Radiocoapa

Rumbo a la cuarta transformación de México

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José Blanco

Plumazo

(La Jornada)

 

 

 

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José Blanco

De un plumazo Barrales Magdaleno construyó ese amor de conveniencia que la dirigente del PRD firmó con el PAN. Lo que hoy pasa en el mundo, no sólo en el país, deja claro que el tema de derechas e izquierdas está rebasado. Eso le dijo a la reportera de La Jornada Gabriela Romero Sánchez, el pasado viernes. ¿Es necesario decir algo más para explicar la formación del Frente Ciudadano por México, integrado por unos perredistas, unos panistas y el MC?

Los políticos mexicanos que han medrado por décadas en la esfera política del país, en su gran mayoría, actúan impunemente, tal como si trataran con ciudadanos infantes. Oyen en alguna parte una frasecita que les viene bien para el momento, y la repiten como cotorras o guacamayos (que también repiten lo que oyen). Ahí está la cotorrita Ochoa, repitiendo lo que como cotorra repite EPN: ¡cuidado con el populismo autoritario! ¿Tienen argumentos?; no, repiten mantras vacíos. No saben de qué hablan, pero repiten, como lo hacen las cotorras. ¿Después qué? Nada, si alguien protesta, pues que diga misa. Estos políticos también son paquidermos: tienen una piel tan dura como piedra.

Lo que pasa ¡en el mundo!, ¡lo deja claro!: ¡el tema de derechas e izquierdas está rebasado! Oiga eso: Barrales sabe lo que pasa en el mundo. ¿Cómo es eso? ¿Sólo así? Así sólo, ya dije. Haga usted la lectura que le plazca. Ya está: podemos mezclarnos unos perredistas con unos panistas, porque somos lo mismo. Pues la señora lleva razón: ambos nos han mostrado hasta el cansancio que son neoliberales; no por sus dichos (que rollo social, esos perredistas, creen que tienen), sino por sus actos. No son unos losers, como cualquier neoliberal que está en el mercado, en este caso, político; quieren ser unos winners. Y lo logran. Esperemos que el departamentito de la señora Barrales no se vea afectado por Irma. Pero si algo sucediera, ¡hombre!, no pasa nada, la plata ha fluido y seguirá fluyendo.

Aunque la curiosidad punza: ¿qué es lo que pasará en el mundo de la señora Barrales que el tema izquierda-derecha ha quedado rebasado? ¿Le importa a la señora? No, tampoco al panista Ricardo Anaya. ¿Qué pensará del tema el congénere de Barrales? Lo veo con su sonrisita alzándose de hombros.

Como la señora no argumenta nada, conjeturemos un poco: ¿acaso es que está viendo a Rusia y a China?: son países capitalistas (capitalismos de Estado), y entonces ¿a qué diablos jugamos?, diría. Dejémonos de fantasías pueriles, reconozcamos la realidad que domina al mundo, y entreguémonos al pensamiento único (nunca serían sus palabras, sí el significado de sus hechos y los de sus valedores).

Como buenos (neo)liberales, priístas, panistas o perredistas, no tienen un proyecto nacional. No lo requieren. El mercado, económico o político, lo resuelve todo. Ya no tiene ninguna gracia decir que la izquierda y la derecha unidas jamás serán vencidas, porque se han desborrao. Los panistas del Frente Ciudadano confían plenamente en que para los del sol azteca las cosas van como creen los panistas mismos.

La unidad de las izquierdas siempre ha sido un sueño de ellas mismas. Pero, ciegas, no admiten la imposibilidad de esas nupcias, y se pelean con la realidad. Han insistido por décadas y décadas y más décadas que, divididas, nunca avanzarán. La unidad de las izquierdas es imposible porque lo que las divide son ideas distintas sobre el mundo; cada fracción de quienes quieren ser de izquierdas tienen sus propias ideas sobre la estrategia y sobre la táctica, tienen ideas diferentes sobre casi todo. Pueden dialogar o debatir hasta el fin de los tiempos que nadie convencerá a nadie con discursos. Algunos han tratado de inventarse un programa mínimo ( whatever that means) y, nanai, no funciona. Y es que debaten sobre eso: ideas u ocurrencias (muy frecuentemente muy poco ilustradas). Además, como dice el lugar común: cada cabeza es un mundo.

La derecha no tiene esos problemas porque se ocupan de cosas existentes, de intereses concretos, de repartición de cargos, de intercambios de favores específicos. Como dice Barrales, no comemos ideologías. Es cuestión de negociar; y quien tiene más poder ganará más, y todos son muy racionales y realistas, y asumen sin alharacas que cada quien logra lo que logra según su fuerza económica y/o política relativa. No tienen que plantearse ningún programa nacional en serio; a este respecto no tienen nada que debatir: ergo, no tienen por qué pelear. Cuestión de ecuanimidad, de estirar y aflojar, y acordar el reparto del botín disponible.

Quien no cuestione, radicalmente, el modelo neoliberal que padecen las grandes mayorías, ahora acompañado del más impresionante tsunami de de­litos de toda laya son, en este país, de derecha: no hay más vueltas. El PRI, el PAN y el PRD no sólo no cuestionan el neoliberalismo que nos aplasta: son sus operadores, son la derecha y es su derecho; ergo, pueden entenderse.

Es perfectamente comprensible la foto del hermano mayor, el PAN; el menor, el PRD, y el entenadito, MC, con las caras iluminadas por su pírrica victoria, recibiendo de la autoridad electoral el documento que los acredita como Frente Ciudadano por México. Eso sí es un exceso: ¿por México? Vale, en el México de hoy, tienen derecho a armar su frente, pero desde luego sus intereses no son México.

Hablaremos de derecha e izquierda hoy, en la próxima entrega.

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