Radiocoapa

Rumbo a la cuarta transformación de México

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Álvaro Delgado

El PAN ya se alista… para ser oposición

Aún no tiene lugar la jornada electoral del 1 de julio y algunos militantes del PAN se preparan ya para convertir a ese partido en “la oposición” e incluso hablan de una refundación del instituto político. Los escenarios que imaginan prefiguran una dura batalla interna: creen que un fracasado candidato Ricardo Anaya –a quien responsabilizan de promover la coalición Por México al Frente, a la cual achacan la derrota– intentará retomar las riendas del blanquiazul y ya arman estrategias para evitar ese escenario.

(Proceso No. 2172)

 

 

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Álvaro Delgado

En el PAN ya está en curso una guerra política interna frente a su inminente catástrofe y el previsible fracaso de Ricardo Anaya como candidato a la Presidencia.

Mientras algunos gobernadores panistas traman un ajuste de cuentas con Anaya, el grupo de éste aceleró los procesos de expulsión de disidentes como Ernesto Cordero, quien presentó una denuncia penal por lavado de dinero contra el candidato; o Jorge Luis Lavalle, por formular críticas en el mismo sentido.

Y a días del fin de las campañas, un panista que también puede ser expulsado por su posición crítica, Roberto Gil Zuarth,­ anticipa que, aun cuando habrá ajustes de cuentas, la prioridad del PAN debe ser constituirse como la oposición al inminente gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

“El PAN tiene un deber democrático en el plazo inmediato: situarse como la oposición al próximo gobierno. Debe convocar internamente a la reconfiguración de la unidad, situarse clara y nítidamente frente al gobierno de Andrés Manuel y construir una agenda basada fundamentalmente en libertades, claramente de orientación de centro”, dice Gil Zuarth a Proceso.

Y advierte: “Si el PAN es incapaz de ser la oposición, tendrá que surgir otro movimiento, uno que surja de donde esté el valor, la entereza, la honorabilidad, pero sobre todo el sentido de deber, porque este país no se puede quedar sin oposición”.

Pero también acusa sin rodeos: la coalición con los partidos de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC), Por México al Frente, fue ruinosa para el PAN; y Anaya, su constructor, debe rendir cuentas y pagar los costos.

“Deben asumirse responsabilidades, sobre todo la de haber construido una coalición que no permitió que el electorado se encontrara con el PAN”, afirma el senador con licencia, quien recuerda que se ofreció que los aliados aportarían entre 8% y 11% de votos.

De confirmarse las proyecciones de todas las encuestas, y sobre todo la de la Coparmex –“la más robusta que se ha publicado en términos de alcances”–, advierte que “el Frente” obtendría menos de 30% de la votación que el PAN ya tenía por sí mismo a finales de 2016. Esto significa, dice, que nada de eso se cumplió.

“Ni Anaya le aportó un solo voto al PAN ni tampoco el Frente le aportó un solo voto al PAN. ¡Nos quedaríamos solamente con el voto duro del PAN!”

Coordinador de la campaña de Josefina Vázquez Mota, que en 2012 obtuvo 25.68% de los votos, atribuye la derrota a una razón: “No le gustó a los ciudadanos que han volteado al PAN muchas veces, como en 2000, 2006 y en lo local, este malogrado matrimonio amorfo, sin programa, sin identidad, sin mensaje, sin una narrativa de lo que significa una coalición de esta naturaleza”.

–¿Esperaba más de Anaya?

–Esperaba un candidato mucho más asertivo y con mejor estrategia. Esta campaña se va a recordar como una de las peores que hemos vivido, una campaña sin rumbo, sin narrativa, sin concepto. ¡Nunca estuvo claro qué ofrecía el Frente a los ciudadanos!

En agosto de 2017 Gil Zuarth anticipó el fracaso del Frente y ahora, en entrevista con Proceso, el jueves 14, insiste en que, tras la elección, el PAN deberá hacer “catarsis”, pero sobre todo asumirse como oposición ante López Obrador cuyo partido, Morena, tendrá amplios espacios en el Congreso.

“En ese escenario el PAN no debe esperar mucho. Debe ubicarse rápidamente como el vector de la oposición en este país y no hay espacio para conflicto interno ni para revanchas internas, no hay espacio para rasgarnos las vestiduras”, subraya.

“Tenemos un deber democrático y el PAN tiene que estar, al día siguiente de la elección, construyendo la alineación que va a poner para ser el referente opositor de México.”

–¿Puede no haber ajuste de cuentas en el PAN después de lo que han hecho Anaya y su grupo?

