Rumbo al cambio verdadero

MORENA la esperanza de México

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Elena Poniatowska

Terremotos de 1985 y de 2017

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Niños de un albergue en la colonia Roma durante la presentación de un cuentacuentos Foto cortesía del Fondo de Cultura Económica

(La Jornada)

 

 

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Elena Poniatowska

-Ya váyanse a su casa.

Los voluntarios traen cascos, buenos zapatos, guantes de carnaza, picos y palas.

De nuevo, son los jóvenes los primeros en acudir.

En la calle, el tráfico impide cualquier movimiento, la Marina, el Ejército, ordenan que se vayan cuando ellos fueron los primeros en llegar.

–Va a entrar la maquinaria, tienen que irse. Son demasiados.

En División del Norte con Gómez Farías, 250 jóvenes esperan para ayudar. De Huixquilucan llegaron 200 brigadistas profesionales, muy bien equipados, con lámpara en sus cascos. Les dijeron: Váyanse.

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Luis Hernández Navarro

Rius, Revueltas y Monsiváis

(La Jornada)

 

 

 

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Luis Hernández Navarro

Aunque intervinieron en la vida pública como intelectuales desde terrenos distintos, Eduardo del Río, Rius, José Revueltas y Carlos Monsiváis compartieron en su quehacer dos elementos centrales: la crítica implacable del poder y la transformación de la conciencia.

Los tres desnudaron desde sus trincheras a los políticos, empresarios y al régimen político mexicano, sin hacer concesión alguna. Los tres se empeñaron con esmero en develar la lógica de los poderosos y en mostrar las potencialidades de transformación social que brotan del mundo plebeyo. Los tres se dedicaron, desde trincheras diferentes (pero siempre fronterizas), a desmontar el entramado institucional que reproduce la falsa conciencia. Los tres hicieron del ejercicio periodístico un instrumento privilegiado de actuación en la esfera pública.

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Blanche Petrich

Murió ayer el periodista Jaime Avilés; ejerció por décadas la crónica satírica e irreverente

  • Desarrolló su labor en unomásuno, Excélsior, El Financiero y La Jornada, entre otros
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Jaime Avilés y la actriz Jesusa Rodríguez en El Hábito, el 2 de abril de 2005 Foto Francisco Olvera

 

 

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Blanche Petrich

Periódico La Jornada
Miércoles 9 de agosto de 2017, p. 8

Jaime Avilés Iturbe (1954-2017), cronista y columnista que colaboró por décadas en La Jornada, murió en las primeras horas de ayer con dos libros inconclusos en el cajón de su escritorio y la firme determinación de seguir escribiendo y trabajando, pese al grave diagnóstico de un cáncer que hizo metástasis en varios órganos.

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El periodismo en México se ejerce desde la indefensión: Poniatowska

  • La escritora recibió la presea Sor Juana Inés de la Cruz; hoy cumple 85 años
  • Expresa su tristeza indignada por los recientes asesinatos de Javier Valdez y Miroslava Breach, corresponsales de La Jornada en Sinaloa y Chihuahua, respectivamente
  • Le dedican el tercer número de la revista Inundación Castálida;incluye dos artículos inéditos de la galardonada
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Elena Poniatowska, anoche, en la Universidad del Claustro de Sor Juana; ahí fue ovacionada y festejada por su cumpleaños 85 Foto Guillermo Sologuren

  

Mónica Mateos-Vega
Periódico La Jornada
Viernes 19 de mayo de 2017, p. 3

La escritora Elena Poniatowska cumple este viernes 85 años y la celebración comenzó en la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ), donde la tarde del jueves recibió la presea Sor Juana Inés de la Cruz.

Antes que nada, la periodista y colaboradora de este diario expresó su tristeza indignada por la situación que vive en México el oficio al que ha dedicado toda su vida.

“Quiero recordar aquí a dos corresponsales de La Jornada: Javier Valdez, asesinado hace unos días en Culiacán, y Miroslava Breach, quien murió de igual manera hace más de un mes en Chihuahua. Aunque no los conocí, son hermanos del alma y de oficio. Unos sicarios les quitaron la vida porque denunciaron a narcotraficantes. Estos asesinatos ponen al periodismo mexicano en estado de indefensión.”

