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Rumbo a la cuarta transformación de México

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Manú Dornbierer

Una fecha especial

(El Siglo de Torreón)

 

 

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Manú Dornbierer

Hoy es un día fuera de serie en mi vida familiar y profesional. Comparto con ustedes, lectores, la experiencia. Hemos sido interlocutores y amigos a lo largo de varias décadas, con o sin editores formales. Como en el caso de las cantantes de ranchero, debería decir «todo se lo debo a mi público» y así es porque no todos los periódicos que tuve (o tengo aún) me han apoyado. Mi reticencia a los políticos prianistas, es algo que «no conviene a sus intereses». Lo bueno, es que ustedes y yo nos comunicamos a través de ideas escritas que hoy pueden emitirse en cualquier tribuna. No hay duda de que sobrevivirá la letra impresa en periódicos como en libros, pero bienvenidos los sitios digitales como Facebook, que es el que me acomoda. Todo esto para comunicarles que gracias a nuestra relación de tantos años hoy recibo en Metepec, Edomex, «La presea al Mérito Periodístico» de manos del Dr. Arturo Cruz Cabrera, Presidente del Claustro Doctoral Iberoamericano y del Dr. Gerardo Edmundo Viloria Varela, Presidente Corporativo de Multimedios, «Imagen Política de México y del Mundo». Agradezco la distinción que me da un gran gusto tras años de estar «castigada en mi rincón».

Vuelvo por unos días a ese principalísimo Estado que con mi natal y cercana ciudad de México, fue hogar y lugar de trabajo antes de decidirme a vivir de fijo en la costa del Pacífico, en Acapulco, en donde me enamoré a los once años del mar. De mis variopintos 30 libros publicados, algunos fueron escritos a casi tres mil metros de altura en medio de un bosque mexiquense. Hoy volvemos todos los miembros de mi pequeña familia por unos días a lo que llamamos con gran cariño «el rancho», una propiedad que mi padre nos dio al transportar su empresa, fuera de la Capital de la República y montar una última fábrica en Santiago Tianguistenco, Edomex. Le vendieron, una hermosa huerta de la que conservó decenas de perales en medio de grandes encinos por los que subían rosas salvajes. Tuvimos un vecino famoso, Carlos Hank González. Tras su paso como buen gobernador del estado de México, fue un gran regente priista (conste), de la Ciudad de México. Aunque no pudo jamás convertirme al priismo, lo que hubiera sido muy «práctico y remunerativo», como escritora y periodista, fuimos muy buenos amigos.

A propósito de la Presea, me permito reproducir aquí la opinión del jurista y académico, Rodrigo Juárez Ortiz : » ¡Enhorabuena! «Muy bien merecida esta distinción que no es otra cosa que el reconocimiento a tu gran y excelente labor periodística (y anexas) que has desarrollado durante toda una vida llena de sobresaltos, injusticias, descalificaciones, atentados, pero también de grandes y profundas satisfacciones en la actividad de crítica política que motu proprio escogiste».

HISTORIA VIVIDA.

Una sola observación a lo escrito por Rodrigo Juárez (al que agradezco sus «porras»). Empecé a escribir sin tapujos sobre política nacional en 1973 en el extinto periódico «Novedades» para pasar después a muchos otros. Antes del presidente La Madrid (1982-1988) no tuve mayores problemas con la «dictadura perfecta». El problema se inició con su gran brazo, Televisa, a la que demandé por utilizar en Estados Unidos sin autorización ni respeto a mi calidad autoral sobre colaboraciones de 4 años en el programa «Para Gente Grande» de Ricardo Rocha, por el que percibía un buen pago. Ganó la demanda mi abogado de derechos de autor, Pedro Luis Hernández, pero cuando me preguntaron a mí «cuánto dinero quería», contesté: «Nada, solo quiero sentar un precedente». Supongo que fui idiota, pero peligrosa porque al irme de Televisa, supe que prohibieron hasta que se pronunciara mi nombre, «para que no cundiera el mal ejemplo».

Pero con el presidente Miguel de Lamadrid no fue fácil… Con él empezó el salinismo (se dudaba cual era el que mandaba al otro). Durante su mandato recibí hasta balazos en mi departamento de un 8º piso en la ciudad de México, robos en mi domicilio, vigilancia constante de «elementos» armados de la procuradora de justicia capitalina, Victoria Adato, etc. Y me fastidiaron seriamente por la defensa del ingeniero Jorge Díaz Serrano, director de Pemex, que querían «borrar del mapa», dado que le había disputado a MMH la presidencia que heredaba José López Portillo. Pero había mucho más … Jorge Díaz Serrano (Nogales, Sonora, 6 de febrero de 1921 – México, D. F., 25 de abril de 2011) hizo de México el 4º productor de petróleo del mundo y fue encarcelado durante cinco años, porque se oponía a la canallada que pretendían Salinas y George Bush, padre, socio de JDS antes de su entrada a Pemex. Habían ya decidido a espaldas del Director, BORRAR la nacionalización del petróleo del presidente Lázaro Cárdenas, declarada el 18 de marzo de 1938.

