Rumbo al cambio verdadero

MORENA la esperanza de México

By

Rosalía Vergara

Hay un responsable de la derrota perredista: AMLO

Para Jesús Ortega Martínez, uno de los Chuchos que encabezan la corriente que se quedó con el PRD, no es difícil explicar la drástica baja en la cosecha de votos que lo tiene en peligro de perder su registro nacional. Pesaron las divisiones internas que propició Andrés Manuel López Obrador al renunciar al partido tras la elección presidencial de 2012. Además, comenta que no se trataba de que el PRD se aliara con los ganadores, sino con quien tiene “coincidencias” de proyecto, es decir, con el PAN.

(Proceso No. 2175)

 

 

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Rosalía Vergara

Al evaluar los resultados que obtuvo el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en las pasadas elecciones federales y locales, Jesús Ortega Martínez, líder de la corriente Nueva Izquierda, reconoce que se debieron a que el candidato presidencial vencedor, Andrés Manuel López Obrador, capitalizó la inconformidad social.

Esto “se generó durante varias décadas, una gran inconformidad, una gran protesta social, un enojo que se convirtió en rencor social. Y ese rencor social fue recogido, digamos, por el mejor de los candidatos que pudo reflejar la necesidad del cambio. Ese fue López Obrador”, reconoce Ortega en entrevista con Proceso.

De inmediato aclara: el morenista ganó “no porque tuviera las mejores propuestas; no porque tuviera las mejores ideas para la solución de esos grandes problemas; simplemente reflejó la necesidad de ese cambio y canalizó ese rencor social. Por eso fue tan grande su votación”.

No obstante, conviene en que desde José López Portillo (1976-1982) ningún candidato presidencial había obtenido el número de votos que consiguió López Obrador: 30 millones 39 mil sufragios, es decir, el 53.18% de la votación. De acuerdo con cifras del INE, de ese total 25 millones 123 mil fueron para Morena, 3 millones 389 mil para el PT y un millón 526 mil para el PES.

En la alianza Por México al Frente –según el INE–, el PRD obtuvo un millón 600 mil votos; su aliado, el PAN, 9 millones 969 sufragios y Movimiento Ciudadano un millón 8 mil votos.

“La causa: el rencor acumulado, el hartazgo que la gente canalizó a través de un individuo, un personaje que, sintió, reflejaba el cambio y, desde ese punto de vista, obtuvo una votación muy grande e indiscutible”, comenta Ortega.

–¿Y por qué no lo canalizó el PRD?

–No, si lo medimos bien. Entre otras cosas, por eso el PRD no fue con López Obrador, porque él solamente reflejaba esa necesidad del cambio, pero no reflejaba el verdadero cambio.

Para Ortega, expresidente nacional del PRD, la derrota que bajó su preferencia electoral al 5.5% y que lo puso en riesgo de perder su registro nacional por no alcanzar el 3% en la elección presidencial, no fue producto de su alianza con el PAN, sino de la división interna que provocó la renuncia de López Obrador a su militancia el 10 de septiembre de 2012.

Sin embargo, desde 2008, después de una ríspida contienda por la dirigencia nacional, Alejandro Encinas –hoy virtual diputado capitalino por Morena– previó que el PRD se iría desdibujando. En ese entonces Ortega fue designado presidente nacional por decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

El partido se dividió. De un lado quedó la corriente Nueva Izquierda o Los Chuchos con sus aliados de Foro Nuevo Sol y Alianza Democrática Nacional, y del otro Izquierda Unida, formada por corrientes más pequeñas como Izquierda Democrática Nacional (IDN), consideradas lopezobradoristas y que en esta elección operaron para Morena.

La dirigencia de Los Chuchos concretó las alianzas con el PAN y el PRD comenzó su declive después de las elecciones intermedias.

Doce años de derrotas electorales

En la elección presidencial de 2006 el PRD obtuvo la votación más alta de su historia: 35%. En las intermedias de 2009 sobrevino la ruptura con sus aliados del Partido del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano (MC). Compitieron solos y ni siquiera pudieron conservar su votación histórica de 18%; cayeron a 12%.

En la presidencial de 2012 el PRD se recuperó con la segunda candidatura presidencial de López Obrador, quien ese mismo año renunció al partido. Dos años después, cuando le dieron el registro al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), AMLO ya estaba al frente de la nueva organización, preparando su tercera candidatura presidencial.

En la intermedia de 2015 el PRD ganó sólo cinco distritos en la Ciudad de México. Su votación real fue de 1.66%. Coaligado con el PT alcanzó otros 29 distritos y alcanzó el 9.66% de los sufragios. De las 15 delegaciones capitalinas que administraba, perdió cinco: Cuauhtémoc, Azcapotzalco, Tlalpan, Tláhuac y Xochimilco. Después de ser mayoría en la Asamblea Legislativa, Morena le arrebató 18 escaños.

Ese año fue la debacle. El PRD sólo ganó tres gubernaturas coaligado con el PAN y con candidatos expriistas y neopanistas. Obtuvo 553 mil 192 votos, 80 mil 71 menos que Morena. El PRD triunfó en cinco distritos, pero coaligado con el PT alcanzó otros 29: 10 en la Ciudad de México, dos en Guerrero, cinco en Michoacán, dos en Morelos, cuatro en Oaxaca, dos en San Luis Potosí y cuatro en Tabasco, incluyendo Macuspana, la tierra natal de López Obrador.

