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Rumbo a la cuarta transformación de México

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Carlos Fernández-Vega

México SA

Pemex, al borde del abismo
Aumentan pasivos y deuda

(La Jornada)

 

 

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Carlos Fernández-Vega

Con la reforma energética, prometía Enrique Peña Nieto, Petróleos Mexicanos (Pemex) va primero, y la nueva empresa productiva del Estado resultante de los cambios constitucionales será más fuerte, más moderna y más competitiva. Ello, decía el inquilino de Los Pinos en diciembre de 2013, gracias a que superamos mitos y tabúes, y dimos un gran paso al futuro.

La oferta, en el discurso, se escuchaba atractiva, pero, como siempre, la realidad la tiró al cesto de la basura, y, en cambio, hoy Pemex registra una situación financiera y productiva cada día más endeble, que es la que el propio Peña Nieto, junto con sus aplaudidores, heredará al gobierno entrante.

En el festivo ambiente por la reforma energética, el inquilino de Los Pinos presumía que Pemex no se vende ni se privatiza, pero en los hechos nunca fue necesario proceder en ninguno de esos dos sentidos, pues con la política económica encabezada por Luis Videgaray la ex paraestatal fue llevada a una situación crítica en lo financiero y lo productivo.

Inmersa en un círculo pernicioso, del que difícilmente saldrá si las cosas se mantienen como hasta ahora, la ahora empresa productiva del Estado se ha endeudado hasta la coronilla, al tiempo que la Secretaría de Hacienda le recorta el presupuesto y le succiona hasta el último centavo por impuestos, derechos y aprovechamientos, sin olvidar la enorme cuan jugosa cereza de la corrupción.

La propia información financiera de Pemex resume el estado en que se encuentra la ex paraestatal: de diciembre de 2012 a marzo de 2018, la deuda se multiplicó por tres (de 671 mil a un billón 950 mil millones de pesos); el activo total apenas se incrementó 14 por ciento (de 1.87 a 2.14 billones de pesos), mientras el pasivo total aumentó 115 por ciento. He ahí, materializada, la frase peñanietista de que con la reforma energética Petróleos Mexicanos sería más fuerte, más moderna y más competitiva.

En su más reciente reporte trimestral (enero-marzo de 2018), la empresa productiva del Estado lanza un SOS: El monto de los pasivos de Pemex es considerable y la entidad está expuesta a restricciones de liquidez, lo cual podría dificultar la obtención de financiamientos en términos favorables, afectar su situación financiera, los resultados de operación, su capacidad para pagar deuda y, finalmente, su capacidad para operar como negocio en marcha.

La ex paraestatal lo resume así: Pemex tiene una deuda considerable, contraída principalmente para financiar los gastos de inversión necesarios para llevar a cabo sus proyectos. Debido a su fuerte carga fiscal, el flujo de efectivo derivado de las operaciones de la empresa en años recientes no ha sido suficiente para fondear sus gastos de inversión y otros gastos, por lo que su endeudamiento se ha incrementado significativamente y su capital de trabajo ha disminuido. Sólo para dar una idea, en los próximos tres años la ex paraestatal deberá pagar vencimientos de deuda cercanos a 30 mil millones de dólares.

El desplome de los precios petroleros ha tenido un impacto negativo en la capacidad de Pemex para generar flujos de efectivo positivos que, aunado a la fuerte carga fiscal para la entidad, han agravado la dificultad de la empresa para fondear sus gastos de inversión y otros gastos con el flujo de efectivo de sus operaciones. Por lo anterior, con el fin de desarrollar las reservas de hidrocarburos que tiene asignadas y amortizar los vencimientos programados de su deuda, Pemex necesitará obtener cantidades significativas de recursos de una amplia gama de fuentes de financiamiento, es decir, más deuda, cuyo pago cada día se le dificulta más.

Entonces, no había necesidad de vender o privatizar, porque el gobierno simplemente planeó la muerte de Pemex.

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Twitter: @cafevega

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