Rumbo al cambio verdadero

MORENA la esperanza de México

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Hermann Bellinghausen

Los intelectuales liberales y los comicios

(La Jornada)

 

 

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Decir que “los intelectuales tal o cual” implica ciertas dosis de generalización. Se trata de una categoría social con bordes imprecisos y demografía limitada, que no obstante, o por eso mismo, goza de un prestigio inmanente, promovido sobre todo por los intelectuales mismos; al menos aquellos que gustan de las mieles y oportunidades del poder y las han sabido aprovechar. Obra en su favor que lo antintelectual es políticamente incorrecto, irracional. Su público apechuga, se los traga, les concede 15 o 20 minutos de fama, cinco sexenios de privilegio, compra en Sanborns y los aeropuertos los ejemplares de sus libros y revistas que no compra el gobierno.

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Hermann Bellinghausen

Soñé que México le ganaba al campeón del mundo

(La Jornada)

 

 

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Hermann Bellinghausen

Ya estaría yo pateando el balón con furia a estas alturas del domingo, con ese entusiasmo dislocado que te entra de niño cuando la fuerza del juego te colma con una victoria que sientes propia porque si no qué chiste. Importaba más el empuje pueril de la pelota que salía de mis pies a rebotar contra las paredes del patio, que la sensación de pertenencia a una tribu determinada. Pocas veces la escuadra nacional me dio ese gusto. Hoy que ocurre, la euforia patriotera de rostros pintados a chela batiente queda realmente lejos de mi experiencia de lo real.

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Hermann Bellinghausen

El 68 hoy

(La Jornada)

 

 

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Hermann Bellinghausen

Todos los días se cumplen años. Todos los años. Existe una industria de los aniversarios, cincuentenarios, centenarios y bicentenarios que alimenta a periodistas y agencias, investigadores sociales, historiadores, conferencistas, vendedores de nostalgia, administradores del festejo, sobrevivientes. A veces (pocas) la conmemoración de un hito puede en sí ser un hito. Lo fue 1992 para los pueblos originarios de todo el continente. Quizá lo pudo ser 2010 para el México de abajo. ¿Lo será en México este 2018? La historia también es cíclica. O espiral hacia arriba, hacia abajo. 1968 representa un parteaguas (perdonen el lugar común) que no se diluye y, como todo lo vivo, no deja de cambiar. Aunque lo rebase el tiempo transcurrido, conserva un especial significado. Por primera vez en la historia moderna la juventud como tal ocupó la escena pública. Su movilización desató un despertar urbano de muchas bandas que comprendió la eficacia de ocupar calles, plazas y edificios, como apuntara hace poco Immanuel Wallerstein en estas páginas al recordar las primeras protestas en Nueva York.

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Hermann Bellinghausen

Nuestras cacerías de migrantes

(La Jornada)

 

 

 

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En la infinita cascada de desgracias que caracterizan las experiencias de migración centroamericana, opera la ley del gallinero durante el viaje a contracorriente de millares que huyen de sus pueblos y regiones a través de un país, el nuestro, que no los atiende como personas con derechos. Al contrario: los persigue, explota, ejecuta o expulsa por la ley del Estado o contra ella. No olvidemos que somos uno de los países que abandonan más población propia en busca de seguridad o trabajo; ésta será perseguida en cuanto cruce la frontera norte. Ya con eso tendríamos para preocuparnos de que algo está podrido en todas partes. Pero además nuestro territorio es escenario de una persecución sorda y brutal contra decenas de miles de hermanos de Guatemala, El Salvador y Honduras. Si no la amenaza fatal de grupos criminales a lo largo de su trayecto, padecen a las instituciones migratorias y de policía, que hacen su parte, ahora nos enteramos que es según lo concedido por el gobierno en la Iniciativa Mérida. Es política de Estado aun si viola la ley.

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El agriopuerto de Peña Nieto, y nosotros

(La Jornada)

 

 

 

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Hermann Bellinghausen

Es una pena que deba llegar la primavera electoral para que, henchida de esperanza, la sociedad inconforme se acoja a las promesas de políticos que buscan nuestro voto. La sexenal sensación de que hacemos algo para cambiar las cosas. En el ínterin nos quejamos sin consecuencias. Nos tomó un lustro asumir el rechazo al denominado Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), que ya en el nombre lleva su brutal malicia: se localiza a más de 20 kilómetros de la ciudad, en una región que solía ser rural y no densamente poblada, con recursos bióticos y generosa dotación de agua a las puertas de una urbe que tarde o temprano sucumbirá a la sed. Así, se hipertrofiará más la ciudad de los negocios inmobiliarios, industriales y megacomerciales que no necesita el pueblo pero sí apetecen los inversionistas locales y foráneos, verdadero gobierno del país.

