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Rumbo a la cuarta transformación de México

By

Álvaro Delgado

«¡Hay una revolución en este país, hombre! «Ya que se enteren»

En entrevista, el beneficiario de la llamada Ley Taibo, destinada a convertirlo en director general del Fondo de Cultura Económica (FCE), les recuerda a sus detractores y a los del nuevo régimen: “El pueblo dijo: ‘Andrés, gobierna hacia la izquierda’, y nosotros somos parte del proyecto. Le dijo: ‘No gobiernes hacia la derecha, no gobiernes hacia el pasado… el abuso del poder, la doble moral, la corrupción…”

(Proceso No. 2110)

 

 

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Álvaro Delgado

Bajo asedio de la “nomenclatura vieja” del sector cultural, de “académicos pirrurris” y “aristócratas de tercera” desde que el presidente Andrés Manuel López Obrador lo nombró director del Fondo de Cultura Económica (FCE), el escritor Paco Ignacio Taibo II desdeña las críticas y está feliz: “¡Hay una revolución en este país, hombre! ¡Ya que se enteren!”.

Y afirma que sus detractores políticos y culturales, como los vinculados a las revistas Letras libres y Nexos, “enloquecieron” por las decisiones que ha tomado al frente de la editorial fundada en 1934 por el intelectual Daniel Cosío Villegas.

“Enloquecimos a un buen montón de ese extraño sector vinculado entre sí por complicidades, formaciones ideológicas y beneficios en el sector libro. Es muy raro porque la alianza de los críticos, mejor conocidos como los abajo firmantes, tiene poca coherencia, más allá de que los enloquecimos.”

Según él, “en Nexos una parte y en Letras libres todos están inconformes” con él, pero aclara: “¿Vamos a descatalogar los libros de algunos de ellos que están en el Fondo? No, todo lo contrario: He dado órdenes de reimpresión de algunos de los libros de figuras de esta nomenclatura vieja”.

En amplia entrevista con Proceso, el lunes 25, Taibo II precisa que tampoco le interesa hablar con Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín, directores de Letras libres y Nexos, dos de los cacicazgos culturales de México.

–¿Por qué no?

–Porque uno escoge a sus amigos.

–Son parte de la comunidad cultural.

–Cuando tengan algo que hablar con el Fondo, que pidan una cita. Tengo una terraza que fue de Miguel de la Madrid que les encantará. No sé si llegaré yo a esa cita.

–¿No le interesa?

–¿Sabes qué? Son una voz, representan un sector de los lectores de esta sociedad; no podemos, de ninguna manera, ni censurarlos ni excluirlos, pero después de lo que he leído y lo que he oído a lo largo de estos años de sus opiniones sobre la cultura de este país, tampoco tengo mayor interés en hablar con ellos.

–¿Ni sobre la situación política?

–Ese es otro problema. Nos vemos en la calle. Yo todavía sigo yendo a las manifestaciones cuando tengo tiempo de ir. No creo que vayamos a las mismas manifestaciones.

Francisco Ignacio Taibo Mahojo, nombre completo de Taibo II, cuyo nombramiento como director del FCE implicó una reforma legal por no ser mexicano de nacimiento, identifica un “frenesí” en la oposición que obedece a que la nueva dirección del FCE simboliza el cambio que ofrece el gobierno de López Obrador.

“¿Por qué enloquecieron? Enloquecieron porque somos símbolo de un cambio profundo que los afecta”, juzga el escritor, quien revela el caos y la ineptitud que encontró en el FCE y a la que llegó una visión de izquierda opuesta a sus críticos.

“Es obvio, sí, al Fondo llega una propuesta y una presencia de izquierda, pero de izquierda culta. Somos apaches, pero somos cultos, mucho más que ellos evidentemente. ¿Qué es lo que son? Una bola de aristócratas de tercera sin derecho al paraíso.”

Taibo fuma y bebe Coca Cola mientras rebate, en su estudio de la colonia Condesa, las críticas por integrar la dirección de la revista Trimestre Económico con economistas de izquierda y por haber dicho que “para nosotros el proyecto neoliberal es un cadáver del que tenemos que despojarnos lo más rápidamente posible por el daño que le ha hecho a la nación”.

