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Rumbo a la cuarta transformación de México

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Marcos Roitman Rosenmann

Gachupines, borbones, cortesanos y conquistadores

(La Jornada)

 

 

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Marcos Roitman Rosenmann

Los gachupines decepcionan, sean políticos, académicos, cortesanos, gentes del común o miembros de la realeza. Para aclararlo, gachupín es un término acuñado en América Latina y aplicado a los españoles residentes, menos a los exiliados de la segunda República. Su significado hace referencia a las conductas de soberbia, prepotencia, delirios de grandeza y desprecio a los pueblos originarios de América Latina. Di­cha definición incorpora a los españoles que pueblan la península ibérica. Autoproclamados portadores de civilización a seres abyectos, bárbaros, caníbales y homúnculos, construyen su relato mítico. El descubrimiento de América, junto a la expulsión de moros y judíos sella el nacimiento de la España moderna. Hoy este relato subsiste bajo la forma de colonialismo interno compartido por gachupines, criollos y mestizos.

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Francisco López Bárcenas

Los colonizadores y sus herederos

(La Jornada)

 

 

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Francisco López Bárcenas

Más allá de si estuvo bien o mal que el Presidente de la República Mexicana solicitara al rey de España y al papa Francisco pedir perdón por las atrocidades que sus antecesores cometieron o permitieron que se cometieran hace 500 años contra los pueblos indígenas por los invasores europeos a las tierras del Anáhuac, y también más allá de si las brindarán, lo que importa es el efecto que ese perdón podría tener para el futuro de los afectados, lo cual implicaría que el perdón viniera acompañado de medidas eficaces para combatir las secuelas de las atrocidades por las que se extiende el perdón. Otra condición necesaria para que el perdón solicitado tuviera algún efecto en la vida de los agraviados es conocer cuál es su situación actual y qué relación guarda con aquellos hechos.

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Lorenzo Meyer

La «descompresión» como meta

(El Siglo de Torreón)

 

 

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Lorenzo Meyer

Es exacta la apreciación -en realidad, definición- de Blanca Heredia en relación a las estructuras que acaban de ser derrotadas en las urnas en este 2018. Heredia define a ese ejercicio del poder bajo las siglas del PRI y del PAN, como un entramado de acuerdos entre las élites, que por décadas -en realidad por más de setenta años- sirvió de manera muy efectiva para gestionar la exclusión social en nuestro país, (El Financiero 04/07/18).

La exclusión está en la raíz de nuestra historia. La esencia de la estructura legal, social y cultural de la Nueva España -una colonia de explotación muy productiva para la corona española y para las élites novohispanas pero no para el resto de los súbditos- era su efectividad para mantener excluidos a indios, mestizos y, desde luego, negros, de los altos círculos de poder donde se discutían y se tomaban las decisiones del reino. La independencia cambió, pero no mucho, este panorama. Un siglo después, en vísperas de la Revolución Mexicana de 1910, Andrés Molina Enríquez en su libro clásico Los grandes problemas nacionales, (México: A. Carranza e hijos, 1909), caracterizó al México porfirista como una sociedad «comprimida». En la mecánica de la estructura social de inicio del siglo XX, el papel de las clases altas -formadas básicamente por criollos- era actuar como «compresoras» de las clases bajas y el de estas últimas era sobrellevar esa «compresión», aunque ya eran frecuentes los actos de resistencia.

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