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Rumbo a la cuarta transformación de México

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Carlos Acosta Córdova

 

EPN-videga

Enrique Peña Nieto llegará el miércoles 19 a la Cumbre de Líderes de América del Norte muy ufano: Moody’s mejoró la calificación para México como país solvente y él, el priista, ocupa la portada del número reciente de la revista Time, que lo llama “salvador” del país. Pero la realidad nacional puesta en números debería alertarlo: el INEGI y el Banco de México desdicen el optimismo de la Secretaría de Hacienda, pues hacen evidente que las promesas del mandatario mexicano –más empleos, crecimiento económico y bienestar para la población– se tornan cada día más ilusorias. 

(Proceso No. 1946)

 

Carlos Acosta Córdova

Este miércoles 19 el presidente Enrique Peña Nieto se reunirá en Toluca con los mandatarios Barack Obama, de Estados Unidos, y Stephen Harper, de Canadá, en la Cumbre de Líderes de América del Norte.

La agenda definitiva del encuentro aún es una incógnita, pero se anticipa el anuncio de acciones conjuntas para darle mayor competitividad a las economías de los tres países; facilitar la movilidad en toda la zona a “viajeros confiables” de las tres naciones; medidas para agilizar el comercio terrestre de mercancías y una revisión a los temas migratorio y de seguridad.

A esa cumbre llegará el mexicano con algunas medallas –si bien es el representante del país con la economía más pequeña de los tres: la de Estados Unidos es 13.8 veces la mexicana y la de Canadá, 1.5 veces la nuestra– que lo tienen eufórico.

Primero la llegada reciente de México –por primera vez en su historia– a la élite de países solventes y prósperos, con capacidad fuerte para cumplir sus obligaciones financieras y con una economía que fácilmente puede sortear dificultades internas y externas. Altamente recomendable, pues, para la inversión.

Eso significa, según las definiciones internacionales, la calificación de “A3” con “perspectiva estable” que el miércoles 5 otorgó Moody’s Investors Services a los bonos soberanos del gobierno de México, aunque para las otras dos calificadoras internacionales –Standard & Poor’s y Fitch Ratings– el país sigue siendo “Baa”, es decir que su capacidad apenas es “adecuada” para cumplir sus obligaciones y tiene una economía con “altos” riesgos de sucumbir ante condiciones adversas.

EPN-TimesLa segunda medalla con la cual llega Peña Nieto a Toluca, y que ya ha trascendido las fronteras, es su aparición en la portada de la revista estadunidense Time, que dedica al presidente, y a México, su texto principal, habida cuenta de que logró “la aprobación de las más ambiciosas reformas económicas, políticas y en materia de seguridad en la historia de México”, a juicio de la publicación.

“Salvando a México” es el título de la portada del Time que empezará a circular el lunes 24 y que ya han reproducido numerosos medios del continente.

Pronósticos negativos

Pero una cosa es lo que se opina fuera del país y otra lo que se percibe dentro. Los aplausos del exterior chocan frontalmente con el pesimismo interno.

El mismo día en que Moody’s subió la calidad crediticia del país, el INEGI dio cuenta de una de las caídas más fuertes (-15.55%) del Índice de Confianza del Consumidor (ICC), que se ubicó en los 84.5 puntos en enero, un nivel sólo comparable con los registrados en los meses más duros de la crisis financiera internacional, en 2008 y 2009.

El ICC resulta de una encuesta mensual en hogares –2 mil 336 viviendas en 32 ciudades de todas las entidades federativas– diseñada por el Banco de México y el INEGI, que indaga sobre la percepción de la gente sobre la situación económica propia y la del país, en el momento actual, y en relación con la del año pasado y a la que consideran habrá dentro de 12 meses.

De los registros alcanzados en enero de 2014, de cada uno de los componentes de dicho indicador –todos a la baja– se desprende que en los hogares mexicanos se considera que su situación económica actual está peor que hace un año y dentro de 12 meses será más mala.

Respecto a la situación de la economía del país, igual: creen que hoy está peor que hace un año, y estará peor dentro de 12 meses.