Los petistas no lograron ningún distrito compitiendo solos y MC consiguió 10, todos en Jalisco, como consecuencia de la tendencia ascendente de Enrique Alfaro, que entonces ganó la alcaldía de Guadalajara.

Morena obtuvo 8.39% de la votación total; es decir, 3 millones 346 mil 303 sufragios. Además de las victorias ya mencionadas, ganó 14 distritos en la Ciudad de México.

Aparte de la alcaldía de Texcoco, Estado de México, Morena ganó las de Yurécuaro, Michoacán; la de Valladolid, en Yucatán, y las de Calkiní y Dzitbalché, Campeche.

A su vez el PRD triunfó en 16 municipios mexiquenses: Amatepec, Calpulhuac, Cocotitlán, Donato Guerra, Isidro Fabela, Nextlalpan, Ocuilán, San Simón de Guerrero, Tlatlaya, Tultepec, Villa de Allende, Villa de Guerrero, Zacazonapan, Valle de Chalco Solidaridad, Luvianos y Nezahualcóyotl, donde también se hizo con cinco distritos locales (Proceso 2015).

Coincidencia con el proyecto del PAN

Desde hace 10 años, cuando Jesús Ortega y Manuel Camacho Solís gestaron las alianzas con el PAN, el PRD comenzó a desdibujarse, pero el punto de quiebre fue cuando Nueva Izquierda se enquistó en la dirigencia.

En 2012 Jesús Zambrano firmó el Pacto por México con el PAN, el PRI  y el presidente Enrique Peña Nieto. Surgieron críticas de que lo hizo a espaldas de la militancia perredista. En 2015 Carlos Navarrete, otro Chucho, asumió la dirigencia, pero se le exigió la renuncia 10 meses después a causa de los pobres resultados en las elecciones intermedias, en las que su preferencia electoral cayó al 10% mientras que Morena, en su debut como partido, le arrebató cinco delegaciones; se posicionó como bancada en la Cámara de Diputados y la Asamblea Legislativa capitalina.

Para muchos perredistas sólo la refundación del partido podría evitar su extinción, pero de momento sólo acordaron buscar a un presidente ajeno a las corrientes internas. Quien se atrevió fue Agustín Basave, quien renunció siete meses después por los conflictos con las “tribus” (Proceso 2067).

Para sustituir a Basave, la corriente Vanguardia Progresista, identificada con el entonces jefe de gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera –con gran influencia en el PRD aunque nunca fue militante– impulsó a Alejandra Barrales Magdaleno, quien pactó con el panista Ricardo Anaya imponer sus respectivas candidaturas a la jefatura de Gobierno y a la Presidencia de la República en la coalición Por México al Frente. Ambos perdieron la elección.

Durante la campaña de Barrales, el dirigente del PRD fue Manuel Granados, sin arraigo partidista pero cercano a Mancera.

El 1 de julio Barrales obtuvo el 30.09% en la votación para jefa de gobierno, contra el 47% de la morenista Claudia Sheinbaum. De 16 alcaldías capitalinas, la alianza PAN-PRD se quedó con cuatro; Morena con 11 y el PRI con una.

En el Congreso de la Ciudad de México el PRD no tendrá ningún escaño de mayoría relativa, pues su coalición con el PAN sólo obtuvo dos lugares y serán para los panistas Federico Döring y Christian von Roehrich. Morena tendrá 31 legisladores. EL PRD podría tener solo representación plurinominal. Obtuvo 508 mil 904 votos para el Congreso capitalino y 43 mil 478 más en coalición con el PAN; es decir, el 11.5% de los votos legislativos locales.

Ni en el Senado de la República ni en la Cámara de Diputados el partido de Jesús Ortega tendrá legisladores de representación directa, es decir de mayoría relativa. Además, el PRD perdió ante Morena los gobiernos de Morelos y Tabasco.

Pese a todos estos datos, Ortega sostiene que las decisiones de los dirigentes del PRD son congruentes con sus ideas, porque no se trataba de unirse a los ganadores, sino a aquellos con los que coinciden para cambiar el país. Por eso, añade, formaron la coalición Por México al Frente con el PAN y MC.

–¿En qué coinciden con el PAN? –se le plantea.

–En la construcción de un nuevo régimen político para poder cambiar verdaderamente la realidad del país. Coincidimos en un proyecto. Hay que terminar con el viejo régimen, concentrador del poder en una sola persona. Y hay que construir un nuevo régimen político con un gobierno de coalición.

A decir de Ortega, los votantes no apoyaron las propuestas del frente porque “se fueron con la ilusión, de nueva cuenta, del hombre que va a venir como Quetzalcóatl a resolver todos los problemas.

“La división del PRD fue hace cinco años y López Obrador crea un movimiento, no un partido, porque su decisión fue no someterse a un partido y por eso dividió al PRD. Y sí, hubo perredistas que se fueron con él y son los que creen en el presidencialismo. Hoy estamos ante el riesgo de que las elecciones le den cauce a la restauración del régimen presidencialista.”

Para evitar lo anterior, dice el entrevistado, sacaron el 5.5% de la votación nacional y son –en sus palabras– la cuarta fuerza política del país. No obstante, la ley electoral señala que si un partido no obtiene el 3% en algún proceso electoral pierde el registro, y en el presidencial el PRD obtuvo sólo 2.97% según el INE.

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