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Elena Poniatowska

Hugo Gutiérrez Vega

(La Jornada)

 

Elena Poniatowska

 

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Elena Poniatowska

Hace unos meses, sentados en la gran sala de Chema y Lilia Pérez Gay, en una reunión de trabajo de más de 30 personas, de pronto entró un hombre muy elegante que llevaba un bastón en la mano y de cuyo rostro colgaba una esponjosa barba blanca. Todos al unísono nos pusimos de pie. ¿Quién era? ¿El papa? ¿Benito Juárez? ¿Un actor de cine? ¿Santaclós? ¿Un poeta? ¿Un ángel de la guarda? ¿Un estadista? ¿Un profeta? ¿El mago Merlín o todos a la par unidos? Después de que lo abrazamos, le ofrecimos un asiento. Aquí junto a mí. A mi derecha. A mi izquierda. Este sillón es más cómodo. ¿Quién era? ¿Por qué le llovía el afecto y el reconocimiento? Le rendíamos pleitesía porque a todos nos inspira respeto. Lo requeríamos a nuestro lado. Era la imagen misma de la civilidad. ¿Quién era? Ustedes seguramente lo han adivinado. Su nombre, don Hugo Gutiérrez Vega.
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Lorenzo Meyer

AGENDA CIUDADANA

* “Me llamo Carlos Monsiváis y no pertenezco a…”

(Sur de Acapulco)

 

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Lorenzo Meyer

“… Uno o dos jóvenes se acercan y me confían: ‘esto ya no lo para nadie. Vamos a cambiar el país’. ¿Cuántas veces he oído esto?… ¿cuándo sobrevendrá la desilusión (2005)”.

Autodefinición. El título de esta columna corresponde al final de la reseña que hizo Carlos Monsiváis –mañana se cumplen cinco años de su muerte– de la toma de protesta de Luis Echeverría como candidato presidencial del PRI. Y es que la manera que mejor le cuadró a Monsiváis para definirse fue por exclusión. No, no pertenecía ni pertenecería al PRI ni a ningún partido político, pero siempre tomó partido. Si esa mañana estaba entre miles de acarreados priistas en un estadio, era para observar. Y su observación fue demoledora: definió al partido del Estado como un “camión de redilas rumbo a una concentración” y el objetivo de esa y cualquier otra de sus concentraciones lo resumió con las instrucciones que le dio la edecán: “Favor de agitar la banderita cuando llegue el Lic. Echeverría y mantener tres minutos el aplauso”. (Días de guardar, 1970, pp. 309-310).

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Elena Poniatowska

Llanto por Julio Scherer García

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Con Elena Poniatowska y Carlos Monsiváis en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, Jalisco, en noviembre de 2005 Foto Arturo Campos Cedillo

 

Poniatowska

 

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Elena Poniatowska

¿Cómo entender la realidad de México sin el periodismo de Julio Scherer García? Hace más de 60 años, un estudiante del Colegio Alemán y más tarde un universitario abandonó sus estudios de leyes y se inició como mandadero en el periódico Excélsior en 1947. Reportero de la Extra, después de una carrera apasionada y de obtener en los años 50 grandes exclusivas, pasó de subdirector editorial en 1963 a director general de ExcélsiorEl periódico de la vida nacional, en 1968.

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Blanche Petrich

Scherer, 1926-2015

  • Varias generaciones de informadores lo han considerado referente

 

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El ex director de Excélsior y de Proceso en su biblioteca Foto Ulises Castellanos

 

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Periódico La Jornada
Jueves 8 de enero de 2015, p. 2

Julio Scherer García se empeñaba en interrumpir el monólogo del dictador. El general Augusto Pinochet, en la cima de su poder tiránico, persistía en su justificación del golpe de Estado, ejecutado a sangre y fuego seis meses antes. En las calles y las prisiones chilenas los asesinatos y la tortura estaban en su apogeo.

–Estoy aquí para entrevistarlo, general.

Nada. La entrevista no había empezado y llegaba a su fin después de largos minutos eléctricos, tensos, en el soberbio despacho que miraba desde sus ventanales de un décimo piso a Santiago a sus pies y los Andes al fondo.

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Elena Poniatowska

Carlos Monsiváis, a los cuatro años

(La Jornada)

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Los escritores Elena Poniatowska y Carlos Monsiváis, en el Palacio de Bellas Artes, después de su participación en un coloquio dedicado al cronista, en el año 2000 Foto Archivo La Jornada

 

Poniatowska

 

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Elena Poniatowska

A Carlos Monsiváis debería declarársele patrimonio cultural de la humanidad porque más que un hombre es una escuela, una casa, una asamblea, una plaza arbolada, una galería de arte, un bar gay, una biblioteca, un aula, una taquería, una flauta, unos frijoles, un Vips, un San Simón, un gato con siete vidas.

