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Rumbo a la cuarta transformación de México

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Elena Poniatowska recibe doctorado honoris causa

  • Los políticos necesitan “menos face y más book”: Poniatowska
  • Se convierte en la primera mexicana que recibe el honoris causa de la Complutense
  • En su discurso, la escritora advirtió de los riesgos y las ventajas de las redes sociales
  • Esclarecer y hacer la justicia por los crímenes de Tlatlaya y los 43 normalistas, pide la colaboradora de La Jornada
  • Es la voz más autorizada para defender a los estudiantes de Ayotzinapa, afirma académica
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Elena Poniatowska, ayer, en el Paraninfo de la Universidad Complutense de Madrid, durante su discurso, en el cual inquirió: ‘‘Ante crímenes como el de Ayotzinapa surge la duda de si Internet, las redes sociales o nosotros servimos de algo. ¿Lograremos que encuentren a los muchachos? ¿Lograremos justicia para las 43 familias mancilladas por el gobierno?” Foto Armando Tejeda

 

Armando G. Tejeda
Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 31 de enero de 2015, p. 3

Madrid. La escritora y periodista Elena Poniatowska se convirtió hoy en la primera mujer mexicana en recibir el doctorado honoris causa de la Universidad Complutense de Madrid.

En su discurso, Poniatowska advirtió de los riesgos y las ventajas de las redes sociales, y volvió a levantar la voz para que se esclarezcan y se haga justicia en los crímenes de Tlatlaya y Ayotzinapa.

En el Paraninfo de la Universidad Complutense de Madrid, donde también se efectuó la entrega de doctorados a alumnos, la protagonista fue la colaboradora de La Jornada.

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Marta Lamas

Elena Poniatowska

(Proceso No. 1934)

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Marta Lamas

De niña, Elena Poniatowska pasaba ratos en la azotea de su casa oyendo platicar a las empleadas del hogar y contemplándolas en sus arreglos. En una ocasión, una de ellas le espetó con coraje: “Bájese, niña, ¿qué no le basta con lo que tiene allá abajo?”. Y no, no le bastaba. Siguió metiéndose en las vidas de las mujeres, en especial de las desvalidas y de las indomables. Es patente el gusto con que describe la rebeldía de la Jesusa Palancares de Hasta no verte Jesús mío (quien dice que las mujeres se tienen merecido el trato que los hombres les dan, por “dejadas”), o el orgullo con que relata cómo Rosario Ibarra, a diferencia de otras madres de desaparecidos que se encerraron con su dolor, se puso a reunirlas. La admiración que a Elena le inspiró la Jesusa, esa mujer jodida y sola, capaz de mandar a todos a la chingada, incluyéndola a ella, la “catrina” latosa, es sólo comparable a la que le despierta Rosario Ibarra, quien “ha hecho del sufrimiento un acto de vida, un acto que nos enaltece, un acto de amorosa entrega a los demás, un acto de creación”. Los dos libros que Elena escribe sobre estas mujeres desafiantes y bravas son muy distintos, pero causan el mismo deslumbramiento. Read More