RADIOCOAPA

Rumbo a la cuarta transformación de México

By

Rodrigo Vera

El país, sembrado de hospitales “fantasma”

Más que precaria es la situación en gran parte de los hospitales. Foto: Pedro Zamora

El sector salud en general, y más en específico la infraestructura hospitalaria del país, son una calamidad. Hace unos meses estalló el escándalo por la falta de medicinas, y en las últimas semanas el presidente Andrés Manuel López Obrador se quejó del “tiradero” que recibió su gobierno en ese rubro: decenas de hospitales inconclusos, lo mismo en Chiapas que en Oaxaca, Veracruz, Jalisco y Chihuahua. Y aun cuando la Secretaría de Salud federal ya esboza un plan de rescate, será hasta 2020 cuando pueda “concluir y operar” 23 de esos nosocomios, lo que demanda una inversión de 2 mil 335 millones de pesos.

(Proceso No. 2230)

 

 

Mas de

Rodrigo Vera

El domingo 7 de julio, cuando visitó una clínica de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, el presidente Andrés Manuel López Obrador se quejó del “tiradero” de hospitales inconclusos que le dejaron los gobiernos federales anteriores.

“Se dedicaron a hacer negocios en las pasadas administraciones, se dedicaban a construir edificios y hospitales que dejaron sin terminar. Hay un tiradero de obras por todo el país” –dijo molesto.

Estas obras, agregó, contribuyen a que sea “letra muerta” el derecho a la salud. “La Constitución establece en el artículo cuarto que el pueblo tiene derecho a la salud y, hasta ahora, ese artículo es letra muerta”, insistió.

Las quejas de López Obrador se sustentan en un estudio que, un mes antes, el 6 de junio, presentó la Secretaría de Salud sobre ese grave problema. Titulado Situación de infraestructura; hospitales y unidades médicas, el reporte arroja las siguientes cifras:

Actualmente hay en el país 306 obras hospitalarias inconclusas, 180 de las cuales están de plano abandonadas, mientras que las restantes 126 aún están en “proceso” de construcción, pero con un gran rezago.

Agrega el estudio:

“Nos dejaron un Sistema de Salud en añicos. El abandono sistémico al artículo 4 de la Constitución provocó continuos desgajamientos, y los escombros fueron a parar a las espaldas de los enfermos más pobres”.

Indica que, durante los sexenios anteriores, el sector salud tuvo “un pensamienes, insensible, inhumano, abandonando la protección a la salud de los mexicanos. Encontramos una relación directamente proporcional entre la adaptación a la corrupción y la falta de atención médica a los más necesitados”.

Las obras hospitalarias “suspendidas”, pertenecientes a la Secretaría de Salud, se concentran principalmente en tres estados: Oaxaca, con 58 obras abandonadas; Veracruz, 34, y Jalisco, 31. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en mucho menor cantidad, tiene “suspendidas” en la Ciudad de México cinco obras, en tanto que en Baja California Sur, Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas hay dos en cada entidad. El ISSSTE tiene “suspendidas” cuatro obras: en Hidalgo, Jalisco, Baja California y Chihuahua, una en cada estado.

Los principales motivos del abandono y del retraso –prosigue el estudio– son “falta de financiamiento para concluir la obra”, “corrupción” de las autoridades del sector salud e “incumplimiento de la empresa contratada”.

Desatención inhumana

En Oaxaca –entidad con mayor número de obras abandonadas– destaca el caso emblemático del Hospital Básico Comunitario, del municipio de San Felipe Jalapa de Díaz, en plena región mazateca, cuya construcción está estancada desde 2011.

El presidente del municipio, Arturo García Velásquez, se lamenta:

“No se le ha dado continuidad a la obra. Hemos hablado con el gobierno del estado para su terminación y equipamiento, pues es un hospital de alta prioridad por los casos graves de mortandad que aquí se han presentado.

”Refiere que en 2017 en el municipio se registraron 15% de muertes maternas y 10% de partos fortuitos ocurridos en el estado; pese a esto, dice, los gobiernos federal y estatal se desentendieron de la obra.

“Estamos invirtiendo recursos municipales, pero nos faltan fondos del estado y de la federación para concluir el hospital. Hace falta sensibilidad tanto del presidente López Obrador como del gobernador Alejandro Murat”, puntualiza el alcalde.

La construcción de esta obra comenzó en 2007 –cuando Felipe Calderón era presidente y Ulises Ruiz gobernador de Oaxaca–, pero quedó abandonada en 2011.

Un incidente evidenció la urgencia de retomar la obra: el 2 de octubre de 2013 la indígena mazateca Irma López Aurelio presentó dolores de parto y acudió al saturado Centro de Salud Rural de San Felipe, donde no pudo ser atendida. Sin asistencia médica ni medidas de salubridad, la indígena dio a luz en el patio de ese centro.