“¿Y qué: vamos a dar la dirección a neoliberales? No, se la dimos a antineoliberales, porque queremos que haya un debate en el nivel de la economía, porque en este gobierno, todavía en el actual, hay neoliberalismo, no flagrante, no escandaloso, pero sí encubierto, y queremos que el debate se abra en función a esta idea de apalear este proyecto que le ha hecho un daño tremendo a la nación.”

Por eso designó al frente de la reputada publicación a los economistas Rosa Albino Garavito, Julio Boltvinik, Orlando Delgado, Saúl Escobar y José Valenzuela, lo que ya motivó el envío de una carta de protesta de exintegrantes al secretario de Educación, Esteban Moctezuma.

–Hay quienes dicen que es una visión facciosa.

–¿Qué esperaban? ¡Si no les gusta hubieran ganado las elecciones, compadre!

–¿De plano?

–¡De plano, hombre! O sea, el pueblo dijo: “Andrés, gobierna hacia la izquierda”, y nosotros somos parte del proyecto. Le dijo: “No gobiernes hacia la derecha, no gobiernes hacia el pasado, no gobiernes hacia el favortitismo, el abuso del poder, el doble lenguaje, la doble moral, la corrupción; gobierna hacia la humildad republicana”.

“Pues sí, ¿y entonces qué hago? Bueno, vamos a publicar los Apuntes para mis hijos, de Benito Juárez, en ediciones masivas, y además con un Juárez que en la portada está fumando puro para que los hiperconservadores, los políticamente correctos, se den color de que Juárez fue toda su vida fumador de puros, y no sólo: Lió puros para vivir cuando estaba exiliado en Nueva Orleans”.

El prolífico escritor de novelas y de libros de historia, como las biografías de Pancho Villa y de Ernesto Guevara, también conocido como El Che, no para: “¿Somos irreverentes? Sí somos irreverentes. ¿Cuál es la bronca? ¿Qué querían? ¿A los políticamente correctos, que editan a Emmanuel Kant en bilingüe?”.

Lo que no habrá es censura, advierte, porque los libros de los padres del neoliberalismo, Friedrich Hayek y Milton Friedman, seguirán editándose en el FCE, que dirigió De la Madrid, iniciador en México de ese paradigma.

“Ahí están los libros. Alguien me dijo: ‘¿Y si en alguna librería te encuentras Mi Lucha, de Hitler?’. Le dije: ‘Instantáneamente le pongo al lado las historias del holocausto, de Simon Wiesenthal, y pido que se vendan juntos, pero no prohibirlo, jamás prohibirlo. Las ideas, dijo el comandante Guevara, que es mi figura rectora, se combaten con ideas.”

El FCE, “un rey desnudo”

Aunque está en curso la expedición de su nombramiento legal como director general del FCE, la entrevista con Taibo II se desarrolla en su calidad de gerente editorial encargado de despacho, por lo que ni siquiera ha cobrado una quincena.

Eso sí, ya ha puesto en marcha un “plan de choque” para relanzar a la editorial, en particular el fomento a la lectura con la baja de precios en varios títulos, mientras pone orden administrativo para liquidar los excesos de la “ineptitud”.

Dirigido durante el gobierno de Enrique Peña Nieto por José Carreño Carlón, exvocero de Carlos Salinas, y por Consuelo Sáizar en la administración de Felipe Calderón, el FCE “se volvió un rey desnudo” porque, por ejemplo, perdía contratos para editar libros importantes o sólo para obras completas.

–¿Qué encontró en el Fondo?

–Yo esperaba encontrar un nivel mayor de corrupción de la que encontré. No he descubierto grandes mecanismos de corrupción. He descubierto inmensas actitudes de ineptitud y de desprecio por el dinero del pueblo.

Los hallazgos “más delirantes” fueron que el director tenía a su servicio un chef, que lo fue de Vicente Fox, con un comedor privado para 24 personas, además de elevador personal, oficina con tres terrazas y estacionamientos especiales.