El componente del ICC que prácticamente se desplomó es el que indaga entre los encuestados si en el momento actual están en posibilidad de comprar bienes durables, como muebles, televisores y electrodomésticos, entre otros.

Ese subíndice cayó 22.94% respecto a enero de 2013, para ubicarse en 63.9 puntos, que es el nivel más bajo de los últimos 41 meses, es decir, desde julio de 2010, cuando se ubicó en 63.2 puntos.

El mensaje es: no tengo un quinto para gastar, y si lo tuviera no lo gastaría pues luego de un año malo viene otro peor. Al día siguiente, el jueves 6, el Banco de México difundió los resultados de su Encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado, correspondiente a enero.

Se desprende del documento que los analistas consultados –nacionales y extranjeros– cambiaron en sentido negativo sus proyecciones en todos los indicadores.

En la encuesta de diciembre pronosticaban una inflación de 3.91% para todo 2014. Pero en enero estimaron que la inflación de este año será más alta: 4.09%, es decir por encima de la meta objetivo del Banco de México, de 3% con una variabilidad de más-menos un punto.

Y para 2015 igual: estimaban en diciembre una inflación para el próximo año de 3.53% y en enero la subieron a 3.59%.

Respecto al crecimiento del producto interno bruto de este año, en diciembre pasado proyectaban 3.41%, pero le bajaron una décima, a 3.40%. Para 2015 también: de 3.97% a 3.94%.

El dólar, según los analistas, será más caro: de 12.69 pesos que estimaban el mes pasado, ahora creen que cerrará 2014 en 12.84 pesos. Para 2015 lo subieron de 12.62 a 12.77.

En cuanto a la generación de empleos formales, estuvieron igual de pesimistas. En diciembre proyectaban una creación de 631 mil empleos nuevos en 2014 y bajaron a 603 mil, es decir, 28 mil plazas de trabajo menos. A su estimado para 2015 le bajaron 22 mil empleos formales: de 719 puestos que estimaron en diciembre, a 687 nuevas plazas el año próximo.

En resumen, para este y el próximo año la inflación será más alta, menor el crecimiento previsto de la economía, mayor la depreciación del peso y menos los empleos formales, según los analistas consultados por el Banco de México.

Y no sólo eso. La encuesta revela que, en opinión de aquellos, la economía nacional se desenvolverá en un entorno donde la inseguridad pública será el obstáculo más relevante para el crecimiento económico.

Y para opacar más el “canto de las sirenas” que significó el alza en la calificación crediticia del país otorgada por Moody’s, el INEGI dio a conocer ese mismo jueves 6 los indicadores cíclicos de la economía a noviembre y diciembre de 2013.

El indicador Coincidente muestra el estado general de la economía en el momento actual y el indicador Adelantado anticipa el comportamiento próximo de la economía.

Para noviembre pasado, el primer indicador se mantuvo apenas por debajo de su tendencia de largo plazo, pues registró un nivel de 99.9 puntos, es decir, 0.01 puntos menos que su marca del mes previo.

Con esta baja el indicador suma 17 caídas consecutivas con lo cual –según la definición internacional, que adoptó el INEGI– la economía sigue en fase recesiva, aunque no implique una contracción.

En cambio, el indicador Adelantado mostró en diciembre una alza de 0.11 puntos, al ubicarse en 100.2 puntos, es decir, apenas por arriba de su tendencia de largo plazo. Con este registro son ya cuatro meses de tasas positivas para este indicador.

Eso quiere decir que la economía apunta a una fase de expansión… pero aún muy débil.

Discrepancias

Una más. El miércoles 12 el Banco de México se desmarcó del optimismo de la Secretaría de Hacienda: este año la economía nacional podría crecer, inclusive, hasta un punto porcentual menos de lo estimado por la dependencia que comanda Luis Videgaray.

En su informe trimestral sobre el comportamiento de la inflación correspondiente a los meses de octubre a diciembre de 2013 –presentado por Agustín Carstens, gobernador del banco central–, la institución pronostica un crecimiento del producto interno bruto, en 2014, de entre 3% y 4%.

En tanto, la Secretaría de Hacienda ha sido enfática al decir que, casi de manera inapelable, la economía crecerá al 4%… y si mal nos va, al 3.9% como se estableció en los Criterios Generales de Política Económica para 2014, aprobados a fines del año pasado.

