Radiocoapa

Rumbo a la cuarta transformación de México

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Jenaro Villamil

Jacobo

No llegó a la fama por ser periodista, sino por ser vocero. No fue el prócer que los comentaristas de Televisa hoy intentan beatificar, sino un conductor que se plegó completamente a los deseos del PRI y del presidente. No fue alguien que pugnó por revelar la realidad, sino un comunicador que trató de ocultarla. Tampoco fue un luchador por la libertad de expresión, sino un hombre que en repetidas ocasiones llamó a la represión. Y no se trató de un reportero sojuzgado por el avasallante sistema, sino de alguien que decidió seguir la senda del servilismo con forma de periodismo. Evocamos a Zabludovsky con una consigna: la muerte no redime la vileza.

(Proceso No. 2018)

 

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Jenaro Villamil

En 1983, a un año del inicio del gobierno de Miguel de la Ma-drid, Emilio Azcárraga Milmo, El Tigre, invitó a comer al secretario de la Contraloría, Francisco Rojas, y a dos subsecretarios, Ignacio Pichardo y Raúl Robles, a un restaurante de la calle de Hamburgo, en la Zona Rosa del Distrito Federal. También acudieron Jacobo Zabludovsky y Guillermo Ochoa, los dos principales pe- riodistas de la empresa.

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John Ackerman

Ludismo electoral

(Proceso No. 2005)

 

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Hay que canalizar de la manera más efectiva la justa rabia y repudio al sistema corrupto y asesino que hoy se presenta como “gobierno” en México. En los albores de la Revolución Industrial, los artesanos ingleses desataron su furia en contra de las nuevas máquinas fabricantes de telas que estaban eliminando sus fuentes de trabajo. En su desesperación, los dignos “luditas” confundían las herramientas de la explotación con los autores de la dominación. No eran las máquinas sino sus dueños los verdaderos adversarios. Esta confusión fue uno de los motivos por los cuales se quedó corto el desarrollo político de Inglaterra en comparación con los vecinos revolucionarios de Francia.

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Abraham Nuncio

Esta soberanía

(La Jornada)

 

Abraham Nuncio

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En ocasiones solemnes, los presidentes priístas de la primera época solían dirigirse al Congreso llamándoloesta soberanía

Esa soberanía era, y sigue siendo, un órgano subordinado al titular del Poder Ejecutivo. Entonces la mayoría impermeable de sus integrantes lo mismo le aplaudía a este funcionario por el asesinato de cientos de personas inocentes, la supresión o la ganga de la concesión bancaria a los particulares, o bien la contrarreforma agraria; así ahora le aplaude el despojo a la nación de bienes cuya conquista supuso la revolución que más víctimas humanas haya causado en la historia del continente americano.

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Jenaro Villamil

La ‘goliza’ energética

(www.proceso.com.mx)

 

 

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Jenaro Villamil

MÉXICO, D.F.(apro).- Ni a Ionesco, el padre del teatro del absurdo, se le hubieran ocurrido unas escenas tan kafkianas como las vividas en este 15 de julio en los dos epicentros de una República: La Presidencia y el Congreso.

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Carlos Fernández-Vega

México SA

Las canadienses, otra vez
Ejidatarios vs. trasnacional
En Guerrero, oro y miseria

(La Jornada)

Carlos Fernández-Vega

 

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Carlos Fernández-Vega

Las mineras canadienses, otra vez. La empresa Goldcorp, según su versión, suspendió operaciones en la mina Los Filos, en el estado de Guerrero. Sin embargo, de acuerdo con la versión real, fueron los ejidatarios quienes decidieron paralizar las actividades ante la negativa del consorcio a incrementarles la renta anual por las mil 200 hectáreas de las que el corporativo extrae oro en cantidades industriales y con utilidades que crecen como la espuma. Como siempre, la gran tajada se la queda la parte privada, mientras los propietarios de la tierra se reparten las migajas. Read More

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Javier Jiménez Espriú

El memorial de la ignominia

(La Jornada)

 

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Javier Jiménez Espriu

“Protesto cumplir y hacer cumplir la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanan …y si no lo hiciere así, que la Nación me lo demande.” Con esas palabras se inicia la gestión de los presidentes de la República Mexicana, aunque su elección se haya dado “haiga sido como haiga sido”.

Sin embargo, estas palabras se han vuelto cada vez más un ritual hueco y sin sentido y cada vez menos un compromiso cabal ante el pueblo, sin que éste, en una especie de martirologio inexorable, tenga otra reacción más allá del “qué podemos hacer” o el “ya ni modo” que tantas limitantes han significado para nuestro desarrollo como nación independiente y soberana, para nuestro crecimiento ciudadano. Read More