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Rumbo a la cuarta transformación de México

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Octavio Rodríguez Araujo

En la hipótesis de un gobierno de coalición

(La Jornada)

 

 

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Octavio Rodríguez Araujo

¿Qué significa en la práctica un gobierno de coalición? En primer lugar quiere decir que para ese tipo de gobierno cada partido interesado tiene que ceder algo de su naturaleza (¿ideología?) para llegar a acuerdos consensuados. ¿Tales negociaciones deben hacerse antes de las elecciones o después de éstas? Si se hacen antes, el programa de gobierno que resulte será la propuesta a la ciudadanía, sea de un frente o sea de una coalición. Si se hacen después significa que los acuerdos logrados se harán de espaldas a la ciudadanía y que lo que se acuerde será entre las cúpulas partidarias. Este segundo escenario es, obviamente, menos democrático que el primero.

Sin embargo, queda otra pregunta de interés nacional: ¿qué es lo que cambiaría con un gobierno de coalición o, de otra manera, en qué se diferencia un gobierno de este tipo de los gobiernos que hemos soportado desde Miguel de la Madrid hasta la fecha? Sabemos que con De la Madrid se inauguró la era de gobiernos neoliberales y que no han cambiado cuando el PRI o el PAN han estado en Los Pinos. La continuidad en las políticas sociales y económicas es incluso cuantificable y aunque los programas asistenciales hayan cambiado de nombre todos sabemos que son la misma cosa y que la concentración de capital, en demérito de las mayorías del país, ha sido favorecida por igual por priístas y panistas. Peor todavía: las desigualdades sociales y la pobreza han aumentado en todos estos años y, por cierto, la inseguridad también, incluso bajo gobiernos cercanos o directamente del PRD como se ha podido observar en Tabasco, Ciudad de México, Morelos, Michoacán y en Guerrero con Zeferino Torreblanca y Ángel Aguirre.

¿Un gobierno de coalición con los mismos que han tenido el poder o que han sido aliados de éste será diferente a los gobiernos que han ocupado la Presidencia en la era del neoliberalismo y que no se han expresado objetivamente contra éste? No veo qué pueda ser diferente: un vegetariano podría decir, sin temor a equivocarse, que da lo mismo que la carne sea asada, frita o en sopa, si está en cualquier platillo que la contenga y por mucho que cambie su sabor.

Entiendo perfectamente que el PRD busque alianza con un partido más fuerte y que haya seleccionado al PAN para presentar un frente amplio (para usar sus propios términos). Pero una cosa es que se entienda y otra que esté diseñando una opción alternativa al PRI, partido al que quieren quitarle el poder que otorga gobernar un país en un régimen presidencialista. Cierto es que el PRD por sí solo difícilmente podría ganar, así como está en estos momentos, incluso una gubernatura en 2018. Pero buscar la derrota del PRI es como hacerse tonto solo si finca su estrategia en una alianza con el PAN. ¿Cuáles son las diferencias entre el PAN y el PRI? Pareciera que se les olvida que desde el gobierno de Salinas de Gortari el PAN ha sido su aliado para consolidar y continuar con el régimen neoliberal y tecnocrático que nos gobierna hasta hoy. Las reformas constitucionales regresivas y privatizadoras de ese presidente y de su sucesor Zedillo fueron no sólo apoyadas por el PAN sino continuadas por Fox, Calderón y luego por Peña (también priísta). La figura emblemática del PRIAN no es un invento de algún despistado, tiene bases sólidas y comprobables. Cualquiera que conozca la historia del partido blanquiazul sabe que éste cambió considerablemente después de su crisis interna de 1976, cuando los empresarios (y no sólo regiomontanos) se hicieron de él mediante personeros simpatizantes del neoliberalismo que entonces apenas sacaba la nariz. ¿No le decían a Fernández de Cevallos la ardilla porque no salía de Los Pinos?

Con los cambios que se han dado en el PRD, gracias a la hegemonía de los chuchos en su dirección, ciertamente se hace posible una alianza con los panistas, y no porque el sol azteca sea igual que el PAN, sino porque ahora ese partido quiere mantenerse a como dé lugar sin importar su ideología originaria, ahora no sólo olvidada sino enterrada. Pragmatismo desnudo y crudo, no muy diferente al del PVEM que igual ha sido comparsa del PAN que del PRI a condición de mantener su registro y de usufructuar las prerrogativas que da el Estado a los partidos legales.

Se entiende igualmente que se trate de formar un frente electoral en contra del PRI, ¿pero con cualquiera? ¿Qué clase de gobierno de coalición saldría de una alianza entre el PAN y un partido que no tuvo reparos en firmar el famoso Pacto por México con quienes debieron ser sus adversarios después de las elecciones de 2012? Pues más de lo mismo y no una transformación profunda como sugiriera Jesús Zambrano hace unos días.

Luchar contra el PRI está bien, pero es un pretexto porque todos sabemos que, así como está, no gana ni inventando un candidato que parezca independiente (el país no es el estado de México). Y es un pretexto porque en realidad la lucha de los que quedan en la dirección del PRD es para evitar que López Obrador triunfe. Tengo la impresión de que no lo quieren. Pero, por otro lado, si el PRD le engorda las urnas al PAN con sus votos, tampoco podría asegurar, si la aritmética no falla, que ganaría. Y de triunfar un frente PAN-PRD, que lo dudo, podemos asegurar que el candidato presidencial sería azul y blanco y que el programa de gobierno en una supuesta coalición entre ambos estaría hegemonizado por el partido más fuerte de los dos.

Si lo que quieren es evitar que Morena gane, déjense de cuentos: quítense la máscara y únanse todos, incluido el PRI (que también está contra Morena), y tal vez así puedan impedir que AMLO se lleve la Presidencia. En lugar de otro Pacto por México esta vez lo pueden llamar Pacto por la Continuidad del Neoliberalismo (PCN) y Washington se los agradecerá… si ganan.

rodriguezaraujo.unam.mx

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