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Jaime va a la guerra

(La Jornada)

 

 

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Hermann Bellinghausen

Corría 1993, como el libro homónimo de Saramago, terminándose. Eran Navidades y con el humor a la altura de las circunstancias, cuando no gruñía ladraba. Por no morder a nadie salí a la calle, compré los periódicos (en ese tiempo era común cargarse de diarios, no teníamos Internet con el desayuno), caminé al centro de Coyoacán y con mi medio kilo de papel ocupé una mesa en El Guarache, entonces único comedero sobre el jardín de los coyotes que hoy se ha convertido en un anillo de restoranes y bares especializados y caros. El modesto Guarache permanece, no así La Siberia de los helados ni El Parnaso de los libros. Tiempos idos.

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Fascismo que viene

(La Jornada)

 

Hermann Bellinghausen

 

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Hoy no podemos minimizar nada de lo que ocurre en las arenas públicas donde rifa el poder político, ese que al final no sabemos a quién obedece ni desde dónde le ordenan. Sabemos los mexicanos que el mando real no está aquí hace años, los rostros que vemos son de prestanombres convenencieros, agentes o tontos útiles. Pero una cosa es ser colonizado a la PRI y otra tener raíces polkas o nazis sin solución de continuidad generacional, como ocurre con los panistas que gobernaron el país de 2006 a 2012 y pretenden regresar. Esto, suponiendo que se fueron.

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Roger Waters: ¿Hay alguien ahí?

(La Jornada)

 

Hermann Bellinghausen

 

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Felices de escuchar las grandes rolas de Pink Floyd como-en-el-disco pero recargadas de producción y sentido, unas 200 mil personas cubrieron los requisitos para apersonarse la noche del sábado en el Zócalo. De todas las edades, pero en su mayoría jóvenes, dejaron que les lloviera una parte bien conocida del soundtrack de sus vidas. ¿Quién que es no conoce las viajadas rolas de Pink Floyd? A fin de cuentas las juventudes de todo un periodo histórico le deben a Roger Waters el himno Otro ladrillo en la pared: no necesitamos educación ni que nos controlen el pensamiento, no más sarcasmo en el salón, oigan tíchers, dejen a los chavos en paz. Como ha venido pasando con los Beatles durante medio siglo, la gente en el mundo canta las canciones de Waters y su desaparecida banda sin siquiera saber inglés.

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Hermann Bellinghausen

La demolición de la cultura

(La Jornada)

 

Hermann Bellinghausen

 

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En una situación nacional donde se entronizan la mediocridad, el mercantilismo, el control social y el silencio cómplice de las élites o su rendición, la cultura es un blanco del ultraliberalismo económico y el autoritarismo policial reinantes. Las señas de la demolición son tantas que los casos concretos se volvieron bosque. El Estado acota, coopta o desangra las opciones de formación y difusión artística e intelectual de alcance público. Encabezado por un grupo de políticos profesionales de probada ignorancia, no va solo en la empresa. Para una mentalidad donde el único valor real es el dinero, por encima de cualquier otra consideración, la cultura (así, en general) resulta indeseable, y prescindible a escala masiva como la salud y la educación públicas, los programas sociales de impacto agrícola o productivo, los fondos de pensión, la protección ambiental. Todo esto no sería atribución exclusiva de un Estado pusilánime en la medida en que la diversidad de nuestra sociedad estuviera no representada ni consultada, sino a cargo de sus decisiones vitales.

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Hermann Bellinghausen

Se aplica a profesores plan de contrainsurgencia: Las Abejas

  • La organización indica que los mártires no tienen precio
  • Las autoridades actúan igual que en Acteal, sostiene

 

Falta voluntad para solucionar los conflictos, indicaron indígenas en una ceremonia para recordar la matanza en Acteal Foto Hermann Bellinghausen

 

Hermann Bellinghausen

 

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Enviado
Periódico La Jornada
Sábado 23 de julio de 2016, p. 8

Acteal, Chis. El gobierno federal está en la plena luz del día ante los actos de represión, imposición y discriminación, declaró ayer la Sociedad Civil Las Abejas, al reiterar su respaldo a la lucha magisterial contra la reforma educativa, cuya resistencia ha impactado las comunidades de los Altos de Chiapas. Los gobernantes no han procurado corregir el camino. Día tras día siguen sometidos a lo más profundo de la oscuridad.

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Hermann Bellinghausen

En los movimientos

(La Jornada)

 

Hermann Bellinghausen

 

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Un efecto importante del sistema económico y político que coloquialmente llamamos neoliberalismo es que acanalla y empareja el ejercicio de la política profesional. La oposición se confina a los partidos, y se les incorpora al Estado (aunque éste, como entidad neoliberal, tenga la presunta vocación de desaparecer); siempre funciona darles un pedazo de poder. Las cúpulas partidarias terminan en un club de negocios donde juegan y se dan la gran vida. Sus posibilidades personales se multiplican y no les afecta que los descubramos en la movida. Una vez establecida la ley de la impunidad, todo el año es temporada de caza. De contratos, de contactos, de proyectos (y si mega, pues mejor), de puestos. Y el nepotismo consecutivo. Por eso los ciudadanos en el mundo, México entre los punteros, no confían en el Estado. En la actual encrucijada, los partidos son el Estado y no representan a la gente. Es común que los funcionarios electos o designados incurran en acciones y delitos contra la gente que gobiernan. Da qué pensar que rara vez los partidos pongan los presos políticos.