–Es el boato del poder.

–¡Es el poder a lo pendejo, Dios mío! ¡El poder bobo, el poder de la apariencia! Me tomó cinco minutos desmontar eso.

Pero encontró cosas más graves: La mitad de las 90 librerías de Educal están quebradas, con una deuda de 70 millones de pesos: “¡Cómo puede tener una deuda de ese tamaño una distribuidora, que recibe libros a consignación, los vende y paga parte de lo que vende?”.

Y enseguida enlista más caos: La quiebra de 12 empresas en el extranjero y 8 millones de libros en las bodegas del FCE, de Educal y de la Dirección General de Publicaciones (DGP).

–La ineptitud es, también, corrupción.

–Sí, pero no es corrupción sangrante, no es “metí la mano al cajón y me llevé lo que encontré”. Es “agarré el dinero del cajón y, como el dinero del Estado no es de nadie, es del funcionario que lo malgasta, aviéntalo y bótalo en tonterías, en puntadas, en errores repetidos”.

Añade: “¿Cómo es posible que tengamos una crisis en la librería de Guatemala desde hace siete años y no se había resuelto y estamos a punto de perder el local? Lo dejaban, lo dejaban, lo dejaban. ¿Cómo es posible que tengamos 42 personas atendiendo la librería de Bogotá? ¡Es una librería, no el palacio de Buckingham!”.

Sigue: “¿Cómo es posible que estemos perdiendo dinero en la distribuidora en Estados Unidos y que tenga dos librobuses y no los saque porque cuesta dinero sacarlos en San Diego? Y como esta una y otra y otra, y sobre todo –¡maldita sea!– para todo manuales burocráticos, de procedimiento, de no sé qué. ¡Para producir un acto simple de dirección tienes que generar siete caminos de papel! Y esto paraliza, inmoviliza”.

Pero ya se ha puesto orden administrativo y eliminado los excesos: “Limpiamos la casa en cinco minutos. Nos quedan cuatro o cinco detalles, pero ya son detalles”.

Revela que se eliminará el festejo que el FCE financiaba cada año en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara: “Puedo adelantar que no habrá un coctel para 500 personas, como lo había”.

Ahora los autores mexicanos también recibirán adelanto de regalías que eran exclusivas de los extranjeros. “Se acabó. Llegamos los franciscanos. ¿Deveras esperaban que los apaches ilustrados que comando iban a llegar al Fondo para seguir hábitos y tradiciones, usos y costumbres?”.

En la parte editorial, dice, había también relaciones de complicidad entre directivos y autores. “De ahí por qué la sociedad pirrurris rechina, colega”.

–¿La “sociedad pirrurris”?

–Sí, rechina. En el fondo lo que había es un mundo en el que se vincula la academia pirrurris, que a veces tiene dos tiempos completos en no sé dónde y forma parte del SNI (Sistema Nacional de Investigadores) y de las becas y de no sé qué, que recomienda un libro de su amigo inglés, que probablemente sea muy interesante, que a su vez recomendó el libro de ella o él para ser publicado en no sé dónde y juntos ir a un congreso en Bulgaria.

“Lo que existía eran estas cadenas y lo que no existía era el lector. ¿Cuántos lectores va a tener este libro? Y eso producía ediciones que iban a la bodega, porque estaban satisfaciendo una capa que hay que satisfacer, ojo, de lectores universitarios de maestrías, posgrados, etcétera, pero con mentalidad de editorial popular.”

También se editaba a la alta burocracia, como Ramón Muñoz Gutiérrez con su libro Innovación gubernamental. El paradigma de Buen Gobierno en la administración del Presidente Vicente Fox, y el exsecretario de Educación Otto Granados escribió uno sobre la reforma educativa. “¡Era una mala editorial dominada por una lógica de amiguismo y paternalidad, favores!”.

–¿Complicidades?

–Complicidades. Pero ya en estos momentos eso es prehistoria.

Taibo prefiere concentrarse en su “programa de choque” que prevé decenas de actividades en todo el país, como en Mocorito, Sinaloa, donde, el 27 de enero, se lanzó la Estrategia Nacional de Lectura.

