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Sanjuana Martínez

Javier Corral anda en campaña electoral

 

 

 

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Sanjuana Martínez

La lucha por la dignidad de Chihuahua del gobernador Javier Corral es legítima, lo que no se vale es que la utilice para hacer campaña electoral.

¿Qué porcentaje de la batalla que en este momento está dando el gobernador panista va dirigido realmente a la lucha contra la corrupción y a romper el pacto de impunidad latente en el país o a favorecer las preferencias electorales de la coalición México al Frente, del cual su partido forma parte con el PRD y Movimiento Ciudadano?

Juzguen ustedes mismos: el pasado 13 de enero, desde un podio con las siglas del PAN, Javier Corral habló de su lucha aprovechando la sesión extraordinaria del Consejo Nacional del blanquiazul y ante 223 consejeros asistentes utilizó su tribuna para convertir su lucha, en mera propaganda electoral. Están las fotos, están los videos como prueba. Ahí se discutía el Proyecto de Plataforma Electoral del Partido Acción Nacional para el proceso electoral del 1 de julio.

Corral dijo que su batalla trasciende al PAN y a los partidos del Frente y que no tiene fines electorales, pero lo afirmó en un estrado con las siglas del PAN y en un evento electoral del PAN. Su incongruencia quedó de manifiesto. Aprovechó el estrado hablar de Chihuahua y su soberanía, su queja contra la Federación y su lucha legítima contra la corrupción que todo aquel ciudadano de bien apoyamos. Pero mezcló las cosas. No se vale.

Más aún, la Caravana por la Dignidad que recorre varios estados de la República para sumar adhesiones a su lucha, está respaldada por los panistas y en especial por Movimiento Ciudadano y el PRD, ahí donde va. Las fotos publicadas demuestran su acento electoral. Su caravana no es un movimiento de la sociedad civil, está partidizada porque son los partidos del Frente quienes le proporcionan un soporte. En Monterrey asistieron los panistas Fernando Canales y Fernando Elizondo, así como los alcaldes panistas del estado de Nuevo León. Obviamente es una caravana abierta, pero la mayor parte de los asistentes comulga con las siglas de los partidos del Frente.

Repito, sus exigencias como la extradición del ex gobernador de Chihuahua, César Duarte, y el bloqueo financiero que le ha impuesto el gobierno de Peña Nieto con motivo de las investigaciones anticorrupción que realiza, son legítimas. Pero las formas son el fondo y al final del día, su lucha se convierte en electoral.

Y es que las aspiraciones políticas de Corral no están ocultas. De la gubernatura quiere pasar a la Presidencia al estilo de Margarita Zavala: con o sin el PAN. Muy triste sería que utilizara al pueblo de Chihuahua para auto promocionarse con tal objetivo.

Ciertamente resulta sospechoso que Corral haya esperado al inicio de las las precampañas electorales a la presidencia de la República, para denunciar el estrangulamiento del gobierno federal a las finanzas de Chihuahua, algo que está sufriendo desde que llegó al poder el 4 de octubre de 2016.

Fui una de las personas que se sintió esperanzada con la candidatura de Javier Coral a la gubernatura de Chihuahua, pero debo reconocer que me equivoqué. Debe reconocérsele sus méritos políticos. Afiliado al PAN desde 1982, ha sido dos veces diputado; por la vía plurinominal (1997-2000) y(2009-2012). También ha sido dos veces senador como Primera fórmula (2000-2003) y por Primera minoría (2012-2016). Sus dotes de orador le han dado buenos resultados y también su capacidad de persuasión y seducción. Es un hombre narcisista fascinado por la fama y los reflectores, que además necesita el elemento permanente de la conquista para alimentar su ego.

Muchos no lo saben, pero Javier Corral se inició como periodista en medios de Ciudad Juárez. Fue reportero y columnista político de “El Fronterizo de Ciudad Juárez” y del Diario de Juárez donde fue jefe de información, coordinador editorial y subdirector.
Paradójicamente, Javier Corral es ahora enemigo de ese periódico, tras la publicación en noviembre del año pasado, de un video donde se le acusa de proteger a un presunto narcotraficante. En el video, una mujer señala a Corral de dar protección a un capo que opera en el occidente del estado de Chihuahua. Corral acusó al diario de ser el “portavoz del crimen organizado” y luego utilizando los medios del Estado escribió una feroz carta contra la directora del diario, Rocío Gallegos, descalificando su trabajo y acusándola de generar “daño social”.

Los tics autoritarios de Corral no son nuevos. Flemático e iracundo, no es un gobernador que respete plenamente la libertad de expresión. Ha desatado campañas hostiles contra todo aquel medio o periodista que le critica. Le ayuda especialmente su director de Comunicación Social de Ciudad Juárez, Luis Cardona. En agosto del año pasado, empujó a la colega Itzel Ramírez del mismo periódico que le hizo una pregunta al salir de un evento y le espetó: “No voy a dar conferencias de prensa cada que quieran”.

De hecho, la organización en defensa de los periodistas, Artículo 19 lanzó una alerta por la campaña de “desprestigio y estigmatización” que Corral ha emprendido contra El Diario de Juárez y en especial, contra nuestra colega Rocío Gallegos: “Desde Artículo 19 condenamos el clima de hostilidad hacia los medios de comunicación en Chihuahua y en especial la actual campaña de desprestigio y criminalización en contra de El Diario de Juárez y su directora editorial”.

Parece mentira que un político que haya iniciado su carrera siendo periodista, ataque y le falle a los periodistas. Menciono lo anterior por el asesinato de nuestra compañera de La Jornada, Miroslava Breach, de quién dijo, era su amiga y prometió resolver su crimen. A diez meses de su cruel asesinato, Corral le ha negado el acceso al expediente completo del caso. ¿Qué oculta el gobernador de Chihuahua que ha sido acusado de encubrir a ilustres panistas que podrían estar involucrados en el asesinato de nuestra compañera?

A su paso por Monterrey, Corral negó los hechos y culpó al “régimen” de llamar la atención por su caravana. Pero se le olvidó mencionar, que dos panistas han sido involucrados en el asesinato de Miroslava y él sigue sin permitir el acceso a la justicia a su familia. Se trata del vocero del PAN en Chihuahua, Alfredo Piñera y del ex alcalde del mismo partido en Chínipas, Chihuahua, Hugo Amed Schultz Alcaraz, quienes grabaron una conversación de la periodista y Schultz Alcaraz aceptó haberla entregado personalmente a Juan Carlos Moreno Ochoa, alias “El Larry”.

El asunto ha llegado al Senado de la República, donde el presidente de la Comisión Especial para dar Seguimiento a las Agresiones contra Periodistas y Medios de Comunicación, Marco Antonio Blásquez Salinas, exigió a Corral que “deje de proteger” a sus compañeros panistas, involucrados en el asesinato de Miroslava Breach.

En fin, los baños de pueblo que ahora se está dando Javier Corral envuelto en la bandera mexicana, hay que matizarlos en términos propagandísticos. Javier Corral no es un héroe nacional, es más bien un ser humano con aciertos, miserias y mezquindades a la vista de todos, aunque los colores de los partidos de México al Frente lo intenten ocultar.

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Twitter: @SanjuanaMtz
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