Rumbo al cambio verdadero

MORENA la esperanza de México

By

Álvaro Delgado

El objetivo social declarado de la Fundación por más Humanismo es el de “fortalecer la conciencia democrática de los queretanos y su formación cívico-política”. Pero, lejos de cumplir su cometido, esa asociación civil de filiación panista sirvió para encubrir una complicada triangulación de recursos, en un negocio inmobiliario que les dejó jugosas ganancias a empresarios cercanos al panismo queretano y a los directivos de esa fundación-fachada que creó Ricardo Anaya, precandidato presidencial de la alianza PAN-PRD-MC, quien ante Proceso se deslinda de posibles hechos de corrupción.

(Proceso No. 2153)

 

 

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Álvaro Delgado

El aspirante presidencial panista Ricardo Anaya Cortés creó en Querétaro una fundación que, en lugar de cumplir su objetivo social de “fortalecer la conciencia democrática de los queretanos y su formación cívico-política”, fue usada por él para hacer un millonario negocio inmobiliario con constructores amigos, mediante un complejo esquema de triangulación y encubrimiento de operaciones financieras.

La Fundación por más Humanismo fue creada por Anaya en mayo de 2009, después de renunciar a la secretaría particular del gobernador panista de Querétaro, Francisco Garrido Patrón, y es en los hechos un “fantasma”, porque no existe registro de ninguna actividad pública y la omitió en su declaración 3 de 3.

De acuerdo con documentación oficial y financiera que obtuvo Proceso, en 2010 Anaya recibió en la cuenta bancaria de la fundación un depósito de 1 millón 650 mil pesos del empresario Abraham Jaik Villarreal, dueño de JV Construcciones Civiles; con esa cantidad adquirió un terreno donde construyó un edificio que, en 2016, vendió en 7 millones 854 mil pesos a la empresa Agacel Agregados y Asfaltos, copropiedad de Lorena Jiménez Salcedo, presidenta de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en Querétaro y exsecretaria particular del gobernador panista Francisco Domínguez Servién.

De los 7.8 millones de la venta del edificio, construido en terrenos de alta plusvalía que fueron expropiados a instancias del gobierno de Garrido Patrón, Anaya le pagó el millón 650 mil pesos a Jaik Villarreal –12 mil más de lo que costó el terreno que inició el negocio–, pero también le transfirió 4 millones 909 mil pesos a la empresa de éste, JV Construcciones Civiles.

No sólo eso: de ese dinero –6 millones 559 mil pesos–, JV Construcciones Civiles se quedó con 3 millones 209 mil pesos y en dos transferencias le depositó 3 millones 350 mil pesos a DG Diseño y Construcciones, propiedad de Eduardo de la Guardia Herrera, quien es, curiosamente, vocal de la Fundación por más Humanismo, que presidió Anaya.

Llama la atención que la fundación haya transferido los recursos a JV Construcciones Civiles en vez de hacerlo de manera directa a DG Diseño y Construcción, cuando el dueño de ésta, De la Guardia, no sólo es vocal de la asociación civil, sino también, junto con Anaya, apoderado de la cuenta bancaria de la asociación civil que se usó para todos los movimientos financieros.

Esto implicaría que la fundación que creó y presidió Anaya no es para promover el “humanismo político”, como dice su objeto social, sino como “fachada” para encubrir las operaciones de DG Diseño y Construcción, ya que este complejo esquema de operación permite ocultar cualquier vínculo entre la asociación civil y la empresa, y con ello, la participación del precandidato presidencial de la alianza PAN-PRD-MC.

De hecho, conforme a los estados de cuenta bancarios hasta 2017, la fundación no se benefició gran cosa, porque de los 7.8 millones de la venta del terreno, IVA incluido, pagó 6 millones 559 mil pesos a las dos empresas implicadas en el negocio, por lo que se quedó sólo con 1 millón 200 mil pesos.

Pero la fundación hizo otros movimientos relacionados con esta misma operación: en abril de 2016 depositó 99 mil 462 pesos a la cuenta de la notaría pública 32 de Querétaro, y de junio de ese año a marzo de 2017 la asociación civil de Anaya emitió varios cheques por 1 millón 7 mil pesos, que fueron cobrados, en efectivo, por De la Guardia.

Consultado al respecto, Anaya admite que como presidente de la fundación compró el terreno, según él mediante colectas, y que la construcción del edificio estaba en obra negra cuando él dejó el cargo en la asociación civil, en 2014, por lo que se deslinda del proceso de venta.

Asegura que si no incluyó a la fundación en su 3de3, que presentó en noviembre de 2015, es porque ya no la presidía y también había dejado de ser apoderado legal de la cuenta bancaria de la asociación civil. “Quedé completamente fuera de la fundación”.

El aspirante presidencial asegura que no sabe quién lo sucedió como presidente de la fundación, afirma que ésta sí cumplió su objeto social de promover el civismo con pláticas –“no digo que hayan tenido una gran relevancia, pero de que tuvo su actividad, sí la tuvo”– y parece no conocer a los contratistas involucrados.

