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Rumbo a la cuarta transformación de México

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Carlos Fazio

Tlatlaya-Iguala: modelo necrófilo

(La Jornada)

 

Carlos Fazio

 

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Fue el Estado. El operativo especial en 36 alcaldías de la Tierra Caliente, que abarcará espacios territoriales de Guerrero, Michoacán, Morelos y el estado de México, no podrá hacer desaparecer la responsabilidad del Estado mexicano en los hechos de Tlatlaya e Iguala. En ambos casos, agentes del Estado, en su carácter de servidores públicos, participaron de manera directa en la comisión de ejecuciones extrajudiciales y en la práctica de la tortura y la detención-desaparición forzada de 43 normalistas, lo que configuran crímenes contra la humanidad sancionados por el Estatuto de Roma, del que México es signatario desde 2005, por lo que dichos actos caen bajo la competencia de la Corte Penal Internacional (ONU, 1998).

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Víctor M. Toledo

México: la batalla final es civilizatoria

(La Jornada)

Víctor M. Toledo

 

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Todo se mueve hacia la acumulación de una energía que debe disiparse, y que hoy se encuentra contenida, suprimida, marginada. El régimen de opresión que padecemos los mexicanos parece no tocar fondo. El conjunto de reformas estructurales, que son mecanismos políticos para legitimar jurídicamente una mayor depredación de los recursos de la nación y una mayor extracción del esfuerzo o la sangre de los mexicanos por parte del capital corporativo y globalizado, va deslindando una batalla final. Las nuevas formas parasitarias y de explotación que provocarán una brutal devastación del patrimonio biocultural del país (el segundo en el mundo), va alineando en el campo de batalla a dos finalistas. Read More

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Manuel Pérez Rocha

Cultura y educación, tedio y violencia

 (La Jornada)

Manuel Pérez Rocha

 

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La cultura es el espacio de la libertad y la creación, la educación es el espacio de lo obligatorio y lo aburrido. Este fue, hace algunos años, el demoledor argumento de un notable y respetado escritor para oponerse a la fusión de las secretarías de Cultura y Educación del Gobierno del Distrito Federal. Sin duda ese argumento corresponde en parte con la realidad: la cultura es el espacio de la libertad y la creación, la educación escolar ha sido el espacio de lo obligatorio y lo aburrido. Además, el aburrimiento y la obligatoriedad (ahora extendida a la llamada educación media superior) se han impuesto a amplios sectores de la población (más de 50 millones de mexicanos), y a la inversa, la cultura –en el sentido implícito en el pronunciamiento citado– sigue sólo al alcance de unos pocos. La propuesta de congregar ambas dependencias pretendía impulsar el cambio de esta realidad, cambiar la educación para llenarla de cultura (de esa cultura), hacer de la educación un espacio de libertad y creación, y de la cultura un bien para todos mediante el gigantesco aparato escolar. ¿Es posible? ¿Es esto una ilusión ingenua? Read More