Rumbo al cambio verdadero

MORENA la esperanza de México

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Álvaro Delgado

Margarita Zavala, el “plan B” del PRI

Felipe Calderón y el PRI, especialmente el grupo que tiene sede en Atlacomulco, han estado aliados desde hace mucho tiempo, afirma en entrevista el senador panista Ernesto Ruffo Appel. Y asegura que los incondicionales del expresidente –a quienes tilda de traidores– dan forma al “PRIAN”, un grupo que favoreció a Enrique Peña Nieto en las elecciones de 2012. Dice que ahora, cuando el priismo se ve perdido rumbo a las elecciones de 2018, Margarita Zavala renuncia al PAN y anuncia su intención de ser candidata independiente, aunque ella podría ser el “plan B” del tricolor. En todo caso, el hecho es la derrota absoluta de Calderón, afirma. 

(Proceso No. 2136)

 

 

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Álvaro Delgado

Emblema del PAN –por haber sido su primer gobernador–, actual senador y miembro del Comité Ejecutivo Nacional, Ernesto Ruffo Appel no duda: el proyecto presidencial de Margarita Zavala es parte de un pacto de su esposo, Felipe Calderón, con Enrique Peña Nieto para convertirla en el plan B del PRI en 2018.

Con su renuncia al PAN, asegura, Zavala se convierte en candidata alterna del “PRIAN”, como denomina a la unión del PRI con los panistas encabezados por Felipe Calderón, gracias a la cual éste llegó a la Presidencia de la República en 2006 y seis años después favoreció a Enrique Peña Nieto.

“Desde agosto de 2015, cuando ella dijo que podría ser candidata independiente, comenzó a recibir apoyo de los medios, como El Universal y Milenio, y anticipé que sería el plan B del PRI. Y día que pasa, día que se confirma esto”, dice Ruffo el miércoles 4, dos días antes de oficializarse la renuncia al PAN de Margarita Zavala.

Y confirmada la aspiración presidencial de Zavala al margen del PAN, el viernes 6, el exgobernador de Baja California lo ratifica: “La renuncia es consistente con el plan de acción que es parte de los acuerdos de Calderón, desde 2006, con el PRI de Atlacomulco”.

–¿Margarita es, entonces, la candidata del PRIAN?

–Sí, sin duda. Es la esposa de Calderón. Punto. Entonces es la representante del PRIAN.
“No me atrevo a decir que Margarita lo haga con plena conciencia. Yo le tengo a ella respeto y estimación, pero anda entre coyotes y lobos, y lamento tener que colocarla entre toda esa jauría.”

–¿Y qué le augura fuera del PAN?

–Por el camino independiente va a tener que recopilar 866 mil firmas. Pero como ella es el plan B del PRI, el PRI le va ayudar a juntarlas.

–¿Le abre un boquete al PAN?

–No. Por eso también me refiero al fenómeno político de esta traición de los calderonistas. Cuando hablé del absceso y la pus, me refería a los senadores plurinominales de Calderón. Es una parte secundaria, un fenómeno doloroso, que incomoda, pero el cuerpo sigue funcionando. Nos vamos a tener que tomar un antibiótico durante unos días, pero se nos va a pasar.

“Reitero: cuando hablé de la pus yo jamás me referí a Margarita. Me referí a los senadores traidores. Ellos para mí son el absceso y es un alivio cuando salió la pus, porque ya se definieron por el PRI. Margarita está enmarcada en un movimiento político provocado por su marido, que es con el PRI, de eso no hay duda.”

En amplia entrevista, Ruffo Appel admite que la rivalidad de él con Calderón tiene dos décadas y viene de la disputa de ambos por la Presidencia del PAN en 1996, cuando él fue impulsado por los denominados “neopanistas” y el adversario era el representante de las familias que se sentían dueñas de ese partido.

En la elección del 10 de marzo de 1996, en la primera ronda Calderón ganó con 159 votos por 107 de Ruffo, pero no logró el 66% requerido, por lo que habría una segunda vuelta. El bajacaliforniano declinó para evitar un conflicto y aquél fue ungido presidente por aclamación.

Calderón, derrotado

Ruffo aceptó ser miembro del CEN del PAN, pero a los seis meses se retiró: “Me relegó y tuve que renunciar. Mi gesto por ayudar a que no hubiera cicatrices, él no lo valoró”.

