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Rumbo a la cuarta transformación de México

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Arturo Rodríguez García

Chambas multimillonarias a costa del cargo. De presidentes a siervos de trasnacionales


En todo el mundo se le conoce como revolving door: es el fenómeno mediante el cual funcionarios de alto rango de algún gobierno son contratados, luego de terminar su encargo público, por grandes empresas a las que pudieron haber beneficiado o que se beneficiarán de sus conocimientos e influencias. México es un escandaloso ejemplo de ese tipo: además de muchos secretarios de Estado y directores de paraestatales, tres expresidentes han aprovechado muy bien esas puertas giratorias.

(Proceso No. 2206)

 

 

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Arturo Rodríguez García

Al dejar sus tareas gubernamentales, tres expresidentes y más de 30 exfuncionarios –desde secretarios de Estado a directores de paraestatales o de la banca de desarrollo– hallaron acomodo en empresas relacionadas con los sectores que atendieron a su paso por la administración pública.

Los expresidentes son Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa. Excepto el segundo, los otros dos fueron identificados por el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien calificó de inmoral que ahora prestaran servicios al sector privado.

El paso de la administración pública al ámbito empresarial, y viceversa, es conocida en la política internacional como revolving door (puerta giratoria), y de los sexenios recientes el más abundante en esos casos fue el de Calderón, de cuyos funcionarios de alto rango al menos 13 terminaron, como él mismo, en grandes empresas.

La pertenencia de Calderón al consejo de administración de Avangrid, filial de Iberdrola –la trasnacional energética de origen español–, fue aludida por López Obrador el lunes 4 durante su conferencia de prensa matutina. Sin decir los nombres del expresidente ni de la empresa, dijo que ésta le vende energía a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y contrató a un expresidente.

Desde luego el caso fue identificado, pues la propia Avangrid lo hizo público en 2016. Pero en Iberdrola, desde 2013, cinco meses después de haber concluido su cargo en la dirección de Banobras, fue integrada al consejo de administración Georgina Kessel, quien se desempeñó con Calderón como secretaria de Energía, luego de presidir, entre otras cosas, la Comisión Reguladora de Energía.

Iberdrola se desmarcó el martes 5, informando que Calderón dejó su puesto en 2018, algo que el propio exmandatario había afirmado, recordando que la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos sólo prohíbe el desempeño en una empresa durante el año posterior a dejar el cargo.

El martes 5, López Obrador fue cuestionado al respecto –luego de que Calderón lo retara a debatir para explicar la procedencia de sus respectivos recursos– y entonces dijo que no era el único caso; mencionó a Zedillo, quien privatizó Ferrocarriles Nacionales para luego ser contratado por una de las trasnacionales beneficiadas. También aludió a los secretarios de Energía que trabajaban en empresas del sector.

En efecto, dos meses después de dejar la Presidencia, en enero de 2001, Zedillo se integró al consejo de administración de Union Pacific, el gigante ferroviario estadunidense que se asoció con Grupo México para desarrollar Ferromex.

Zedillo, primer presidente desde Miguel Alemán que incursionó abierta y activamente en el sector privado, se convertiría en miembro de los consejos de Alcoa, fabricante de productos de aluminio en México que, durante su gobierno, dejó impune el accidente industrial que intoxicó a casi 200 obreros en Ciudad Acuña, Coahuila. También ha sido consejero del gigante de productos sanitarios Procter & Gamble, de la editorial española Grupo Prisa, así como de Everis, la consultora de tecnologías de la información.

Finalmente, la otra alusión de López Obrador fue al rescate bancario durante el sexenio de Zedillo y cómo ahora es miembro de la junta de Citigroup, que en 2001 adquirió al rescatado Banamex.

No se refirió a Fox, quien apenas terminado su sexenio inició una intensa actividad privada.

En su libro Fox. Negocios a la sombra del poder (Grijalbo, 2017) el periodista Raúl Olmos documentó que en agosto de 2007 el exmandatario guanajuatense recibió un regalo peculiar: las acciones de la empresa Transportes FL, filial de Grupo Muebles y Mudanzas, que con él, su esposa, Marta Sahagún, y su hijo Rodrigo como accionistas, incrementó sus ventas en el gobierno de Calderón. Pasó de 82 millones de pesos entre 2002 y 2006, a mil 103 millones entre 2006 y 2012, y se multiplicarían en el sexenio de Enrique Peña Nieto hasta alcanzar mil 400 millones de pesos en tres años.