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Elena Poniatowska

Juan Gelman, militante

(La Jornada)

Mas de 

Elena Poniatowska

El 15 de agosto de 1994, invitados por el subcomandante Marcos, acudimos a la Primera Convención Nacional Zapatista en La Realidad, cerca de San Cristóbal, en las montañas del sureste mexicano, para la cual los zapatistas habían construido, en medio del bosque con troncos de árbol y lonas de gran tamaño, una nave como la de Fitzcarraldo, el personaje de Werner Herzog, absolutamente extraordinaria. De pronto, después de que saludaran desde un presidio improvisado los invitados de honor, Carlos Payán, Alberto Gironella (quien donó una magnífica pintura de Zapata que desapareció con la tempestad), Pablo González Casanova, Luis Villoro, doña Rosario Ibarra de Piedra, Eraclio Zepeda, Antonio García de León, Manuel Tello, el fotógrafo Heriberto Rodríguez y otros, cayó una tempestad que tiró a tierra las velas, es decir, el techo de la enorme tienda de campaña donde se celebraría el primer congreso zapatista.

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Javier Aranda Luna

Reivindicación de la literatura

(La Jornada)

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Javier Aranda Luna

Algo debe tener la prosa de Elena Poniatowska que tantas emociones provoca. Y digo su prosa porque es como escribe. A veces su prosa es tan transparente que se olvida que estamos leyendo y amanecemos en un Zócalo repleto de inconformes o al lado de un estanque donde Leonora Carrington se baña desnuda en medio del bosque o en la plaza enrojecida de las Tres Culturas, después de una matanza de estudiantes que a casi medio siglo aún se busca minimizar.

Y es tan transparente que algunos piensan que ella y su prosa algo oculta. Que detrás de su militancia se encuentran los contratos, las prebendas, los viajes; que su prosa por clara no puede ser literatura sino periodismo. Read More

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José Emilio Pacheco

Elena Poniatowska

Elenísima-Rocha

(La Jornada)

 

José Emilio Pacheco

Desde hace tiempo Elena Poniatowska merecía el Premio Cervantes. Tan activa hoy como cuando tenía 20 años, ha logrado compaginar el trabajo literario con el periodismo y ha hecho que se alimenten uno a otro. Su talento logró sacar a las mujeres de las secciones “femeninas” a las que eran confinadas por las publicaciones de entonces y las llevó a la primera plana.

El título de sus entrevistas reunidas es elocuente: Todo México. Hizo de este género antes desdeñado un ejercicio ejemplar, a medias drama, a medias retrato. La noche de Tlatelolco es una tragedia coral y el libro clásico sobre la matanza del 2 de octubre de 1968. Hasta no verte, Jesús mío inaugura para México la novela sin ficción y es el gran testimonio de vida, una existencia que resume la del país entero. Renueva la novela corta con Querido Diego, te abraza Quiela, un breve libro demoledor sobre el precio que pagan algunas mujeres por el éxito de quienes han sido sus compañeros.

Si el arte, según Picasso, es una mentira que sirve para decir la verdad, muchos libros de Elena Poniatowska son ficciones que nos permiten entender las más hirientes realidades mexicanas. Por otra parte, en su conducta civil Elena Poniatowska es una mujer muy valiente que no ha temido pagar el precio de sus convicciones.

Del grupo sin grupo de los amigos que comenzamos hace más de medio siglo en las revistas de Fernando Benítez, se han ido Carlos Fuentes y Carlos Monsiváis. Quedamos Elena Poniatowska, Sergio Pitol y yo que en modo alguno pretendo compararme con ellos.

Noviembre 19 de 2013 Read More

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Adolfo Sánchez Rebolledo

Los tlacuilos del 68: instante e historia

(La Jornada)

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Adolfo Sánchez Rebolledo

Rebuscando entre mis viejos papeles doy con un breve texto leído en una mesa redonda sobre La literatura y el movimiento de 1968, realizada poco antes de cumplirse 30 años de los trágicos hechos del 2 de octubre en Tlatelolco. Todavía en ese tiempo, la visión de lo que había ocurrido estaba opacada por el silencio oficial, que es la máscara preferida de la impunidad. Pero la terquedad de los testigos, la resistencia a la mentira y, por consiguiente, el valor moral y cívico de la mayoría de la generación del 68, como la denomina Raúl Álvarez Garín, impidió que el olvido sepultara el recuerdo de los hechos trágicos, reivindicando las lecciones históricas de aquel movimiento de masas que vino a marcar un hito de nuestra convivencia. Read More