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Rumbo a la cuarta transformación de México

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Álvaro Delgado

Morena ante el riesgo de “perredizarse»

Por ahora, las diferencias internas que se han suscitado en Morena con respecto al modelo de partido que sus integrantes deben adoptar no han pasado de eso, aunque podrían ser indicativas de eventuales y más graves problemas. Bertha Luján, presidenta del Consejo Nacional morenista y aspirante a la dirigencia, advierte que ese partido podría “perredizarse” si no logra dársele institucionalidad y organicidad. Enfrentada políticamente con Yeidckol Polevnsky, secretaria general en funciones de presidenta del Comité Nacional, Luján ve incluso un peligro mayor: que Morena pueda ser rebasado por la derecha.

(Proceso No. 2228)

 

 

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Álvaro Delgado

Morena conmemoró el martes 9 su quinto aniversario como partido político cimbrado como gobierno por la renuncia ese día de Carlos Urzúa como secretario de Hacienda, la más prominente en la incipiente gestión de Andrés Manuel López Obrador, y por una convulsión interna sobre su modelo partidario: partido-movimiento, partido electorero o partido de Estado.

Este debate quedó expresado en la sesión del Consejo Nacional de Morena, el domingo 7, que tomó acuerdos que abonan el proyecto de partido-movimiento, pero que fueron descalificados por Yeidckol Polevnsky, secretaria general en funciones de presidenta del Comité Nacional.

Bertha Luján, presidenta del Consejo Nacional, afirma que 85% de los consejeros nacionales de Morena avalaron estos acuerdos, entre ellos el fortalecimiento del Instituto de Formación Política, que preside Rafael Barajas El Fisgón, como herramienta estratégica de la Cuarta Transformación.

–¿Y la militancia en el país también quiere un partido-movimiento?

–¡Uy, indudablemente que sí! –exclama Luján–. ¡Ese es el clamor de la gente de Morena!

Aunque no de manera oficial, en Morena ha iniciado la disputa por la presidencia que ambicionan Polevnsky y el diputado federal Mario Delgado, impulsado por Ricardo Monreal, el coordinador de los senadores que maneja a Alfredo Rojas Díaz Durán, su suplente, que también la quiere.

Contralora del gobierno con Andrés Manuel López Obrador como jefe de gobierno de la capital y cuya hija es la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, Luján no titubea sobre presidir Morena: “Yo sí tengo voluntad para ir. Si soy útil en ese papel, claro que asumo la responsabilidad”.

–De los aspirantes a presidir Morena, ¿tiene usted más identificación con la agenda de partido-movimiento?

–Pienso que sí tengo ese perfil.

En ese proyecto de presidir Morena, cuya elección será en el Congreso Nacional del 20 de noviembre, Luján recorre el país para hablar con la militancia y para advertir que, de no darle institucionalidad y organicidad, ese partido se puede “perredizar”.

Y peor aún, alerta, si no existe responsabilidad en sus dirigentes, Morena puede ser rebasado “por la izquierda” por los ciudadanos y puede desaparecer.

–También puede ser rebasado por la derecha.

Sí, los poderes económicos y políticos de la derecha conservadora pueden volver a tomar o a robarse el poder. Ese es otro riesgo, un riesgo real, que la derecha regrese al poder. Y entonces sí que Dios nos ampare: las cosas se van a poner peor a como las encontramos.

A diferencia de Polevnsky, quien respalda la reforma que prolongó de dos a cinco años el periodo de gobierno del gobernador electo de Baja California, el morenista Jaime Bonilla, Luján rechaza esa maniobra.

“La gente votó en un sentido”, dice la dirigente sobre la elección de dos años del próximo gobernador y minimiza el argumento del Congreso de señalar un ahorro para que no haya elecciones en 2021 y extender el periodo a cinco años.

“Hago un llamado a que se reflexione sobre el sentido del voto de la población y más allá de si tiene menos costos, menos gastos el hecho de que fuera para cinco años el gobierno y no dos, está la voluntad del pueblo.”

–¿Debe ser una gubernatura de dos años?

–Así es, así fue el voto de la gente.

Partido o movimiento

El 9 de junio de 2014, el Instituto Nacional Electoral (INE) otorgó el registro como partido político a Morena luego de que se constituyó como asociación civil desde 2012, tras la segunda incursión de López Obrador como candidato presidencial y tras romper con el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

En sólo cuatro años, en 2018, ganó la Presidencia de la República, la mayoría en las dos cámaras del Congreso federal, así como 19 legislaturas estatales y 300 presidencias municipales, pero su prioridad electoral aplazó su definición de modelo como partido político que ahora se debate.