Calderón ascendió y, con la victoria de Vicente Fox, ocupó la coordinación de los diputados federales del PAN y la Secretaría de Energía para lograr luego la candidatura y llegar a la Presidencia de la República, desde la cual controló a su partido, tras expulsar al presidente panista Manuel Espino.

Calderón ya anticipó que también renunciará al PAN, como su esposa.

–¿La renuncia de Calderón al PAN es su desquite?

–No –responde Ruffo–, nunca he dicho nada en función de ese episodio. Siempre le he dicho las cosas de frente.

Y pone el ejemplo de cuando, en 2009, habló con Calderón sobre la posibilidad de ser presidente del PAN, luego de la renuncia de Germán Martínez tras la estrepitosa derrota en la elección federal y cuando César Nava estaba perfilado también para el mismo cargo.

“Varios gobernadores me pidieron que fuera candidato a presidente del PAN. Todos sabíamos que Felipe tenía el control del PAN y lo fui a ver a Los Pinos para decirle.”

Ruffo Appel reconstruye el diálogo con Calderón: “Y como ahora eres tú el que pone a los presidentes del PAN, aquí estoy para decirte que me consideres. Pero debo decirte que, si me das tu confianza, voy a ciudadanizar el PAN.

“–Ernesto, pierde preocupación. Estoy considerando lo que han propuesto los gobernadores, estoy analizando.

“–¿Nava no va a ser el presidente?

“–No, no, no.

“–Yo creo que sí.

“–Te digo que no.”

Entonces Ruffo Appel se fue a su casa y unas horas después recibió llamada de Calderón: “Ay, Ernesto, se lanzó César Nava”, quien fue ungido presidente nacional del PAN.

“Así fue”, dice Ruffo. “Él tenía el dominio del PAN, se había comido al Consejo Nacional. Y cuando Gustavo Madero le arrebata el poder del partido, no se resigna. Y lo que está pasando tiene que ver con eso”.

–¿La renuncia de Margarita al PAN es una derrota de Calderón?

–Evidentemente sí. Es la derrota de la manera absoluta de Felipe Calderón. Es la derrota de su proyecto de 2006 y 2012 con sus acuerdos con el PRI.

“Los esbirros del PRI”

Aliado político de Ricardo Anaya, quien lo invitó a ser miembro de su planilla para el CEN del PAN, Ruffo Appel está encargado de depurar el cuestionado padrón de ese partido, que se infló espectacularmente precisamente en la gestión de Nava, uno de los incondicionales de Calderón.
Desde su posición en el Senado, se declaró también aspirante presidencial del PAN, aunque reconoce que tras la alianza de este partido con el PRD y Movimiento Ciudadano, el Frente Ciudadano por México, su proyecto está detenido.

“Con el Frente sentí que me quedé pedaleando sin cadena en la bicicleta”, dice riendo quien se convirtió en gobernador de Baja California, en 1989, un año después de la cuestionada elección de Carlos Salinas, a quien el PAN reconoció.

Ruffo Appel celebra que se haya formado el Frente Ciudadano por México, no sólo porque “los problemas internos del PAN pasan a un nivel secundario”, sino porque la iniciativa política la lleva ese instrumento político.

Y por eso, dice, el grupo de senadores de Calderón, como Ernesto Cordero, Roberto Gil Zuarth, Javier Lozano, Salvador Vega y Jorge Luis Lavalle, también elogian al secretario de Hacienda, José Antonio Meade, que ocupó el mismo cargo en el sexenio pasado.

“Por eso estos traidores, a la desesperada, están opinando a favor de Meade, porque pudiera llegar a ser el último recurso del PRI”, dice el senador, quien afirma que le consta cómo ha operado en el Senado el PRIAN en los más recientes cinco años.

La división en la bancada se profundizó cuando Cordero fue electo presidente del Senado, pese a que la decisión mayoritaria era a favor de Adriana Dávila y Laura Rojas. “Son unos traidores”, dice al aludir al pacto que hicieron con Emilio Gamboa, coordinador del PRI.

–¿La ruptura es irreversible?

