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Rumbo a la cuarta transformación de México

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«Con la muerte de Córdova se perdió a un gran hombre, que defendió sus ideales de izquierda»

  • Dan el último adiós al investigador emérito de la UNAM con una emotiva goya
  • Narro Robles: fue uno de los más grandes, un pensador y un mexicano extraordinario
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Arnaldo Córdova, en un debate en el Senado, en 2008 Foto Marco Peláez

 

Emir Olivares Alonso
Periódico La Jornada
Miércoles 2 de julio de 2014, p. 13

Una emotiva goya representó el más sincero adiós que amigos y familiares le dieron al investigador emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Arnaldo Córdova, quien falleció la tarde del lunes tras una prolongada enfermedad.

Decenas de actores de los ámbitos político y académico acompañaron a su familia entre la noche del lunes y la mañana del miércoles en los velatorios del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado de avenida San Fernando, en el sur de la ciudad de México, muy cerca de la que fue su casa por más de cinco décadas: la UNAM.

Muchos de los presentes en las exequias coincidieron en que con la muerte de Córdova el país, la academia y la política han perdido a un gran hombre, congruente, crítico, propositivo, que defendió sus ideales de izquierda y trabajó para concretar el bienestar del país.

Arnaldo Córdova nació el 20 de febrero de 1937. Estudió la licenciatura en derecho en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Entre 1961 y 1964 estudió el posgrado en la Universitá degli Studi di Roma, donde obtuvo un diploma de perfeccionamiento en filosofía del derecho –equivalente al doctorado en esa disciplina– y en 1973 se doctoró en ciencia política en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Su actividad académica en la máxima casa de estudios comenzó en 1967. Fue uno de los más distinguidos miembros del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS). En marzo de 2001 –a sus 64 años de edad–, el Consejo Universitario de la UNAM lo nombró investigador emérito por esa entidad académica. Fue fundador y colaborador de La Jornada.

Fue uno de los primeros investigadores que confrontaron críticamente la visión oficial del PRI sobre la Revolución Mexicana. Para muchos autores, su libro La Ideología de la Revolución Mexicana (1973) representa una ruptura con la historia oficial sobre ese movimiento armado. Fue un estudioso y traductor de los clásicos de la ciencia política.

Dentro de la política participó en la fundación del Movimiento Acción Popular, de los partidos Socialista Unificado de México y de la Revolución Democrática, así como del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), donde se sumó al Comité de Intelectuales.

El rector de la UNAM, José Narro Robles, fue otro de los personajes que acudieron al velatorio del autor de La política de masas del cardenismo y La formación del poder político en México. Se trataba de uno de los más grandes, un pensador, un hombre congruente, gran universitario y mexicano extraordinario, sintetizó.

Fue precisamente con la llegada del rector, cuando varios de los presentes en la sala donde era velado el cuerpo de Córdova se animaron a lanzar el grito de orgullo de los universitarios: Goya-goya-cachún-cachún-ra-ra…

Rolando Cordera Campos, investigador emérito de la Facultad de Economía y uno de los grandes amigos de Arnaldo Córdova, apuntó: Es una pérdida lamentable. Se nos fue un sabio, quien fue además un hombre comprometido de principio a fin con sus ideas, que eran las de la izquierda, (que buscaban) un cambio fundamental en México.

Rolando Cordera e Ifigenia Martínez asistieron a la despedida del investigador y académico Foto María Meléndrez

Recordó los incontables debates entre ambos: Aparte de los muchos pleitos que tuve con él, recuerdo largas, maravillosas conversaciones donde sólo había que picarle un poquito para que comenzara casi a recitarnos su conocimiento de los clásicos de la política, y dentro de éstos los italianos que tanto quiso, en particular (Antonio) Gramsci, al que él tanto admiró.

Otro de sus amigos, el investigador Carlos Martínez Assad, del IIS, dijo que Córdova siempre fue polémico, en particular porque no ocultaba su espíritu crítico. Había momentos en que llegaba a ser irascible, porque era muy apasionado de sus propias ideas, pero siempre tuvimos un vínculo estrecho. Lo vamos a extrañar; la crítica no siempre es bien vista en México, pero eso no le importaba, fue una persona muy crítica en todos los aspectos.

Se informó que al enterarse del fallecimiento, Andrés Manuel López Obrador visitó a la familia antes de que ésta llegara al velatorio. Posteriormente, todos los asistentes a los funerales buscaban a los dos hijos: Paola y Lorenzo (actual consejero presidente del Instituto Nacional Electoral, INE), y a su compañera, Mónica Hernández, para brindar el pésame.

El ex candidato presidencial Cuauhtémoc Cárdenas Sólorzano lamentó la muerte de un amigo, un luchador social que peleó por las mejores causas de México. Presente la noche del lunes durante las exequias, el perredista definió a Córdova como un académico cuidadoso, que siempre defendió sus principios y abogó por todo aquello que podía ser útil para el mejoramiento del país y de la gente.

Porfirio Muñoz Ledo destacó que el investigador universitario no sólo poseía una gran formación teórica y una gran cultura universal, sino que era conocedor del detalle, de la historia política del país. Creo que es el mexicano, cuando menos hasta donde llega mi conocimiento, que tenía más libros, folletos, manifiestos y documentos originales sobre la historia de México, y sobre todo fue un hombre de gran convicción republicana, en serio de izquierda.

El embajador Héctor Vasconcelos dijo que su muerte es una gran pérdida para la historia y la política nacionales. Era quizás el gran experto en la Revolución Mexicana, sobre todo desde el punto de vista de la ideología de ese movimiento armado. En años recientes nos acercó mucho haber participado en el Movimiento Regeneración Nacional, coincidíamos en las juntas del Comité de Intelectuales. Sé que lo vamos a extrañar.

Luis Raúl González, abogado general de la UNAM, lamentó la muerte del investigador. Don Arnaldo fue un gran mexicano, un hombre de letras, un intelectual, un hombre que siempre pensaba en el bien de México, crítico, propositivo. La Universidad y el país han perdido a uno de sus grandes maestros.

Imer Flores, del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ), amigo y compañero de generación de su hijo Lorenzo Córdova, rememoró cuando una ocasión, como estudiantes de derecho, fue a casa de la familia Córdova para realizar varios trabajos académicos. Éramos chavos inquietos y fue impresionante toparnos con la enorme biblioteca del papá de nuestro compañero, que además había leído todas las obras que estaban ahí. Fue descubrir a un intelectual, además muy generoso (para permitir que fueran consultadas) todas esas obras que tenía en su casa.

César Astudillo, también del IIJ y amigo del presidente del INE, resaltó una anécdota contada por el propio Lorenzo Córdova: Hizo que sus hijos tuvieran un pensamiento libre, para que cada quien pudiera creer en lo que quisiera. En ese sentido la perspectiva de Lorenzo y él, era a veces coincidente y a veces no. Un ejemplo fue que el profesor Arnaldo, crítico con las instituciones electorales, mostró respeto cuando su hijo fue nombrado presidente del Instituto Nacional Electoral.

Entre los asistentes también estuvieron los consejeros del INE; los directores de los institutos de Investigaciones Sociales, Manuel Perló, y Jurídicas, Héctor Fix; Ifigenia Martínez; el magistrado Alejandro Luna Ramos; René Drucker; Salvador Martínez della Rocca; los directores de las facultades de Filosofía y Letras, Gloria Villegas, y de Economía, Leonardo Lomelí; la coordinadora de Humanidades de la UNAM, Estela Morales, y decenas más.

 

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