También el Banco de México consideró que en 2013 la economía habría crecido al 1.2%, es decir, una décima menos del pronóstico de Hacienda, de 1.3%, difundido apenas el 30 de enero pasado.

Y, cierto, una décima de punto porcentual parece marginal, pero en dinero significa una diferencia de unos 17 mil millones de pesos.

Pero el dato final de cuánto creció la economía el año pasado lo dará el INEGI el viernes 21.

También dejó sugerido el Banco de México que las reformas estructurales aprobadas en 2013 no pintarán gran cosa este año. O al menos que la institución no se va con la finta de la cargada mediática, inducida desde el gobierno, que hace de esas reformas –desde ya, aun sin aplicarse varias de ellas– el vehículo de la transformación total del país.

Banxico consideró que –con todo y reformas– la economía no crecerá este año más de lo que ya pronosticaba desde noviembre pasado, entre 3% y 4%.

Tampoco habrá más empleos. Igual: en su informe sobre la inflación del tercer trimestre de 2013, presentado en noviembre, el Banco de México sostenía que en 2014 se crearán entre 620 mil y 720 mil nuevos empleos formales, los mismos que repite en el informe del miércoles 12.

empleo de peña

Ferias del empleo insuficientes
Foto: Miguel Dimayuga

Y ni siquiera para el año que entra las reformas tendrán mayor efecto en materia de empleo. En noviembre calculó, igual que ahora, que en 2015 se creará un número de empleos en el mismo rango que prevé para 2014.

Para el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, hasta el momento el efecto más visible que han tenido las reformas, particularmente la fiscal, es el repunte inflacionario en el primer mes de este año.

En enero la inflación fue de 4.48% anual, el mayor registro para un mes igual desde 2009, cuando crecieron los precios en 6.3% anual. Aunque Carstens argumentó que el efecto de la reforma fiscal –aumentos impositivos y alzas en precios en bienes y servicios públicos– será transitorio, como lo de- mostró la evolución quincenal de la inflación en enero: 0.68% en la primera, y 0.12% en la segunda.

Sin embargo advirtió que en los primeros meses del año la inflación seguirá por arriba de 4%, es decir fuera del objetivo del Banco de México. Y que inclusive en algunos meses de la segunda mitad del año se mantendrá en esos niveles, pero más por efecto de la volatilidad de algunos precios del componente no subyacente de la inflación, como los agropecuarios y energéticos, sobre todo.

Pero que al finalizar el año, la inflación cerraría “por abajo del 4%”, dijo Carstens, sin precisar.

Peña Nieto llegará a Toluca, pues, con sus medallas. Pero también con el pesimismo de la gente y el escepticismo de los expertos.

Y no podría ser de otra manera, toda vez que principalmente en materia económica y de seguridad quedó mucho a deber en su primer año de gobierno: no se logró el crecimiento prometido ni la creación de empleos ofrecida ni mucho menos la mejoría en el bienestar de la sociedad, que con tanto ánimo aseguraba Peña Nieto que se lograría apenas llegara él al mando del país.

Nada. La economía mexicana registró una severa desaceleración en 2013. Apenas habrá crecido un tercio de lo que creció en 2012: 1.3% en los cálculos optimistas de la Secretaría de Hacienda contra 3.9% del año anterior. Muy lejos del 3.5% pronosticado al principio de la administración y más lejos aún del promedio de 4.3% en que creció la economía durante los últimos tres años del gobierno de Felipe Calderón.

De los empleos ni se diga. La meta de un millón de nuevos puestos de trabajo fue, como siempre, inalcanzable. En 2013, según la información más reciente del IMSS, se crearon 463 mil 18 empleos formales. Y esa cantidad es no sólo menos de la mitad de la meta anual sino inferior en 35% al total de empleos generados en 2012.

Pero la realidad y los datos duros parecen importarle poco al presidente. Él sigue con su discurso optimista: “México está en movimiento. México avanza por la ruta correcta, por la ruta de la transformación”, dijo el jueves 13 en una reunión con banqueros.

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