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Rumbo a la cuarta transformación de México

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Pedro Miguel

La Suprema Corte y la 4T

(La Jornada)

 

 

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Pedro Miguel

Durante décadas, los súbitos defensores de los contrapesos, esos que llamaron al voto dividido y que ahora se rasgan las vestiduras cuando se critica a la miríada de organismos, institutos y comisiones desconcentrados y autónomos, encontraron normal que al autoritarismo priísta más grosero, la hipocresía panista, el dogma liberal y el elitismo tecnocrático fueran hegemónicos en el país: dominaban los tres poderes, los gobiernos estatales y municipales y también, por supuesto, el INE, el INAI, la CRE, las empresas productivas del Estado y todas esas instituciones que del salinismo en adelante fueron alojadas en brillantes rascacielos de cristal para blindar en lo político y lo económico al régimen oligárquico.

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Pedro Miguel

Construir un pacto social

(La Jornada)

 

 

Mas de

Pedro Miguel

El periodo neoliberal destruyó el pacto social construido por los gobiernos posrevolucionarios. Bueno, malo o pésimo, con sus aciertos históricos, sus contradicciones y sus miserias inocultables, aquello funcionó hasta la penúltima década del siglo pasado, hizo posible la gobernabilidad, la movilidad social y el crecimiento económico. La arquitectura del desarrollo estabilizador descansaba sobre un Estado fuerte, una propiedad pública robusta, un régimen profundamente antidemocrático y la promoción de un sector social que fue con frecuencia terreno fértil para el surgimiento de cacicazgos, instrumentados a su vez por el régimen como mecanismos de control político. El partido originalmente diseñado para gestionar las diferencias entre los distintos liderazgos militares que emergieron como vencedores del periodo violento de la Revolución deglutió la mayor parte de la actividad política y fuera de él casi todo era marginal o, a lo sumo, testimonial. La cooptación generosa y la represión implacable mantenían las oposiciones partidistas y sociales en niveles mínimos, los arreglos extralegales eran considerados un mal menor para mantener la estabilidad y la convivencia forzada entre las llamadas fuerzas productivas fue poco a poco suplantada por una relajada complicidad entre sus cúpulas.

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