–¿Quién es Abraham Jaik Villarreal?

–Es un constructor.

–¿Y qué relación tiene con la fundación?

–Tendría que revisar, pero es probable que haya sido el contratista de la obra.

–¿Y quién es Eduardo de la Guardia?

–Él trabajó en el gobierno de Querétaro; allá lo conocí y él ayudó, voluntariamente, en el diseño del proyecto.

–¿Fue Jaik Villarreal el que prestó el dinero para comprar el terreno?

–Lo que pasa es que una cosa es quién fue el constructor y otra distinta quién fue el arquitecto que diseñó.

Los socios

Anaya constituyó la Fundación por más Humanismo el 6 de mayo de 2009, a dos semanas de dejar de trabajar para el gobierno de Querétaro, y el consejo directivo lo integran Antonio Rangel Méndez, quien fue su secretario particular cuando él lo fue también de Garrido Patrón, y actualmente es el coordinador del PAN en el Congreso de Querétaro, y José Luis Báez Guerrero, presidente estatal de ese partido.

Como vocal quedó registrado De la Guardia, propietario de DG Diseño y Construcciones, mientras el secretario fue Julio Sentíes Laborde, coordinador de los diputados locales del PAN entre 2000 y 2003, procurador de Justicia de Querétaro en el gobierno de Ignacio Loyola y actualmente titular de la Correduría Pública 4 de Querétaro.

“Yo renuncié a esa fundación”, aclara de entrada al reportero Sentíes Laborde, quien como secretario del consejo directivo de la misma organización firmó el contrato de compra-venta del terreno adquirido con el dinero del empresario Jaik Villarreal, lo que él efectivamente reconoce, pero niega haber tenido conocimiento de las triangulaciones financieras y de los dividendos de la operación.

“A mí me consultaron desde el punto de vista de abogado qué podrían hacer y les respondí como abogado. Obviamente eso está bajo secreto profesional. Que se hayan repartido algún dividendo o ganancia o participación de los asociados…”, dice Sentíes, luego guarda silencio y enseguida explica:

“Entiendo que una de las cosas que quedaron pendientes de la fundación, porque no me consta que lo hayan logrado hacer, era obtener el permiso de la Secretaría de Hacienda para dar recibos deducibles de los donativos que recibiera; y uno de los requisitos para esa autorización era que, por ningún concepto y bajo ningún pretexto, se paguen honorarios ni estipendios al consejo directivo, ni tampoco que con motivo de liquidación o cualquier otro pretexto se repartan. Lo único que le puedo decir es evidentemente (que) yo no tengo conocimiento de que hayan repartido nada, y obviamente yo, menos, recibir.”

Sentíes Laborde, quien integra la organización Esencia PAN, que públicamente ha llamado corrupto a Anaya, dice no saber más sobre la actividad de la fundación a la que renunció en mayo de 2011, cuando éste dejó la presidencia del PAN –tras unos meses de obtenerla– y solicitó licencia como diputado local, cargos que detentaba de manera simultánea, para asumir la Subsecretaría de Turismo en el gobierno de Felipe Calderón.

“Cuando Ricardo Anaya nos hizo el favor de salir corriendo de aquí, renunció a la presidencia del comité estatal y del cargo de diputado local, yo de plano presenté mi renuncia”, recuerda Sentíes en entrevista telefónica el jueves 1.

–¿Fue sólo por esas razones?

–Básicamente, sí. Fui el único integrante del comité estatal de Acción Nacional que protestó y que pidió que Anaya se presentara personalmente a explicar por qué renunciaba. Obviamente, a partir de eso los niñitos a los que les encargaron las funciones del comité estatal y demás me bloquearon. Entonces dejé de formar parte del comité y, obviamente, de esa fundación.

Los “niñitos” de los que habla Sentíes son Báez Guerrero y Rangel Méndez, de la misma edad de Anaya –39 años–, y son además tesorero y vocal, respectivamente, de la Fundación por más Humanismo.

Ambos son, también, los panistas de Querétaro más cercanos a Anaya, quien como presidente del CEN los favoreció como reclamaron, en enero de 2015, los integrantes del grupo disidente, Esencia PAN, al que pertenece Sentíes (ver recuadro):

“Ricardo Anaya se autopromueve como paladín de la lucha anticorrupción, pero quienes lo conocemos sabemos que es sólo un discurso, muy lejano de actos concretos de congruencia. Su proceder, por el contrario, es testimonio del uso de las instituciones para beneficiarse.”

El millonario negocio

Durante el gobierno del panista Garrido Patrón, Anaya fue un poderoso secretario particular y en el último año y medio del sexenio fue coordinador de Desarrollo Humano, que manejó de manera clientelar mil millones de pesos mediante el Programa de Acción Comunitaria, antes de la elección de 2009, que perdió Manuel González Valle, de quien fue coordinador de campaña.

