Pedro Miguel

Fin de régimen

(La Jornada)

 

 

Mas de

Pedro Miguel

Para tirios y troyanos es difícil aceptarlo: se acabó. El régimen instaurado mediante un golpe de Estado electoral el 6 de julio de 1988 –y que se gestó en las mismas entrañas del viejo modelo del desarrollo estabilizador desde inicios de esa década– tiene las horas contadas y fecha precisa de terminación. El próximo 1º de diciembre, es decir, en menos de cinco meses, estará muerto. Algunas de sus expresiones más horribles han desaparecido ya y en las siguientes 16 semanas se extinguirán otras. La sublevación social y ciudadana que se concretó el domingo primero de julio entre las ocho de la mañana y las seis de la tarde ha liberado al país de una dictadura oprobiosa del grupo político, empresarial, mediático y delictivo que dominó durante 30 años y que operó en ese periodo un colosal programa de destrucción nacional: desmanteló políticas de Estado, hizo de la corrupción un rasgo estructural del poder público, liquidó la soberanía, destruyó la industria nacional, arruinó el campo, barrió con empresas públicas, liquidó sindicatos y comunidades, fomentó el acanallamiento de sectores sociales enteros, hizo negocios con la devastación del territorio y los recursos naturales, empujó a la delincuencia a cientos de miles y en su último tramo, en las presidencias de Calderón y de Peña Nieto, propició, por omisión o por dolo, un cuarto de millón de asesinatos, decenas de miles de de-sapariciones e incontables viudeces y orfandades.

Read More