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Rumbo a la cuarta transformación de México

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Pedro Miguel

Fórceps para Meade

(La Jornada)

 

 

 

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Pedro Miguel

Vamos con las dos hazañas consecutivas del peñato: el destape de José Antonio Meade, en lo que fue una resurrección frankensteiniana de los hábitos priístas más pintorescos (sí merezco matracas) y la aprobación legislativa de la Ley de Seguridad Interior. La primera fue vista por desagrado ya no por la sociedad (que hace más de medio siglo no tiene representación alguna en esos rituales), sino por los propios tricolores del aparato, que asistieron con las mandíbulas apretadas a la unción del tecnócrata destapado. Si Zedillo se tomó la licencia poética de usar el eslogan publicitario él sabe cómo hacerlo, la campaña de Meade tendría que entonar él sabe como deshacerlo, en referencia al país y a la trayectoria del producto promovido como colaborador de las dos administraciones más entreguistas, corruptas y sangrientas del pasado reciente. Hablando de las (dis)capacidades políticas del ex canciller y ex secretario de Hacienda, lo más gracioso, si no fuera trágico, sería lo que dijo Fox sobre el destapado: México necesita a alguien capaz de continuar el trabajo del presidente Peña (sí, así lo dijo, sólo que en un idioma que recuerda vagamente al inglés; aquí está la prueba: youtu.be/jLzQqaVW9ZE).

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Pedro Miguel

La vesícula, qué

(La Jornada)

 

Pedro Miguel

 

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Han pasado 830 años desde la muerte de Balduino IV, el rey jerosolimitano que gobernó con sabiduría y capacidad a pesar de la lepra que lo devoraba. El soberano escondía los efectos terribles que el padecimiento había causado en su rostro tras una máscara de plata, no tanto por afán de opacidad cuanto por decoro y consideración a los demás. En épocas más recientes hay que acordarse de la poliomielitis de Roosevelt, la depresión crónica de Churchill y el cáncer de próstata de Mitterrand como ejemplos de padecimientos graves que no impidieron el desempeño de estadistas con proyección mundial, los cuales, aun enfermos, tomaron decisiones cruciales (y eficaces) para los países que presidían.

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