Parte de este debate tiene que ver con la decisión que tomó el Congreso Nacional de Morena, en agosto del año pasado, de crear el Instituto Nacional de Formación Política (INFP) que, encabezado por El Fisgón, recibiría la mitad de las prerrogativas oficiales.

Fue López Obrador el autor de las tres propuestas, aprobadas por unanimidad, pero casi un año después ese organismo no ha recibido un solo centavo, debido a que Polevnsky no ha querido, como lo denunció, el domingo 7, el propio Barajas, quien acusó sabotaje y traición.

Desde abril, Barajas se quejó, por escrito y en entrevista con el reportero, de la cerrazón de la dirigencia de Morena con el INFP: “De las prerrogativas no hemos recibido un centavo. Hemos trabajado harto, pero todo lo hemos hecho con el apoyo solidario de compañeros y poniendo de nuestro bolsillo”, reveló Barajas (Proceso 2216).

Y es que, además de los recursos, la formalización de este órgano de educación política de Morena no ha sido posible por un “enredo burocrático”, pero también como parte de la disputa interna por la dirigencia, como expuso al Consejo Nacional, en abril.

“Como ustedes saben, el retraso en la formalización del INFP ha generado incertidumbre en las filas de la militancia y ha dado lugar a disputas del todo indeseables e improcedentes por cargos y por el control de las tareas de formación política en diversos estados. Por añadidura, una parte del enorme entusiasmo que provocó el anuncio de la creación del instituto se ha convertido en el curso de estos meses en perplejidad y confusión.

”Pero en su infome al Consejo Nacional, el domingo 7, Barajas responsabilizó a Polevnsky y al CEN de sabotear a este organismo, y hasta de traición.

«Todas las trabas que nos han impuesto han retrasado la consolidación del proyecto y nos han impedido aprovechar el periodo ascendente del movimiento. Es, en resumen, un acto de traición. Si se sigue retrasando la puesta en marcha del INFP, habremos desperdiciado una oportunidad histórica y pronto seremos barridos de la escena política por la derecha.

”El Consejo Nacional, presidido por Luján, también aprobó integrar una comisión para darle seguimiento al proceso interno de elección de la dirigencia, integrada entre otros por Enrique Dussel, Bernando Bátiz, Armando Bartra y Pedro Miguel.

Y además se aprobó que la dirigencia nacional se realice con un padrón de 3 millones 100 mil afiliados que está en proceso de depuración, y que sea destituido el representante de Morena ante el INE, Carlos Suárez Garza.

Polevnsky enfureció: rechazó los acuerdos y afirmó que quienes los hicieron fue “un grupito” sin facultades en el Estatuto. “Cada quien se exhibe o por su interés o porque no han leído el estatuto o por sus intereses mezquinos”, declaró.

También rechazó que se utilice el padrón que está siendo deputado por orden del INE. “No nos entregaron el padrón, lo hemos pedido por casi un año y ahora, de repente, te dicen sí está el padrón. Ya lo manipularon, ya lo manejaron de alguna manera ¿cómo voy a creer en ese padrón?”.

Los riesgos

Sin embargo, la presidenta del Consejo Nacional de Morena, Bertha Luján, aspirante a la presidencia –igual que Polevnsky–, defiende la legalidad de los acuerdos, como la integración de la comisión para coadyuvar al proceso de selección de la dirigencia.

“Ella manifestó distintos desacuerdos en el mismo Consejo, pero 85% de los presentes votó a favor de esta comisión”, destaca Luján, quien dice que estos comisionados, con una historia de honorabilidad coadyuven con la Comisión Nacional de Elecciones y el CEN para darle mayor certeza y legitimidad al proceso.

“En ningún punto del estatuto está planteado que no se puede nombrar este tipo de comisiones y el Consejo tiene toda la autoridad para hacer este tipo de planteamientos, que se discutan y se pongan a votación. Entonces, por amplia mayoría, el Consejo ordenó que se formara una comisión que no sustituye a los órganos estatutarios”, subraya.

Y desliza una crítica a Polevnsky: “Ahí hay un error de fondo que tiene que ver con una mala interpretación del Estatuto. En ningún lugar dice que el Consejo no podrá coadyuvar en la atención de lo que resulte mejor para Morena”.

–Esta deliberación intensa hace interpretar que Morena puede tomar el camino del PRD.

