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Rumbo a la cuarta transformación de México

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Carlos Fernández-Vega

México SA

Crecimiento: EPN, bronce
¿Y los tiempos mejores?
Billete verde a 19.65 pesos

(La Jornada)

 

 

 

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Carlos Fernández-Vega

Pues nada, que la economía que, versión oficial, funciona razonablemente bien (José Antonio Meade dixit) ya presenta síntomas de que, en realidad, lo hace razonablemente mal (Inegi dixit), y el producto interno bruto registra una tendencia descendente que en nada ayuda al de por sí raquítico promedio de crecimiento económico en el sexenio peñanietista.

No es para celebrar, desde luego, pero el discurso oficial de nueva cuenta se topa con una realidad que siempre resulta más cabrona que bonita, la cual, de cualquier forma, no tiene pase de entrada en las sempiternas cuentas alegres de los informesgubernamentales.

A estas alturas, la oferta inicial del inquilino de Los Pinos (primero de diciembre de 2012), de que vienen, de eso estoy seguro, mejores tiempos para todos los mexicanos no alcanza ni para una anécdota perversa, y menos la promesa del primer ministro del (d) año, Luis Videgaray; es decir, el futuro promisorio que el nuevo gobierno garantizaba a los habitantes de esta República de discursos.

Si bien va, 2017 cerrará con una tasa de crecimiento de 2 por ciento, de tal forma que en el balance el promedio anualizado no rebasará esa misma cota, por mucho que los del México en movimiento se comprometieron a elevarla a 5 por ciento anual, algo no visto, como promedio sexenal, desde hace tres décadas y media.

Si se consideran los primeros cinco años de gobiernos anteriores, mismo tiempo que acumula Enrique Peña Nieto en Los Pinos), el promedio anual de crecimiento económico más parece un conteo de un réferi boxístico a la hora del knock out: José López Portillo (el último presidente de la Revolución Mexicana, según su propia definición) registró una tasa anual promedio de 8 por ciento; Miguel de la Madrid a duras penas libró 0.15 por ciento; Carlos Salinas 3.8 por ciento; Ernesto Zedillo 2.9 por ciento; Vicente Fox 1.8 por ciento; y Felipe Calderón 1.5 por ciento.

Entonces, dirían los voceros oficiales y oficiosos, el balance de Peña Nieto nada mal está. Bueno, si se aplica la lógicaolímpica, pues a Miguel de la Madrid le correspondería la medalla de oro, a Calderón la de plata y a Peña Nieto la de bronce… pero por los pésimos resultados económicos registrados en sus respectivos sexenios, que en nada beneficiaron a los mexicanos (de hecho los hundieron aún más).

Todos los inquilinos de Los Pinos prometieron el paraíso, el primer mundo, un nivel de vida como el de los noruegos y tantas gracias más. En los hechos en tres décadas y media la economía mexicana ha crecido a un ritmo cuatro veces inferior al registrado en tiempos del autodenominado último presidente de la Revolución Mexicana. Y los citados voceros defenderán su territorio con aquello de los tiempos populistas. Sí, pero los neoliberales ni lejanamente han sido mejores.

En fin, ayer el Inegi dio a conocer los resultados de la estimación oportuna del producto interno bruto correspondientes al tercer trimestre del presente año, los cuales, ni de lejos, son positivos. De acuerdo con esta institución, de julio a septiembre de 2017 el PIB disminuyó 0.2 por ciento, en términos reales, con respecto al periodo abril-junio. Por componentes, las actividades secundarias cayeron 0.5 por ciento y las terciarias 0.1; las primarias aumentaron 0.5.

Con base en esas cifras, detalla el Inegi, en su comparación anual, la estimación oportuna del producto interno bruto con series ajustadas por estacionalidad registró un incremento real de 1.7 por ciento en el trimestre julio-septiembre de 2017 en relación con igual periodo de 2016. Por actividades económicas, el PIB de las terciarias avanzó 2.5 por ciento y el de las primarias 0.8; en tanto que el de las secundarias descendió 0.5 por ciento. El citado es el resultado más escuálido de los últimos 15 trimestres (45 meses), en el entendido de que los anteriores tampoco fueron la panacea.

Por otro lado, el Inegi también divulgó el indicador trimestral (abril-junio) de la actividad económica estatal, periodo en el que 12 entidades de la República reportaron cifras negativas y 20 positivas. Las mayores caídas trimestrales se reportaron en Morelos (-4.2 por ciento), Aguascalientes (-2.6) y Nayarit (-2.5). En sentido contrario, Baja California Sur fue la entidad que mayor avance registró, con una tasa de 7.1 por ciento, seguida por Nayarit, con 2.5 por ciento, Colima y Sinaloa con 2.2 por ciento, en cada caso.

Si se anualiza la variación (es decir, la comparación se hace con el mismo trimestre de 2016), entonces nueve estados registraron caídas en su producto interno bruto. Las más severas se observaron en Tabasco (-7.2 por ciento), Campeche (-5.9 por ciento) y Oaxaca (-5.5 por ciento). En cambio, el crecimiento más alto se dio en Baja California Sur, con 12.6 por ciento, Puebla 8.6 por ciento y Coahuila 5.7 por ciento.

Ese sería el balance de una economía que funciona razonablemente bien (Meade dixit), aunque los resultados son bastante deprimentes. Sin embargo, nadie se arredra en el Olimpo tecnocrático y ayer mismo la Secretaría de Hacienda refrendó su expectativa de crecimiento para el presente año; es decir, entre 2 y 2.6 por ciento, pese a los terremotos y huracanes registrados en septiembre de 2017.

La Jornada (Israel Rodríguez) lo sintetizó así: Luis Madrazo Lajous, jefe de la Unidad de Planeación de la Hacienda Pública, consideró que el impacto de los fenómenos naturales en la economía será muy bajo y se recuperará el dinamismo de la economía con el proceso de reconstrucción. Cuando se reinicien las clases habrá una recuperación uno a uno de lo que se ha disminuido, por lo tanto ya vimos el impacto negativo en el crecimiento y vamos a ver hacia adelante más bien la recuperación de los impactos temporales y después la reconstrucción, y ésta tendrá más bien un impacto positivo adicional.

Las rebanadas del pastel

Cantada está la próxima unión –una vez más, y no precisamente amorosa– entre los billetes de 20 pesos mexicas y de un dólar gringo. Hasta ahora don Benito se ha defendido con las uñas, pero George es casi igual de mula que Donald Trump. En vía de mientras, ayer el billete verde se vendió a 19.65 bilimbiques (en Bancomer).

Twitter: @cafevega

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