“El plan de choque es una serie de conferencias, debates, los camioncitos de Educal, tendederos de poesía y reuniones de fomento a la lectura”, explica. Él mismo ha ido a Tixtla, Guerrero, a Nayarit y a Uruapan, Michoacán. “¿Por qué Uruapan? ¿Y por qué no? ¿Vamos a estar condenados a Coyoacán y la Condesa?”.

Próximamente irá a Poza Rica, Veracruz, y a Nochistlán, Oaxaca, pero además atenderán a las escuelas normales de México para dotarlas de biblioteca con literatura y decirles a los estudiantes: “Si no eres capaz de encandilarte con la literatura, no se lo vas a transmitir a tus futuros alumnos”.

El plan de choque prevé también las preparatorias, los colegios de Ciencias y Humanidades, así como los colegios de Bachilleres, para formar lectores en todos los rincones del país, por lo que ya hay planes concretos con el Instituto Politécnico Nacional, la UNAM e instituciones estatales.

“Son pactos muy concretos, nada de saliva”, asegura y revela que con la Secretaría de Relaciones Exteriores se garantizará que haya libros en todos los consulados en Estados Unidos.

Esto es posible no sólo porque el FCE está dejando ganancias, sino porque también se ha evitado destruir hasta 300 mil libros al año que se donan. “El primero que destruya un libro, lo corro a patadas”, les advirtió cuando llegó.

En el FCE por fin hay ganancias, dice, y pone como ejemplo las ventas en la Feria del Libro de Minería, que pese a bajar el precio de los libros, que era una demanda social, duplicó las ventas de 2018.

“Hemos sintonizado con un ambiente político global producto de la victoria de las pasadas elecciones en la que el libro, gracias a nuestros críticos y a nosotros, se ha vuelto central.”

Ya se lanzaron también los primeros títulos de la colección Vientos del pueblo, a precios de 11, 12 y 20 pesos, que imita los Cuadernos Mexicanos que, en los setenta, creó junto con Paloma Sáinz y José Emilio Pacheco, que se vendían a 3 pesos en Conasupo.

Diálogos con don Daniel

A sus 70 años de edad, con una vasta obra literaria, una trayectoria de fomento a la lectura con la Brigada para Leer en Libertad –que fundó con Paloma Sáinz, su esposa–, activista sindical y promotor de la democracia, Taibo II ha tenido que dejar reposar su pasión literaria por el deber encomendado por López Obrador.

No quería, pero el presidente le dio un argumento irrebatible: “Me dijo: ‘Hemos peleado 20 años para gobernar este país de manera diferente y ha llegado la hora’”.

Taibo ya no ha podido escribir novelas y cuentos: “Durante dos semanas y media que llevamos, he podido escribir cinco cuartillas. Me he quedado dormido en esta silla, cosa que nunca me había sucedido en mi vida. ¡Y voy empezando!”.

–¿Cómo se ve al final del sexenio?

–¡Hecho una mierda! –responde y suelta una carcajada.

Irreverente, hiperactivo, auténtico, el escritor mexicano tiene en el historiador Enrique Krauze a uno de sus principales detractores, quien ya lo definió como el sepulturero del FCE.

El 16 de diciembre, Krauze sentenció, en Reforma: “Si su director es Paco Ignacio Taibo II, el orgullo de don Daniel se habrá desvanecido. El Fondo no sobrevivirá”.

Sin nombrar a Krauze, ni a ninguno de sus críticos, Taibo dice, divertido, que mantiene “una excelente relación de carácter fantasmal” con Cosío Villegas y Arnaldo Orfila, los dos primeros directores del FCE.

“Tengo una relación fraternal. En las noches me hablan y yo les hablo. Y no va mal nuestra conversación. Sonríen maliciosamente. No creo que nuestros detractores tengan reuniones fraternales con Orfila y con don Daniel Cosío Villegas. Tendrán relaciones fraternales con el fantasma de Miguel de la Madrid o con Carreño Carlón. Ja ja ja.”

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