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Hermann Bellinghausen

El juego de los números

(La Jornada)

 

Hermann Bellinghausen

 

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Más por las malas que por las buenas nos han convertido en cuentachiles. Y si dijéramos que la cuenta va del tres al cuatro, pero enfrentamos cifras astronómicas para la escala humana que nunca son enchílame la otra, sino hechos relevantes, graves, dignos de atención detallada. ¿Importa la diferencia entre 200 mil o 150 mil desaparecidos, 20 o 21 feminicidios, 200 o 300 mil asesinados, masacres de 43 o 46 o 10, secuestros 40 por ciento más, o menos? ¿Entre los miles o 2 miles de millones que nos birlan los bancos foráneos, los políticos ladrones, el fisco, las empresas que se nos ríen en la cara? Aunque cada quien en lo individual guarde el agravio asestado a su vida en el México de ahorita, a la hora de mirar el panorama nos imponen un juego de números que distrae, abruma o apendeja. Lo que esperan los de arribota es que se le acaben los filos a nuestras palabras.

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Chiapas y sus muchas religiones

(La Jornada)

 

Hermann Bellinghausen

 

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Pocas vistas más bellas da San Cristóbal de Las Casas que las fachadas, al atardecer, de su catedral indígena y el templo barroco indígena de Santo Domingo. El sol los pinta de oro y uno entiende por qué la gente ve el reino de Dios como algo resplandeciente. Pero eso no es todo. En Chiapas, el papa Francisco ha de pisar el territorio menos católico de todo México. Resultado de una larga y compleja historia regional, pues esto no perteneció a Nueva España, el panorama religioso chiapaneco debe verse como extraordinario en el contexto nacional. A una base católica muy significativa, hoy libremente organizada en Los Altos, la Selva, la Frontera y la Zona Norte, se suma una variedad astronómica de iglesias cristianas diversas. El evangelismo es numeroso, así como el pentecostalismo, y denominaciones paracristianas: Testigos de Jehová, Mormones, Adventistas del Séptimo Día. Todas con muchos seguidores. Aquí hay un protestantismo de masas, como señalan los estudiosos. Además, aunque sus miembros sean sólo unos cientos en San Cristóbal de Las Casas, los musulmanes chamulas, de origen sufí, dan mucho de qué hablar. Read More

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Hermann Bellinghausen

Las personas del poder

(La Jornada)

 

Hermann Bellinghausen

 

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Nos gusten o no, y casi nunca nos gustan a menos que estemos locos, tenemos que estárnoslos tragando todos los días. Los más obsesivos, antes o con el desayuno, y lo que ello implica para la salud mental y digestiva. Para los que trabajamos en el periodismo son parte de nuestro trabajo, si no es que hasta fuente. Memorizamos sus rostros, su voz, su teléfono, su filiación partidaria (todos tienen una), su entidad federativa, la universidad o corporación policiaca que los echó a perder, los cargos que han ocupado, sus hazañas o escándalos. Muchos tienen expediente judicial o debieran, pero en contadísimas excepciones cargan con las consecuencias. Como mucha gente más sensata que los periodistas, lo sabemos. Si lo ventilamos causamos revuelo, odio, aplauso, descalificación inmediata, solidaridad, amenazas, etcétera. Si lo callamos, lo maquillamos según la línea o lo ignoramos, causaremos gratitudes, decepciones, homenajes y honorarios extra. Pero unos y otros desayunamos con las personas del poder, por no añadir que la noche anterior ocuparon nuestros últimos pensamientos y nos oscurecieron los sueños. Y usted dirá que qué vida más miserable. ¿Sabe qué? Sí.

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Los moneros me dan envidia

(La Jornada)

Ruta de fugaHernández

 

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Hermann Bellinghausen

Se ríen, o al menos nos hacen reír de lo que de otra manera nos pone mal, nos enfurece o deprime, nos entristece y mata de la pena. Saben que lo que ocurre en este desfondado país no es chistoso. De primer momento la fuga del Chapo nos dio risa, que ni qué, pero duró unos segundos. En realidad, él y sus ex captores, y sobre todo los dueños de México (que ya no somos nosotros), son quienes se están riendo. Llevan rato. Los términos cambian, la jodedumbre es progresiva y, según los eventos muestran, no tiene fondo. Pronto serán 30 años de que comenzaron sus carcajadas, cuando perdimos la oportunidad de detenerlos. En 1988 se pudo evitar la llegada de los beneficiados por el hundimiento de México. Read More