–Inevitablemente vendrá una discusión, un debate sobre lo que se hizo mal en esta elección. Siempre sucede. Es natural y es deseable que exista cierta catarsis. El problema es el cómo y el cuándo.

“¿Cuánto tiempo nos va a durar esa catarsis y hasta qué grado va a llevar? ¿Hasta el grado de la ruptura y de otra nueva fisura en el partido? ¿O vamos a ser capaces de darle orden a esa catarsis, sobre todo sentido de utilidad democrática? No puede desperdiciar mucho tiempo el PAN en el ajuste de cuentas.”

–¿Puede ser el PAN un partido de oposición con persecución contra la disidencia?

–Para ser oposición democrática el PAN debe recuperar precisamente su instinto democrático. No tendremos legitimidad alguna para defender el pluralismo y las libertades en México si en nuestra vida interna nos comportamos como tiranos.

No teman disputa: Bravo Mena

En entrevista por separado, el miércoles 6, Luis Felipe Bravo Mena, expresidente del PAN, coincide en que cualquiera que sea el resultado de la elección, en ese partido vendrá una deliberación y, como lo establecen los estatutos, se elegirá una nueva dirigencia nacional.

“Cuando hicimos la reforma del estatuto para que la elección de la directiva nacional sea inmediatamente después de un proceso electoral, fue por ese espíritu de que los resultados, sean los que sean, sirvan al partido como una reflexión, como un espacio para ajustar sus estrategias.”

No hay fecha para que se convoque a elecciones y existe incluso la posibilidad de que Anaya pueda retomar la presidencia del PAN, pero sus enemigos –como los allegados a Felipe Calderón, el exgobernador Rafael Moreno Valle y otros panistas– planean disputarle el control que tiene del Comité Ejecutivo Nacional, la Comisión Permanente, el Consejo Nacional y la mayoría de las presidencias estatales.

–¿Será una disputa cruenta?

–No anticiparía el nivel que tendrá la competencia. Va a haber competencia. Somos un partido que siempre ha competido. Eso no me llama la atención ni me asusta, y además es natural en el PAN. En los partidos donde hay verticalismo, eso sí representa una grave crisis –ataja Bravo Mena.

“No anticiparía las condiciones de esto, porque yo creo que el proceso electoral va a tener un impacto muy fuerte en el PAN, como en todos los partidos. Sostengo la tesis de que no vamos a vivir una recomposición del sistema de partidos en México, que ya está. El hecho de que ninguno de los partidos históricos haya ido solo, todos en alianza, ya es una señal de que el modelo de partidos en la transición se acabó.”

Cabeza del PAN cuando Vicente Fox ganó la Presidencia, en 2000, y actual presidente de la Comisión Nacional Anticorrupción, Bravo Mena fue promotor de la alianza con el PRD y MC, la que le puede impedir ser senador de su partido y que sí lo sea Miguel Ángel Mancera.

En efecto, el PAN tendría que obtener más de 30% de los votos para que Bravo Mena sea senador, al estar ubicado en el lugar 10 de la lista plurinominal, mientras Mancera, exjefe de gobierno de la capital, es el segundo en la misma lista sin ser militante de ningún partido.

Más allá de su caso, el dos veces candidato a gobernador del Estado de México cree que el PAN, cualquiera que sea el resultado del 1 de julio, debe ser un partido con identidad clara.

“¿Qué debemos hacer? La tesis que sostengo es ser fieles al origen, a la génesis y a la identidad del PAN, a la esencia en el PAN, como lo digo en mi libro (Acción Nacional ayer y hoy. Una esencia en busca de futuro, Grijalbo 2014): ajustemos nuestra esencia a los nuevos tiempos. Y eso va a ser, creo yo, el tema de fondo, más que si zutano, que perengano, que si tal liderazgo o tal otro. Lo importante no es el nombre, sino cómo vamos a ubicar al PAN en esta nueva etapa sin que deje de ser PAN.”

Reacio a reconocer que Anaya no ganará la Presidencia y que el PAN puede retroceder al tercer lugar en el Congreso, Bravo Mena admite, sin embargo, que el resultado gravitará en la elección interna.

“Hay muchos elementos en el tablero que van a jugar para determinar qué rumbo tomará el PAN. Pero más que eso, que es muy coyuntural (lo relevante es) cómo, tomando la esencia del PAN, sin que el PAN deje de ser el PAN, se coloca en el nuevo escenario de las alineaciones políticas. Ese es para mí el reto.”

–¿Puede el PAN quedar en tercer lugar en el Congreso?

–No anticipo nada.