No es todo. Olmos acreditó que el expresidente es gestor de compañías trasnacionales, como General Motors y Citibank, de Estados Unidos; de Beijing Sansong Group, de China; y UST Global, de la India. En tanto, por los negocios que le consigue a la petrolera EIM Capital, la utilidad que recibe es de 6%. Además dicta y cobra decenas de conferencias, y desde que dejó el cargo ha fundado más de 30 empresas con su esposa.

En su conferencia del martes 5, López Obrador expuso: “Además, debe de ser un asunto legal. Un presidente tiene toda la información estratégica del país, por su cargo establece relaciones. Entonces, si no es ilegal es inmoral”.

Jugosos negocios

Georgina Kessel no es la única extitular de Energía que ha disfrutado de un empleo de puerta giratoria, pues Manuel Alcocer, subsecretario de la misma dependencia en el sexenio calderonista, también pasó por el consejo de Iberdrola.

También hay casos de negocios familiares. Al finalizar el sexenio de Fox estalló una crisis en el sector minero-metalúrgico, a partir de las pesquisas contra el dirigente sindical Napoleón Gómez Urrutia. Fernando Canales Clariond fue titular de Energía en el sexenio foxista.

Entre paros, huelgas y represiones en las principales acerías mexicanas concluyó el gobierno de Fox el último día de noviembre de 2006 y con eso, Canales Clariond regresó a sus negocios. Aunque la ley prohibía expresamente que se desempeñara en empleos relacionados con su anterior cargo hasta durante un año, para abril de 2007, cinco meses después de la entrega-recepción, había conseguido encabezar a sus hermanos en la adquisición del Grupo IMSA, en una compra a sus primos, los Clariond-Reyes Retana.

IMSA terminaría adquirida por el trasnacional Grupo Techint, un gigante industrial italoargentino, que para entonces se había visto envuelto en escándalos de corrupción en distintos países, precisamente con secretarios de Energía y Economía.

Luego de graves crisis y altibajos, a partir de 2003, cuando Fernando Canales se convirtió en el secretario de Economía, IMSA tuvo un crecimiento inaudito: sus ventas netas pasaron de poco más de 20 mil millones de pesos anuales a 37 mil 502 millones en 2006, de acuerdo con el último informe anual entregado por el hoy extinto corporativo a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV). La propia presentación de ese informe, firmada por Marcelo Canales Clariond, asentó que eran “los mejores resultados en la historia” de la empresa.

La ganancia obtenida tras la compra-venta se calculó en 507 millones de dólares, derivados de una operación por 3 mil 227 millones de dólares. Un jugoso negocio por el que el gobierno de Calderón ni siquiera abrió un expediente administrativo (Proceso 1600).

Fernando Elizondo relevó a Canales en el gobierno de Nuevo León para que éste se convirtiera en secretario de Economía en enero de 2003.

De junio de 2004 a septiembre de 2005, Elizondo fue secretario de Energía, cargo que dejó para buscar un escaño en el Senado, mientras Canales lo reemplazaba.

En ese periodo hubo una operación similar a la de IMSA, en Hylsa. En 2005 la acerera que fue de Grupo Alfa tenía como director a Alejandro Elizondo Barragán, hermano del secretario.

Hylsa se vendió también a Techint, que mantuvo en la dirección a Alejandro.

Actualmente Canales Clariond es consejero de Autlán, empresa minera y metalúrgica que ya incursionó también en la generación de electricidad, sectores que estuvieron bajo su responsabilidad en el sexenio foxista.

En el caso Canales y Elizondo, sus trayectorias y fortunas eran de abolengo, pero ya desde la élite salinista y aun antes los titulares de las secretarías hoy llamadas de Energía y de Economía fueron trampolín de incursiones en el ámbito privado.

Por ejemplo, Pascual Gutiérrez Roldán, director de Pemex en el gobierno de Adolfo López Mateos, fundó Grupo Idesa, la empresa dedicada al sector energético, hoy propiedad de sus descendientes, la familia política del actual titular de la secretaria de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú.

Pero ha sido en los últimos 30 años cuando los titulares de esas estratégicas áreas han encontrado acomodo en el sector privado: del sexenio de Carlos Salinas de Gortari destaca quien fuera titular de Pemex, Carlos Ruiz Sacristán, actual presidente de la trasnacional estadunidense en México IEnova (antes Sempra), dedicada a negocios en el sector energético. La firma llegó al país en 1990, cuando inició sus inversiones en almacenamiento y transporte de gas, hasta operar un enorme complejo en Ensenada, Baja California.

Con Ruiz Sacristán al frente, IEnova se convirtió en socia de Pemex para operar en absoluta opacidad los negocios relacionados con el gasoducto Los Ramones, y obtuvo varios de los proyectos principales de la CFE.