En palabras del periodista Fausto Fernández Ponte, que no era su amigo hay una descripción de lo que estaba siendo Pemex, cuando Salinas decidió iniciar la destrucción de la paraestatal, que no era el colmo de la pureza, pero que funcionaba estupendamente ya en 1981, a tres años de la dirección del ingeniero Díaz Serrano:

«Nuestro país había iniciado en ese momento un programa petrolero y petroquímico exitoso. Se habían inaugurado las refinerías de Salina Cruz y Tula, lo que nos permitiría ser exportadores de petrolíferos y petroquímicos, además de que se iniciaba la gran poducción de petróleo crudo en Cantarell, lo cual nos colocaba como un jugador importante en el ámbito petrolero. Y en petroquímica habíamos pasado de una producción de 3 millones de toneladas a 10 millones. Y se estaban instalando 12 plantas más, que nos permitirían una producción de 20 millones de toneladas. Cangrejera y Pajaritos eran los Complejos Petroquímicos más grandes del mundo, y con Tecnología diseñada y construída por mexicanos auxiliados por el Instituto Mexicano del Petróleo. Nada se descuidaba, en el Sector Eléctrico se había terminado el sistema hidroeléctrico de Chicoasén y entre otras contábamos con las termoeléctricas de Tula y Salamanca, mismas que se instalaron junto a las modernas refinerías. Contábamos además con una industria petroquímica privada que se desarrollaba al mismo tiempo que la industria paraestatal. No había conflictos y crecíamos al 6 por ciento del PIB acumulado a pesar de un crecimiento demográfico cercano al 3 por ciento. En estos 22 años de «liberalismo económico», crecimos al 1.5 por ciento. en promedio de la relación PIB/POB sólo ha sido del 0.96 por ciento, menos de la mitad de los sexenios anteriores al neoliberalismo económico.» (Fausto Fernández Ponte)

Mi defensa del petróleo fue la primera razón (habría luego otras) por la que los prianistas empezaron a fastidiarme hasta que me cerraron las puertas periódicos, editores, estaciones de radio. Raúl Salinas de Gortari le exigió mi cabeza a Díaz Redondo, director de Excelsior donde publicaba a la sazón, con el pretexto de haberlo acusado de querer quedarse con el Hipódromo de las Américas. En cambio por justicia, debo aceptar que el presidente López Portillo no intervino en mi contra. Pudo, prohibir a su colaborador y amigo Díaz Serrano que me incluyera en la pequeña comitiva que viajó por el mundo en la apertura del mercado (1977-1981) del petróleo y no lo hizo. En cambio, en una última comida para despedir Díaz Serrano, exdirector de Pemex, ex embajador en URSS, que se iba a la cárcel en 1983, tras una calumnia y un juico inmundos del gobierno de Lamadrid, Helvia, su segunda esposa, sus abogados y yo, estuvimos rodeados de soldados. Todas las escaleras del edificio de 9 pisos fueron tomadas por guardias presidenciales de MMH, en tanto que helicópteros volaban sobre el techo de acrílico de mi pequeño PH al que no se atrevieron a entrar. Pero sin ocultarse, desde el edificio de Protexa enfrente, nos apuntaban varios hombres.

Luego tras elección ganada mas no defendida por Cuauhtemoc Cárdenas en 1988, Salinas asaltó violentamente el poder. Fue un presidente tan espurio como lo sería Felipe Calderón en ese malhadado 2006, cuando ganó AMLO por primera vez la presidencia de México. En 1989 surgió el PRIAN para apoyar el fraude a través de la «ardilla de Los Pinos», Fernández de Cevallos», al que tuve el placer de correr de mi casa cuando intentó «empanizarme». Debe ser castigada y revertida la traición neoliberal de Carlos Salinas para apoderarse con los Bush, del petróleo de «todos los mexicanos» entregándolo a la iniciativa privada extranjera y nacional, que concretó el presidente Peña Nieto con la vergonzosa complicidad de los partidos políticos mexicanos, salvo MORENA. En fin, hoy estamos ya cruzando el umbral de un nuevo país y veremos. Por lo pronto agradezco la Presea por una labor compartida y apoyada por ustedes, lectores. Librosdemanu@gmail,com

Etiquetas: satiricosas

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