Una fotografía donde aparece el recién nacido tendido en el pasto y con el cordón umbilical conectado a la madre circuló profusamente e impactó a la opinión pública. La Comisión Nacional de los Derechos Hu-manos (CNDH) emitió la recomendación 1/2014 para que la indígena y su familia recibieran toda la atención posible.

Ante este hecho dramático, los gobiernos de Enrique Peña Nieto y Gabino Cué prometieron en ese tiempo retomar la obra abandonada del Hospital Básico Comunitario, el cual –anunciaron– atendería a 50 mil habitantes mazatecos, chinantecos, cuicatecos y mixtecos de la región.

Pero la obra sigue abandonada.

Otro hecho similar ocurrió el 27 de enero de 2014 también en Oaxaca, cuando Nancy Salazar López acudió a atenderse de parto al Hospital “Pilar Sánchez Villavicencio”, de Huajuapan de León. No la atendieron porque –le dijeron– el nosocomio estaba trabajando a 150% de su capacidad.

Nancy parió en la calle, a pocos metros del hospital, auxiliada por su esposo y su madre. Un peatón grabó la escena, captando la crudeza del alumbramiento. Y el video se difundió por Youtube.

El gobierno de Gabino Cué anunció la construcción de un nuevo hospital en Huajuapan de León para atender la demanda en la zona. Las autoridades consiguieron el terreno y destinaron 68 millones de pesos para iniciar la obra. Y en varias ocasiones incluso se colocó la “primera piedra” del nosocomio.

Ante esta simulación, en junio de 2015 funcionarios del ayuntamiento interpusieron la controversia constitucional 38/2015, pues la construcción no se iniciaba.

El caso llegó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), que en su sentencia del 24 de mayo de 2017 señaló que se trataba de una clara violación “del derecho a la salud” de los habitantes de Huajuapan, así como de una grave “omisión” del gobierno estatal. Y le dio al gobierno un plazo de 18 meses para entregar el hospital ya en funciones.

El plazo ya se cumplió. Y el gobierno del priista Alejandro Murat no ha cumplido; hoy, en el terreno sólo hay montones de tierra.

Según el Plan Maestro de Infraestructura, en Oaxaca hay varias obras sanitarias iniciadas hace 10 años que aún no se concluyen, entre ellas los hospitales de los municipios de Reyes de Etla, Acatlán de Pérez y Matías Romero.

Los casos de Veracruz y Jalisco

Y por lo que respecta al estado de Veracruz, quedó mal hecha la llamada “obra magna hospitalaria” realizada durante el gobierno de Javier Duarte: la Torre Pediátrica del puerto.

Los peritajes alertan que algunas estructuras del inmueble deben ser “repuestas en su totalidad”, pues se erigieron con material de pésima calidad, además de que el edificio fue mal planeado desde su composición arquitectónica, por lo que representa un peligro para los usuarios.

Por si fuera poco, el sucesor de Duarte, Miguel Ángel Yunes Linares, denunció que la obra tuvo sobreprecio. En su momento expuso que ya se presentaron denuncias penales ante la Fiscalía General del Estado contra quienes resulten responsables, que pueden ser exservidores públicos o la empresa contratista Gran Marca Proyectos.

Por su lado, Cristian Hernández, exsubsecretario de Obras Públicas, informó que se deberán “demoler” los niveles 9 y 10 de la obra, así como el inconcluso helipuerto de la azotea, ya que no se cumplen los estándares ni la normatividad para que los cimientos de la torre soporten los dos últimos niveles ni el peso de una aeronave.

Según una denuncia presentada en junio pasado ante la fiscalía estatal por el entonces contralor general del Estado, Guillermo Moreno Chazzarini, la empresa Gran Marca Proyectos tampoco “era elegible” para hacerse cargo de la construcción de la Torre Pediátrica. Sin embargo, expuso, la firma recibió una adjudicación directa valiéndose del tráfico de influencias.

En Jalisco –con el tercer lugar de hospitales abandonados– destaca el caso del Hospital de La Huerta, una obra iniciada hace siete años que aún se encuentra inconclusa y ha sido rehén de los vaivenes electorales de la entidad. En junio de 2012, durante una visita al municipio del mismo nombre, el entonces candidato priista a gobernador, Jorge Aristóteles Sandoval, anunció la edificación del nosocomio como un compromiso de campaña. Jamás cumplió.

El actual alcalde de La Huerta, Adán Israel Mendoza, dice que ante los reclamos de la población, en mayo de 2015, en plena contienda electoral intermedia, se colocó la primera piedra del hospital y se inició su construcción, pero fue suspendida tan pronto terminaron los comicios. En marzo de 2018, en un nuevo contexto electoral, se reanudaron las obras, pero al poco tiempo se suspendieron nuevamente y así permanecen hasta la fecha.

