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Rumbo a la cuarta transformación de México

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Carlos Fernández-Vega

México SA

TLCAN, cadáver; nace Usmca
EPN dio todo; Trudeau se dobló

(La Jornada)

 

 

 

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Carlos Fernández-Vega

Se supone que en una negociación todas las partes involucradas ceden en alguna de sus exigencias para poder avanzar, pero resulta que el gobierno peñanietista concedió todo, Canadá dobló las manos y, muerto de la risa, el salvaje de la Casa Blanca se sirvió con la cuchara más grande que encontró. ¿Resultado? Murió el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), nació el United States, México and Canadá Agreement (Usmca) y Trump ratificó que sólo sus chicharrones truenan.

La representación de Peña Nieto en las negociaciones modernizadoras privilegió la firma y no el contenido, de tal suerte que consintió todo lo que originalmente dijo que de ninguna maneraaceptaría; la delegación canadiense aguantó hasta el último minuto, pero al final hizo concesiones difíciles (Trudeau dixit) para garantizar el acuerdo, y la estadunidense impuso lo que se le pegó la gana (un nuevo acuerdo comercial maravilloso, que resuelve muchas deficiencias y errores que huboen el tratado, según dijo).Y después se quejan de que existan tiranos.

Asunto casi concluido (EPN, Trudeau y Trump lo firmarían a finales de noviembre), porque falta la aprobación de los respectivos congresos, pero en vía de mientras y como muestra de buena voluntadDonald Trump anunció que mantendrá los aranceles al acero (25 por ciento) y el aluminio (10 por ciento) mexicanos y canadienses, porque, dijo, no vamos a permitir que nuestra industria siderúrgica desaparezca, y al que no le guste que cante un tango.

Sintomático resulta que hasta el Consejo Coordinador Empresarial, en voz de su dirigente, Juan Pablo Castañón (decidido apoyador de los negociadores mexicanos), critique las reglas en materia automotriz, porque cambiaron de manera importante para que se dé una mayor integración de las plantas automotrices instaladas en Estados Unidos y Canadá. Restringen a la mitad la industria establecida en México, amén de que para ella existe la amenaza de un arancel de 2.5 por ciento.

En materia salarial, México refrenda su condición de último lugar: entre 40 y 45 por ciento de cada automóvil ensamblado en la región deberá fabricarse en zonas de salarios de al menos 16 dólares la hora, lo que beneficia a Estados Unidos y Canadá, es decir, el atractivo y la competitividad de nuestro país se sostiene en salarios de hambre.

Y por lo visto al presidente electo sólo le informaron sobre el capítulo energético, porque, feliz, celebra que el reconocimiento de Estados Unidos y Canadá de que México se reserva el derecho soberano de reformar su Constitución y legislación interna en materia de hidrocarburos (Ebrard dixit). Entonces, ¡gracias por permitirnos ese derecho!

De acuerdo con el capítulo respectivo, los beneficios para nuestro país serán los siguientes: Se garantiza la independencia y soberanía de México en materia energética; se preserva el derecho a regular en materia de petróleo y demás hidrocarburos, en consistencia con los compromisos que México ha hecho en otros acuerdos internacionales; se brinda certidumbre jurídica y se respetan los compromisos asumidos por México con los prestadores de servicios, exportadores, importadores e inversionistas que participan en el sector. No, pues, ¡qué amables!

Obvio es que el nuevo acuerdo ni lejanamente consideró la posibilidad de incluir un capítulo migratorio, a menos de que la construcción del muro sea considerada por Peña Nieto y sus guajiros como una muestra de buena vecindad. Los paisanos se mantienen en el filo de la navaja.

Las rebanadas del pastel

Por fin, Luis Videgaray da una buena noticia: Abandonaré definitivamente la política y el servicio público e iniciaré una nueva etapa (privada) al concluir el sexenio de EPN. Se agradece, pero el daño que ocasionó hecho está. Y mientras se va a gozar las mieles de su devastador paso por el gobierno, ¿quién resarcirá al país?… 2 de octubre no se olvida.

Twitter: @cafevega

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