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Rumbo a la cuarta transformación de México

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Miguel Ángel Velázquez

Ciudad Perdida

El acoso del INE
¿Contar qué?
Mutila derechos ciudadanos

(La Jornada)

 

 

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Miguel Ángel Velázquez

Mientras la atención de todo mundo se concentra en los aconteceres cotidianos, que cada día asombran más, la araña teje su red para atrapar a quien considera más débil.

Desde hace un par de décadas, las elecciones y el conteo de los votos, como en cada uno de los comicios, ha estado en manos del organismo electoral local, y hasta donde recordamos, el reclamo ciudadano y de los partidos por una mala actuación de la institución no ha sucedido.

Difícilmente se puede decir lo mismo del Instituto Nacional Electoral (INE), que no ha librado una y se ha convertido en uno de los ingredientes fundamentales de la muy poca o nula credibilidad con que cuentan las elecciones en todo el país, y lo peor, un altísimo y cada vez más irritante grado de impunidad.

No obstante, el organismo nacional busca quedarse con, cuando menos, el conteo rápido de la elección para la jefatura de Gobierno, y eso enciende los focos rojos, pone los pelos de punta y nos advierte que la elección en la Ciudad de México puede quedar tan sucia como las que tiene en su haber el INE.

No es cosa de mal pensados. Los reclamos que se han vertido en contra del instituto cimentan la especulación. La pregunta es ¿de donde nace el interés del INE por atraer el conteo rápido? Si tenemos en cuenta la cantidad de trabajo que tendrá que soportar la institución, ¿que interés puede llevar al organismo a echarse encima otro compromiso que difícilmente podrá cumplir en tiempo y forma?

En las elecciones locales en la Ciudad de México el conteo rápido ha significado un instrumento que permite dar certeza al ciudadano sobre su decisión política. Este logro no estaría al alcance del INE de ninguna manera. Pero, ¿y quién quiere complicar la elección en la Ciudad de México? ¿Qué mano pretende mecer la cuna de la elección para jefe de Gobierno?

Tal vez el reacomodo de las fuerzas políticas en la Ciudad de México nos den alguna pista para entender la aberración que pretende el INE. Si la acción la miramos de cerca, porque no parece casual que, por ejemplo, el PRI haya buscado a un hombre como Eruviel Ávila para que presida al partido, cuando este carece de una base popular sólida que le permita, cuando menos, tener una opción ligera de sobrevivencia.

Entonces, podría ser que el PRI busque en la ciudad, como hizo en el estado de México, no ganar, sino impedir el crecimiento de alguno de los partidos que no le conviene para seguir actuando políticamente en la ciudad. La estrategia funcionó en el estado de México, pero difícilmente podría tener sustento en la Ciudad de México.

Mario Velázquez, presidente del Instituto Electoral capitalino, ha lanzado una protesta severa y contundente en contra de la acción que busca su par nacional. Lo acompañan, hasta donde se sabe y por ahora, casi todos los miembros del organismo, pero es muy probable que a la protesta se unan también los organismos de la sociedad civil que busquen impedir tal cosa.

Permitir que el INE se haga cargo del conteo rápido es mutilar los derechos de los ciudadanos de esta capital y significa un retroceso a los años en los que se impedía votar por sus organismos locales a la gente de esta ciudad, porque, cuando menos, pone en riesgo el valor de su voto.

De pasadita

Este miércoles, en las calles de la delegación Álvaro Obregón estallaron las rabias ciudadanas. Padres indignados por el descuido o la omisión de las autoridades, que no han revisado la escuela Toribio Velasco Frías, cerraron una calle de la colonia Santa Rosa Xochiac, como decíamos, hartos de la ineficacia y la ineficiencia. Al otro lado de la protesta, un hombre con prisa mañanera buscó romper el cerco y lanzó su vehículo contra los manifestantes. El asunto terminó en zafarrancho en otro hecho de violencia.

La mecha es cada vez más corta. En Ecatepec, por ejemplo, hay el doble de escuelas cerradas por el sismo. Buena parte de la economía que generan esas escuelas –400 en total–,que tiene que ver con mucha gente que vende afuera de las escuelas, con los transportes escolares, con infinidad de pequeños negocios que viven del estudiantado y de los padres de familia, están a punto del colapso. La denuncia la hace José Luis Gutiérrez Cureño, quien promete cambiar el destino de Ecatepec, que está hundido en la violencia y en la miseria, tal como lo dejó Eruviel Ávila.

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