“El calderonismo ya no existe”

A dos semanas de las elecciones y cumplidos los tres debates presidenciales, Anaya es colocado por todas las encuestas, incluyendo la suya, en un segundo lugar muy distante de López Obrador, una derrota que admiten en voz baja hasta algunos de sus cercanos.

En ese contexto, Cordero, presidente del Senado, presentó en la Procuraduría General de la República una denuncia contra Anaya por lavado de dinero y tráfico de influencias, lo que generó crispación interna e inclusive hizo que Calderón tomara distancia de esa decisión.

“Tengo aprecio y gratitud por Ernesto Cordero. Sin embargo, disiento de algunas de sus decisiones, entre ellas de la de ayer”, escribió Calderón en su cuenta de Twitter el miércoles 13, un día después de que el senador denunciara a Anaya.

A este clima también contribuyó la declaración del coordinador estratégico de su campaña, Jorge G. Castañeda, a The New York Times en el sentido de que, para lograr la candidatura, “Anaya se chingó a todo el mundo”, incluida Margarita Zavala, esposa de Calderón.

Los gobernadores panistas, por su parte, han celebrado conciliábulos para, pasada la elección, asumir un papel protagónico y disputarle al grupo de Anaya el control del PAN, ante la posibilidad de que el candidato regrese a la presidencia o controle la elección para que llegue, por ejemplo, Marko Cortés, pupilo de Santiago Creel.

Y el único que ha llamado a “refundar” el PAN es Carlos Mendoza Davis, un expriista que estudió derecho con José Antonio Meade y que gobierna Baja California Sur, estado que no ha visitado Anaya. Tampoco Morelos, Guerrero ni Oaxaca.

Santiago Creel, quien también es visto como un posible dirigente del PAN, adelantó en un tuit el 29 de mayo: “Soy y seré opositor al pacto de impunidad que atraviesa a partidos, poderes y niveles de gobierno; deploro las alianzas de Morena con corruptos con tal de ganar. Si AMLO llegara y continuara la complicidad en torno de la corrupción política, por supuesto que me tendrán de frente”.

En este contexto, Gil Zuarth no tiene duda de que la alianza con PRD y MC fue un fracaso, como anticipó en agosto de 2017 (Proceso 2130): “Mi impresión, a estas alturas de la elección, es que el Frente valió cero en términos de votos, pero sí costó muchas candidaturas al PAN y nos va a costar una bancada muy pequeña, que va implicar un esfuerzo doble para influir en la toma de decisiones frente al nuevo gobierno”.

“Así como estamos no somos un factor de influencia hacia lo que viene. Estamos divididos, claramente desdibujados, hemos perdido la confianza de los ciudadanos en muchos lugares donde el PAN tenía el aprecio de los ciudadanos.”

Por eso, también, en lo inmediato se debe convocar a una reforma de estatutos: “Este modelo de los últimos años del PAN es un modelo fallido, es una concepción absolutamente desastrosa de lo que significa el PAN para México”.

Subsecretario de Gobernación con Calderón, de quien fue secretario particular, y promovido por él para presidir el PAN, contienda que perdió ante Gustavo Madero, Gil Zuarth niega, a pregunta expresa, que sea parte del regreso del calderonismo a ese partido:

“¡El calderonismo ya no existe! Existe un liderazgo fuerte del expresidente Calderón, personas que trabajaban en su administración, quizá con las cuales él goza de aprecio personal, pero no existe ese movimiento político ya. No se reúne en ningún lugar, no hace estrategias conjuntas, no está planeando una nueva irrupción en la vida interna en el PAN. ¡El calderonismo ya no existe!”

Quienes formaron parte de ese “equipo político” han tomado distintas rutas: “Unos están en el PRI, otros tomaron la decisión de irse a Morena, otros se han separado de la vida del partido. No veo al calderonismo como una fuerza visible dentro del partido”.

Si bien hay personas con las que Calderón tiene comunicación, diálogo, amistad o empatía, no es como fuerza política o grupo interno del PAN.

“Ya hay que salirnos de esos lugares comunes y de esas simplificaciones. Si nos seguimos echando la culpa de dónde estuvo la tragedia que hoy vivimos en el partido, el partido no se va a poner de pie en el corto plazo.”

La pluralidad en el PAN, dice, hay que potenciarla y construir una nueva gobernabilidad que incluya a todos, sobre la base de objetivos y programas específicos y claros:

“¿Qué queremos ser? La respuesta es muy simple: el PAN debe ser el partido del centro democrático del país, en un escenario en el que estamos a minutos, a días, de la rehabilitación del estatismo político, esta visión del hombre fuerte que utiliza todos los instrumentos del Estado para infiltrarse en la sociedad, para controlar a la sociedad, para generar relaciones de dominio.”

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