–Ese es un riesgo que tenemos al frente y que debemos tomar muy en cuenta, porque llevar las cosas al extremo de dejar que sea la autoridad electoral la que dé el punto final hace que la vida interna de Morena esté en manos de autoridades que hemos cuestionado en su momento, pero sobre todo es faltarle a la institucionalidad del partido.

En Morena, antes de acudir al INE y al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, los diferendos deben dirimirse conforme a las reglas y autoridades internas, como la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia, que es la que define la legalidad de los acuerdos. “Y eso nos ayudaría muchísimo para evitar el riesgo de la perredización en el sentido de errores que llevaron a lo que hoy es el PRD.”

Sobre el modelo de partido que se debate, para Luján no hay duda: Morena debe ser un partido-movimiento, atendiendo a la lógica electoral, pero también siendo parte de una agenda social y política para la transfomación del país.

Recuerda que, cuando se formó el Movimiento de Regeneración Nacional, en 2011, se discutió si sería un movimiento o un partido, pero la conclusión fue crear un partido-movimiento, en la idea de rechazar el esquema de partido electorero, y dejar de lado la agenda de transformación.

“Y entonces lo que se está discutiendo precisamente es el tipo de partido-movimiento que necesita en este momento el proceso para poder aportar a la Cuarta Transformación”, subraya Luján, quien dice que en este debate se inscriben temas que van desde cómo organizar la próxima elección hasta el padrón de militantes y el papel que debe jugar el Instituto Nacional de formación Política.

“Hay diferencias sobre la concepción del Instituto, qué tan autónomo, qué tan involucrado con la estructura del partido y hasta las atribuciones del Consejo Académico del Instituto. Eso es lo que está en este momento discutiéndose. No hay todavía acuerdos, estamos en eso.”

–¿Comparte lo que expuso Rafael Barajas?

–Sí lo comparto, fundamentalmente en la parte que señala que ha faltado voluntad política para atender el acuerdo del Congreso Nacional.

“A un año del Congreso anterior todavía no se tiene la formalización, no se entregan los recursos por la falta de voluntad.

Lo que hizo el Consejo el domingo fue hacer un llamado para que de inmediato se cumpla con los acuerdos del Congreso.”

–¿Ha habido sabotaje por parte de Polevnsky, como dijo Barajas?

–Lo que ha habido es un desacuerdo fuerte en cuando a la forma como el Instituto debe funcionar. Por parte del CEN se insiste en cuestionar la autonomía del Instituto, pero el mismo estatuto de Morena recogió literalmente la propuesta que se hizo en el Congreso en el sentido de que el Instituto fuera un organismo autónomo, no independiente del partido, pero sí que trabajara con cierta autonomía para poder cumplir con sus objetivos, con su función.

Reconoce que también se delibera si Morena es sólo un partido político, no movimiento, y aun que pueda convertirse en un partido de Estado, con el esquema de afiliación corporativa que construyó el PRI durante sexenios.

“Y esto es lo que se está combatiendo a fondo por parte de la gente que piensa que hay que construir un partido diferente, que no tenga nada que ver con este esquema corporativo, con este esquema de partido de Estado.

”Como partido, Morena debe tener como prioridad darle organicidad e institucionalidad al partido, porque en los dos recientes años se concentró en la elección de 2018, porque se trataba de ganarla.

“Pero estamos en una etapa diferente, en la que tenemos que precisar muy bien la relación de Morena con el gobierno y, por otro lado, concretar la estructura organizativa que está en el estatuto”, puntualiza.

Además del desmantelamiento de los comités estatales y el nacional, porque una cantidad muy importante de personas a cargo de puestos directivos se fueron a los gobiernos, no hay comités municipales. “Necesitamos ahí a Morena para que sea la conciencia crítica y el puente entre la ciudadanía y los gobiernos”.

Pero, además de actuar como movimiento –tomando las banderas sociales–, Morena debe organizarse para asegurar la continuidad de los gobiernos “muchos más años que los seis que tenemos con Andrés Manuel como presidente”.

Luján llama, por ello, a todos los militantes de Morena a actuar con mucha responsabilidad, porque la sociedad los mantiene bajo escrutinio y puede sancionarlos.

“El riesgo es que la gente que votó por la Cuarta Transformación nos rebase por la izquierda. Si Morena no resuelve las diferencias que se vayan dando respecto a lo que debe hacer, tiene el riesgo de desaparecer simplemente y crearán otros mecanismos de organización.

” Pero confía en que no será así: “Tengo la confianza y la esperanza de que esto sea una cuestión transitoria y que las cosas se acomoden y podamos organizarnos y constituirnos como el partido-movimiento que el país necesita».

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