Secretario de Energía con Ernesto Zedillo y director de Pemex con Felipe Calderón, Jesús Reyes Heroles González Garza fue consejero de OHL, la constructora de origen español que dio en el clavo de las puertas giratorias: por su consejo de administración desfilaron también Ruiz Sacristán, Emilio Lozoya Austin (antes de ser director de Pemex), bajo la convocatoria de José Andrés de Oteyza, quien fuera secretario de Patrimonio en el sexenio de José López Portillo.

Inmersa en escándalos de corrupción, revelados desde los proyectos que lo favorecieron en el sexenio estatal y luego federal de Enrique Peña Nieto (además de otros escándalos en España) en diferentes proyectos de infraestructura, inclusive energética, OHL cambió su nombre y ahora se llama Aleática, y es presidida por Sergio Hidalgo Monroy, quien fue titular del Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (y luego del ISSSTE) durante el sexenio de Felipe Calderón, en el que le tocó liquidar bienes de Luz y Fuerza del Centro.

Otros casos de exdirectores de Pemex son los zedillistas Andrés Lajous y Rogelio Montemayor Seguy; el primero ahora consejero de la trasnacional petrolera Schulemberger y el segundo, promotor del fracking con el Clúster Energético. Comisionado de la Comisión Reguladora de Energía, Raúl Monforte es consejero de la trasnacional energética Fermaca.

Alfredo Elías Ayub dirigió 12 años la CFE (1999-2011). Tres presidentes lo mantuvieron; a su salida de ese organismo se convertiría en consejero, sólo por lo que corresponde a las firmas que cotizan en la BMV, de Rotoplas, Banorte y la mineroenergética Rassini.

Pese a errores

Llamados tecnócratas en los noventa, los miembros de la élite que mantuvo el control del gabinete económico presidencial así como del Banco de México varios sexenios, han logrado acomodarse a pesar de sus pifias.

Señalado como responsable del “error de diciembre” que causó la crisis económica de 1994-1995, Jaime Serra Puche es uno de los más breves titulares de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), cuya titularidad ocupó 29 días.

Secretario de Comercio y Fomento Industrial (hoy Economía) en el sexenio salinista, Serra Puche es consejero de Bancomer, la minera Fresnillo PLC, la italoargentina Tenaris y la regiomontana Vitro. Su sucesor en ese cargo, titular durante todo el sexenio de Zedillo, fue Herminio Blanco, quien ya presidió Iberdrola y actualmente es consejero de los corporativos Cydsa y Rassini.

Otro titular de la SHCP, sucesor de Serra Puche y gobernador del Banco de México de 1998 a 2009, fue Guillermo Ortiz Martínez, actualmente consejero de First Reserve, Chedraui, Banorte, Grupo Aeroportuario del Sureste y Mexichem, la primera y la última con intereses en el sector energético.

Entre los escándalos más sonados está el del foxista Francisco Gil Díaz, quien dejó la SHCP para incorporarse al banco HSBC semanas después de dejar el cargo. Desde entonces ha pasado por los consejos de Telefónica y Avanzia.

Mario Laborín, titular de Nacional Financiera y Bancomext, ahora preside el banco ABC Capital, además de pertenecer a los consejos de Cydsa, Megacable y Vitro. En tanto, uno de sus sucesores, Héctor Rangel Domene, es ahora presidente de BCP Securities y consejero de la aseguradora Grupo Nacional Provincial.

Los casos se acumulan en todos los sectores: el calderonista Juan Rafael Elvira Quesada, titular de Medio Ambiente ese sexenio, creó la firma Asesoría Legal y Ambiental, además de ser consejero de Altos Hornos de México.

El calderonista secretario de Economía, Gerardo Ruiz Mateos, es consejero de las empresas Novocapre, Compartec y de la armamentista Productos Mendoza. Dionisio Pérez Jácome, extitular de Comunicaciones y Transportes, participa en Libertad Servicios Financieros, la empresa que se vio implicada en el escándalo de corrupción calderonista de Oceanografía, dedicada a arrendar buquetanques y plataformas a Pemex.

De todos, el más activo ha sido Luis Téllez Kuenzler, secretario de Energía con Zedillo, de Comunicaciones y Transportes con Calderón y luego presidente de la BMV, que ha pasado por empresas como Carlyle Group, Kohlberg Kravis Roberts & Co., Grupo México, Femsa, BBVA Bancomer, Desc, Geupec, Cultiba y Grupo Aeroportuario del Pacífico, empresas todas relacionadas con los cargos públicos que desempeñó, no exento de escándalos de corrupción.

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