Ahora, en una superficie de 10 mil metros cuadrados varias áreas se encuentran en obra negra, con columnas sin colar y muros inconclusos. Al frente –como evidencia del abandono– permanece una revolvedora de mezcla en calidad de chatarra y decenas de sacos de cal a la intemperie. También en Jalisco está el hospital abandonado del municipio de Cihuatlán, en cuyo interior se aprecian los signos del deterioro y el vandalismo: vidrios rotos, puertas dañadas, nidos de palomas, cables de cobre y tuberías de fierro saqueadas…

En su exterior hay una placa, fechada en diciembre de 2012, donde el gobierno estatal da por terminada la construcción “con el esfuerzo de los jaliscienses y para su beneficio”, y concluye con el eslogan: “Jalisco está mejor”.

En febrero de 2013, en su sexto informe, el gobernador Emilio González Márquez presumió la construcción del Hospital Comunitario de Cihuatlán como uno de sus compromisos cumplidos.

De esta manera dio por concluido lo que todavía es puro proyecto: un nosocomio con 18 camas, cinco consultorios generales, laboratorios de diagnóstico y Rayos X, área de urgencias, espacios para pediatría y observación de adultos. El actual presidente de la Comisión de Salud del ayuntamiento de Cihuatlán, Roberto Pimienta Woo, refiere que el gobierno estatal llegó al extremo de proyectar un video, en el Teatro Degollado de Guadalajara, donde aparecen escenas del nosocomio en pleno funcionamiento.

“Para la grabación se utilizaron actores vestidos con batas blancas y se montó una escenografía completamente falsa… La construcción de ese hospital ha estado rodeada de puras mentiras”, dice Pimienta Woo.

Apenas el pasado martes 16, en un boletín de prensa, el gobierno de Enrique Alfaro Ramírez aceptó que la obra está abandonada, por lo que, sostuvo, le invertirá 60 millones de pesos para terminarla y dejar un hospital “de primer nivel y con tecnología de vanguardia.”

Promesas para el 2020

Otro caso es el del megacomplejo médico en Ciudad Juárez, Chihuahua, el cual albergaría dos grandes nosocomios: el Hospital General de Especialidades y el Hospital de Cancerología, con un costo programado de mil 300 millones de pesos.

En diciembre de 2014 se colocó la primera piedra de este ambicioso proyecto, considerado el más importante del gobierno de César Duarte. El propósito era concluirlo en 12 meses, antes de finalizar la gestión del priista, quien por cierto hoy se encuentra prófugo de la justicia.

Sin embargo, por corruptelas y malos manejos, los recursos para esa construcción están congelados desde 2016. Andrés Carbajal Casas, exsubsecretario de Obras Públicas de Chihuahua, detalla:

“Fue la falta de planeación, los sobreprecios, la corrupción, pero sobre todo la nula eficiencia en todos los procesos, lo que llevó a congelar los recursos para la obra.

“Hasta donde yo alcancé a ver personalmente, se inflaron algunos precios, se beneficiaron algunas empresas constructoras y además nunca hubo un proyecto definido para ninguno de los dos hospitales.

”Hoy es muy visible el abandono del complejo médico proyectado por Duarte: los vándalos han roto la mayoría de los cristales, la basura se acumuló a lo largo de los años y algunos paneles comienzan a derrumbarse.

En mayo pasado, López Obrador recorrió los cascarones de este elefante blanco, junto con el actual gobernador de Chihuahua, Javier Corral. Ambos acordaron delinear una estrategia de rescate.

Hay otros nosocomios que, aunque no estén abandonados, sus obras se han prolongado muchísimo y presentan fallas estructurales, como el Hospital Infantil de Morelia, cuya construcción arrancó en 2013 y aún no concluye, pese a que ya se le invirtieron mil 400 millones de pesos.

Un reciente peritaje de la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coepris) alerta así sobre los riesgos de esta costosa construcción:

“Tras los sismos del 19 de septiembre de 2017, se descubrieron hundimientos en la cimentación de los edificios, las zapatas y las contratrabes se corrieron, estuvieron mal construidas y se usaron materiales de mala calidad.

”Por su parte, la Secretaría de Salud federal, en su estudio Situación de infraestructura; hospitales y unidades médicas, ya esboza un plan para rescatar en todo el país este “tiradero” de hospitales al que se refiere López Obrador, y adelanta que para 2020 podrá “concluir y operar” 23 de esos nosocomios… pero requiere una “inversión” de 2 mil 335 millones de pesos.

(Con información de Pedro Matías, Noé Zavaleta, Gloria Reza, Pedro Zamora, Luis Chaparro y Francisco Castellanos)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.