–Absolutamente sí. Desde que llegué me encontré a toda la bola de plurinominales de Calderón. Y han sido consistentes: mantuvieron dividido al grupo, le pasaban toda la información a Gamboa, nos traicionaban a la hora de las votaciones cruciales, particularmente los nombramientos de funcionarios, de jueces, de embajadores, también en la Ley de Ingresos. A mí me pegaron duro en el asunto del IVA en la frontera.

Subraya: “Las traiciones estaban muy presentes a cada momento. Pero en aras de la no confrontación, todo mundo se callaba. Yo cada vez me ponía más molesto. ¡Y ya no traigo recato alguno en decir las cosas que digo, pero es que de plano el enfado llegó al colmo!”.

La confrontación casi ha llegado a la violencia. El 26 de septiembre, cuando llegó a la reunión previa de la bancada, Ruffo vio que estaban ahí los senadores rebeldes afines a Calderón.

“Ya estaban muy sentaditos los traidores allá adentro. Y se los dije en su cara: ‘Aquí están los traidores’. Y me salí. Que no haya duda: esos cuates son traidores. Y los que se les junten corren el riesgo de que también se les pegue.”

Alcanzó a oír lo que le decía Luisa María Calderón, la cuñada de Margarita Zavala: “Me dijo que yo era un cabrón. Y simplemente me volteé, me le quedé viendo y le dije: ‘¿Y tú de qué vas?’ Y me salí.

“Después ya me contaron que Javier Lozano dijo que yo era un ‘pobre viejo loco’. Y me cuentan que el senador Raúl Gracia les dijo: ‘Lo que le debes es respeto. Ese hombre es una institución en el PAN’.”

Ruffo supo que el expriista quiso liarse a golpes con Gracia, quien lo sustituyó en la Comisión de Comunicaciones, “en la que tiene todas las manos metidas el PRI a través de Lozano”.
El senador ha decidido que ya no irá más a la sesión previa del PAN en el Senado. “No me voy a presentar en el grupo parlamentario hasta que no se vayan los traidores”.

–¿Y si no se van?

–Entonces yo no entro a las previas. Yo soy representante del CEN. Ya le dije a Anaya que mientras esté tolerando a esos cuates ahí, yo no voy a participar en las reuniones previas del grupo parlamentario. Voy a ser un crítico abierto, directo y permanente en contra de los traidores. ¡Hasta que se vayan, hasta que los expulsen! ¡Yo ya no estoy para andar tolerando tonterías!

Diseño de Los Pinos

La más reciente “traición” de los afines a Calderón, dice, es el nombramiento de Gabriel Contreras como presidente del Instituto Federal de Telecomunicaciones, allegado a Peña, gracias a un fraude orquestado por Cordero.

“¡Metieron dos votos de cachirul! ¡Totalmente comprobado! ¡Es fraude en el Senado! ¡Tolerado por Cordero! ¡Debe anularse el fraude electoral que bajo su nariz y tolerancia se realizó en el Senado!”

Pero finalmente eso, reflexiona Ruffo, lo que revela es la penetración del PRI en el PAN y su desesperación ante la elección del próximo año.

“Es el grado de angustia, de desesperación que tiene el PRI, porque está quemando sus estructuras de intereses que tenían metidas en el PAN. Lo que quiere decir, políticamente hablando, que no tienen ya ninguna oportunidad para 2018. Lo saben y andan haciendo tontería y media.”

Si algo ha quedado claro con los más recientes acontecimientos, retoma Ruffo Appel, es el contubernio de Calderón con Peña, que viene desde 2006, como, dice, se acredita en el libro El Amasiato. El pacto secreto Peña-Calderón y otras traiciones panistas, editado por Proceso.

El plan de Margarita como candidata alterna se comenzó a construir desde que, en agosto de 2015, se anunció su candidatura presidencial. “Ahí se empezó a fabricar la opción B del PRI. Esto es un diseño de Los Pinos y yo lo empecé a ver por la anuencia, el espacio, la frecuencia que le empezaron a dar ciertos medios de comunicación a ella”.

Concluye: “Con tantos años de andar en la política no me es difícil llegar a la conclusión de que Los Pinos estaba viendo las encuestas donde ellos, el PRI, no levantan y tenían que fabricar una opción y ésta es Margarita. Por eso pasan las cosas que estamos viendo”.

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