Justo en medio de esa campaña de 2009, a dos semanas de renunciar al gobierno, el 6 de mayo, Anaya constituyó la Fundación por más Humanismo, Asociación Civil, ante la Notaría Pública 26, que la inscribió en el Registro Público de la Propiedad el 21 de julio. El 6 de agosto de ese año, el banco Santander le asignó a la cuenta de la asociación civil el número 22-00030207-2, cuyos apoderados son él y De la Guardia.

Cuatro días después de abrir esta cuenta, el 10 de agosto, la fundación recibió un primer depósito, de 1 millón de pesos, que hizo Abraham Jaik Villarreal, exintegrante del Consejo Directivo de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción en Querétaro y accionista principal de la constructora JV Construcciones Civiles, S.A. de C V.

El 13 de agosto, Jaik Villarreal realizó otros dos depósitos a la cuenta de la fundación de Anaya por 400 mil y 250 mil pesos, para llegar a un total de 1 millón 650 mil pesos. Y cuatro días después, el 17 de agosto, de esta misma cuenta se hicieron transferencias por un total de 1 millón 638 mil pesos a la cuenta de la compañía Corporativo Inmobiliario Génesis, S.A. de C.V. para pagar la compra de un terreno de mil 950 metros cuadrados en el municipio de El Marqués.

Este terreno se ubica en la zona aledaña al Centro de Congresos de Querétaro, sobre la carretera a la Ciudad de México; los propietarios de la empresa vendedora, Corporativo Inmobiliario Génesis, eran entonces el empresario guanajuatense José Luis Alvarado Tapia, presidente del patronato del club de futbol Gallos Blanco de Querétaro, y Francisco Ibarra López, presidente de Grupo ACIR.

El terreno adquirido por la fundación de Anaya se ubica dentro de las 264 hectáreas en las que en 2005 el gobierno de Garrido Patrón promovió el cambio de uso de suelo a solicitud de un grupo de empresarios, entre quienes estaban el propio Alvarado Tapia y la inmobiliaria Las Artes, presidida por Edmundo Salvador Jiménez Suso, fundador de la constructora Agacel Agregados y Asfaltos, S.A. de C.V, y ya fallecido.

Y fue justamente la empresa Agacel Agregados y Asfaltos la que, en abril de 2016 –cuando Anaya ya era presidente nacional del PAN–, compró el edificio que construyó la fundación, en 7 millones de pesos más IVA.

En efecto, durante cuatro años, entre septiembre de 2011 y abril de 2016, la cuenta de la fundación se quedó en 7 mil 994 pesos, hasta que, el 6 de ese mes, recibió una transferencia por 7 millones de pesos cerrados, bajo el concepto “pago edificio”, proveniente de Agacel Agregados y Asfaltos, que el 27 de mayo hizo un segundo pago, por 854 mil 232 pesos, por el concepto de “Pago de IVA de F-3”.

A la muerte de Jiménez Suso, en 2012, al frente de Agacel Agregados y Asfaltos quedó su hija, Lorena Jiménez Salcedo, quien adquirió el edificio construido por la fundación de Anaya y sus socios. Presidenta, desde diciembre, de la Coparmex-Querétaro, la compradora encabezó antes la Comisión Anticorrupción del mismo organismo y fue secretaria particular del actual gobernador cuando fue alcalde de la capital estatal.

Con los recursos de la venta del edificio ya en la cuenta de la fundación de Anaya se hicieron varias transferencias: una de ellas, para Abraham Jaik Villarreal, efectuada el 17 de mayo de 2016, por 1 millón 650 mil pesos, exactamente la misma cantidad que depositó en 2010 para la compra del terreno donde se levantó la obra.

Ese mismo día la fundación transfirió 4 millones 909 mil pesos a JV Construcciones Civiles, de Jaik Villarreal, quien al día siguiente, 18 de mayo de 2016, realizó dos transferencias a la cuenta de DG Diseño y Construcciones, propiedad de De la Guardia, vocal de la fundación de Anaya.

Una transferencia fue por 383 mil 177 pesos y otra por 2 millones 967 mil 576, para un total de 3 millones 350 mil 753 pesos, por los conceptos de “proyecto arquitectónico” y “trabajos preliminares y cimentación para la construcción del edificio de oficinas y servicios ubicado en carretera México-Querétaro, ejido La Cañada. Hoy Villa del Marqués del Águila Fracción II, municipio de El Marqués, Querétaro”.

De la cuenta de la fundación se hicieron también otros movimientos relacionados con la venta del edificio: el 21 de abril de 2016 se transfirieron 99 mil 462 pesos a la cuenta de la notaría 32 de Querétaro, a cargo de los notarios Carlos y José Luis Muñoz Ortiz, y en nueve meses, entre junio de 2016 y marzo de 2017, la fundación emitió cheques por un total de 1 millón 6 mil 875 pesos que cobró en efectivo De la Guardia, socio de Anaya.

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